En septiembre de 2026 se inaugura en el British Museum de Londres la exposición del famoso tapiz de Bayeux. Según el New York Times, esta ha causado furor entre la población local e incluso la internacional.

Ahora bien, esta larga tela de medio metro de ancho y 70 metros de largo representa el marco histórico de la Batalla de Hastings del año 1066 que, para Inglaterra, encarna un giro que definió a la nación.

Que un objeto histórico produzca sensación entre las personas habla mucho de la cultura e intereses de ese pueblo. En mi experiencia estudiando la historiografía británica e incluso habiendo vivido en las islas inglesas una temporada, conocí algunos sitios relevantes como el Tynwald Hill en la Isla de Man, considerado el primer parlamento de función continua del planeta desde el año 979 d. C. El mismo fue fundado por los vikingos en la colina del mismo nombre.

Sin embargo, en la capital de Man, Douglas, realicé un trámite aparentemente absurdo en la oficina de Tynwald High Court, aunque necesario para la legalidad de mi estadía como “visitor student”. Allí, un abogado certificó que yo era yo. Unos meses después, en la ciudad de Londres, conocí otros hitos históricos y culturales: Buckingham Palace, la abadía de Westminster, el Museo de Historia Natural (obligado para naturalistas), el HMS Belfast en el río Támesis, la casa de Miranda, que es el consulado venezolano, ver el musical Phamtom of the Opera en Her Majesty's Theater, e incluso visitar el Royal Air Force Museum con su sección ‘Battle of England’ (1940), un ineludible para los amantes de la aviación e historia de la Segunda Guerra Mundial.

Volviendo al tapiz de Bayeux, ¿qué es realmente y cuál es su origen? Para entenderlo, intento resumir unos tres mil años de referencia, desde que las islas británicas fueron nombradas por los romanos en latín como Britannia, aproximadamente en el 50 a. C. Antes de los romanos, allí vivían los celtas (320 a. C.) y, mucho antes, la zona estuvo poblada por una cultura la cual sabemos que se denominaba “el pueblo del vaso campaniforme”. Fueron estos primeros quienes, aparentemente, construyeron el famoso Stonehenge en el 2500 a. C. antes de desaparecer, dejando pocos registros.

Estas islas, relativamente frías y lluviosas, planas al suroeste en la región de Inglaterra y montañosas hacia Escocia, eran ocupadas por tribus celtas independientes y rivales desde el 400 a.C. Las mismas hablaban una forma de gaélico.

Una constante de las tierras británicas desde sus orígenes es que han sido invadidas por diferentes tribus, culturas e imperios. Un ejemplo es cuando, inicialmente, llegaron los celtas venidos desde la antigua Galia en el 1000 a. C. y luego los romanos en el 50 a. C.

La República Romana (753 a. C.-27 d. C.) ocupó las islas hasta la frontera con Escocia, mientras que después el Imperio Romano (27-476 d. C.) estuvo hasta el 407 de nuestra era, cuando se marcharon. La lengua latina fue reemplazada de nuevo por el britónico, que era en realidad gaélico. Al retirarse los romanos, regresaron las luchas internas y, debido a la falta de registros fiables, solo sabemos que por el año 450 comenzó una “alianza” de los celtas bretones con tribus sajonas, provenientes de la región que los romanos llamaban Germania. Estos primeros teutones desembarcaron en Kent y se adueñaron de las islas, iniciando la “sajonización” de las islas británicas junto a los anglos locales. Ya comenzaba a formarse una primera lengua inglesa.

Con el paso de los años, se fue estructurando una cultura anglosajona en la tierra de los anglos: Inglaterra. Mientras el pueblo en general hablaba gaélico, los gobernantes hablaban el primer inglés, lengua que al final permeó a todo el pueblo británico. Otras invasiones llegaron en los 700 d. C., pero no se quedaron completamente como ocurrió con los vikingos.

Posteriormente llegarían los daneses; sin embargo, los gobernantes principales seguían siendo reyes anglosajones. Se dieron muchas batallas entre los vikingos, daneses, jutos, anglos y sajones por el control de las islas británicas hasta llegar al año 1000 d. C., cuando Inglaterra fue parte de un reino mayor junto a la Dinamarca medieval del rey Canuto (994-1035).

Lo cierto y más tangible que nos lleva al origen del tapiz de Bayeux es que la sucesión de Canuto fue inestable. Quien asumió el reinado de Inglaterra fue Eduardo El Confesor (1003-1066), un rey más dedicado al catolicismo que a los asuntos estatales; de hecho, Eduardo está en el santoral. A su muerte, su cuñado Haroldo Godwinson (conde de Wessex) asumió el poder. Justo en su coronación el 6 de enero de 1066 era visible el cometa Halley, que se representa en el tapiz como uno de los tantos eventos premonitorios de caídas de gobernantes o desastres.

Haroldo enfrentó primero una invasión noruega de nueve mil hombres que llegaron en 300 barcos a cargo de Harald Hardraba, un vikingo de casi dos metros de alto y con una experiencia de combate respetable hasta en la Europa oriental. Los noruegos reclamaban un tercio del territorio inglés, a lo que Haroldo respondió: “Solo les daré seis pies de tierra para enterrar a Harald”. Los noruegos entraron por Escocia, aliados con el hermano de Haroldo, Tostig, y se encontraron con las tropas de Haroldo el 25 de septiembre de 1066, en Stamford Bridge. Los anglosajones subieron a York, donde chocaron. La victoria fue de Haroldo, quien cumplió su palabra matando a 4500 noruegos, a su hermano Tostig y al gigante Harald.

Los problemas de Haroldo continuaron con una segunda invasión desde el territorio norte de Francia, donde Guillermo de Normandía llegó al sur de Inglaterra con una flota el 28 de septiembre. Guillermo desembarcó y tropezó cayendo —se cuenta que las tropas vacilaron ante un posible mal augurio. Guillermo se reincorporó agarrando tierra de la playa diciendo: “Me he adueñado de Inglaterra”. En el tapiz se puede ver toda esta historia dibujada magistralmente y escrita con encabezados en latín por sacerdotes medievales.

Haroldo se enteró el 2 de octubre del nuevo enemigo en las islas británicas y se apresuró a combatir con sus tropas exhaustas del combate en York. Sus más de 9000 hombres hicieron una breve parada en Londres.

Por el lado de los invasores normandos, Guillermo comandaba unos 1500 soldados montados de reserva élite, respaldados por sus arqueros e infantería profesional con un número de 5500 hombres. Ellos enfrentarían una infantería armada con las temibles hachas sajonas de doble filo, lanzas y hondas. El encuentro fue en Hastings el 14 de octubre. Para la época, a inicios de la Edad Media, no existían las armaduras históricas tradicionales del siglo XII como las que se representan en películas como Braveheart (1995) o Kingdom of Heaven (2005).

Aunque la batalla inició temprano en la mañana, un rumor de que Guillermo había muerto pareció desmoralizar a los normandos. Pero el rey, a caballo, recorrió el campo arengando, mostrándose desafiante.

El choque fue brutal para los locales, agotados por la marcha y contramarcha casi continua, sin caballería y menos profesionales que los normandos, por lo que terminaron siendo derrotados. Primero murieron los hermanos de Haroldo y, casi al final del día, una flecha cayó en el ojo del mismo, acabando con su vida y cerrando la batalla a favor de Guillermo, ahora con el título de Conquistador.

Toda la nobleza sajona colapsó; Guillermo de Normandía conquistó Inglaterra, coronándose en diciembre de 1066 como Guillermo I, quien cambió la historia para siempre.

Predominarían en las islas británicas estos últimos invasores, mas nunca otro ejército hasta el día de hoy entraría en la Gran Bretaña. Napoleón lo intentó en el siglo XIX sin éxito. Hitler en 1940, también fallando. En líneas indirectas, su actual majestad Carlos III es el monarca número 30 de la dinastía de Guillermo.

La esposa de Guillermo, Matilde, mandó elaborar el tapiz bordado, que fue confeccionado en la larga tela de lino que se conserva desde el año 1077 para la Catedral de Bayeux en Francia. Aunque el tapiz se dibujó con referencias a los combatientes y las acciones preliminares y posteriores, muchas son del conocimiento bíblico de los monjes y artesanos que lo bordaron.

Sin embargo, la precisión histórica es bastante cercana a los sucesos que ocurrieron. El tapiz sobrevivió a la revolución francesa, las guerras napoleónicas, dos guerras mundiales y es uno de los tesoros de Francia. En el año 2018, el presidente Emmanuel Macron accedió a prestar el tapiz al Reino Unido. Esto se materializó este año 2026, luego de un cuidadoso transporte y embalaje del bordado. Las entradas para verlo en el British Museum están alrededor de 30 libras esterlinas y lo que vemos por la prensa digital y la BBC es una exhibición realmente deslumbrante.

Bibliografía

Asimov, I. 1981. La República Romana. Alianza Ed. 263pp. Edición en español de original de 1965.
Asimov, I. 1982. La formación de Inglaterra. Alianza Ed. 192pp. PDF edición en español de original de 1970.
Jorgensen, C. Ed. 2007. Great Battles. Paragon Publ. 255pp.
Exhibición Tapiz de Bayeux en el British Museum.
Bayeux Mania, artículo del New York Times.
Tapiz de Bayeux, Wikipedia.