La obra de Paul Celan, inmensa en la comprensión de su experiencia del abismo abierto por el Holocausto, ha sido objeto de numerosos estudios por parte de toda clase de filólogos, filósofos y eruditos. Así, el terrible esfuerzo del poeta por dar con la palabra que diese cuenta de lo innombrable ha sido reconocido como el ferviente aliento de vida que la poesía es; incluso desde el centro incandescente del vórtice de la muerte.

Su madre, asesinada en un campo de exterminio; su padre, muerto de tifus durante su deportación.

Esos dos acontecimientos, capitales en la biografía de Celan, dan la medida del trabajo que éste tuvo que desarrollar en lengua alemana (lengua pervertida por los nazis como instrumento mortífero al servicio de un fin superior: el de la supremacía de la raza aria) hasta lograr restituir la dignidad de la misma en su dimensión más humana, musical, noble y certera en su función significante.

Esa labor, tan ardua como liberadora, es recogida en la escritura de un libro cuya inminente aparición no dejará indiferente al lector familiarizado con la obra del poeta.

En efecto, la próxima publicación de Paul Celan. De Czernowitz a Bucarest: la patria del corazón1, de la hispanista rumana Diana Nicoleta Cofșinski, es uno de esos libros que me atrevo a calificar de imprescindible. Su autora fue presentadora y guionista del programa Viaje al español, un curso de divulgación del idioma emitido por la televisión rumana, realizado por TVE y la Universidad de Salamanca junto con el renombrado hispanista Andrei Ionescu. Escritora, traductora y ensayista, su extenso currículum la acredita como una profesional cuya excelente reputación ha traspasado fronteras. No en vano, y producto de un trabajo de investigación constante y riguroso, el presente volumen nos guía apasionada y delicadamente, con la sutileza propia de una sensibilidad exquisita, hasta el corazón mismo del poeta en este viaje pleno de sabiduría y emoción.

Además del texto que integra el ensayo, este libro nos da la traducción que ella misma ha realizado de los poemas rumanos de Celan al español con el propósito explícito de ofrecernos «una visión más completa de la etapa comprendida entre los años 1945 y 1947, en Bucarest»2.

Algunos poemas en prosa, que no despertaron mucho interés en su momento, poseen un carácter autobiográfico. Es el caso, por ejemplo, de la composición Partidario del absolutismo erótico, primer texto donde el poeta firma con su seudónimo: Paul Celan. Son poemas difíciles de clasificar, según Petre Solomon, quien, al hablar de este aspecto de la obra de Celan, afirma categórico: «no creo que exagere demasiado cuando los comparo con un meteorito caído en la literatura rumana, aun sin investigar».

Es este un período poco conocido de la vida del poeta y escasamente valorado por la crítica que se ha ocupado ampliamente de su obra. Sin embargo, para Diana Nicoleta Cofșinski, nos hallamos ante «una geografía sentimental que siempre quedará en la memoria del corazón gracias a los numerosos amigos y amores que nunca olvidaría».

Mientras esperamos una biografía más completa y detallada —definitiva, podríamos decir—, George Steiner nos recuerda, en una reseña que escribió sobre Zeitgehoft, colección póstuma de la poesía de Celan publicada en 1976, esto que sigue: «Hay demasiados momentos cruciales en su poesía que dependen del conocimiento de un entorno personal específico. Algún día habrá que aclarar documentalmente la vida y los complicados caminos de Celan».

Precisamente, ahí, en ese «entorno personal específico», es donde la autora de este ensayo nos aporta una luz particular, cálida y entrañable, de la vida de Celan durante el período que vivió en Bucarest.

Esa etapa fue rica en placeres y alegrías, amistades importantes y amores que dejarían su impronta en el corazón herido del poeta, quien conoció las atrocidades cometidas por el nazismo contra el pueblo judío, su familia y contra su propia persona en el gueto y los campos de trabajo de Moldavia.

Bucarest, además, le brindó la oportunidad de trabajar como redactor y traductor para la famosa editorial Cartea rusă (El libro ruso), para la cual hizo importantes traducciones de autores tales como Óssip Mandelstam, Serguéi Yesenin, Yevgeny Yevtushenko, Konstantin Slutchevsky, Velimir Jlébnikov, Chéjov, Lérmontov o K. Simonov. Asimismo, en esa labor destacó al traducir varios relatos de Franz Kafka, los cuales fueron celebrados por diferentes especialistas al definir y concretar en su versión matices de difícil resolución, los cuales demostraban una gran pericia profesional.

Esta parte del libro está llena de evocaciones de la ciudad que conoció Celan durante esos años, y sus descripciones, de intensa belleza, nos dan noticia del universo cosmopolita, rebosante de cultura, que destilaba aquel Bucarest tras la conclusión de la guerra.

Sin duda aquel período supuso un bálsamo para el abrumado espíritu del poeta; un tiempo propicio para el trabajo, el amor y el conocimiento, tanto de la vida como del tiempo que le tocó en suerte. Sin embargo, la sombra de la muerte perseguiría a Celan hasta los últimos días de su vida. Sus severas depresiones no le permitieron olvidar la que fuera la experiencia del horror vivido por Europa durante la larga noche del fascismo, y que, en su caso, lo dejó solo, desnudo y errante por un mundo que trataba de hallar una razón para seguir latiendo ante lo absurdo de la existencia. Esa situación, sin duda, exigía sacar fuerzas de donde no las había para dar sentido a cuanto no lo tenía; y Celan, asfixiado por una memoria obsesiva, delirante en ocasiones, no pudo sino sucumbir ante el aplastante peso de la Historia.

En su biografía, el punto de inflexión que marca su destino lo sellaría ese canto fúnebre que supuso la publicación del poema Todesfuge, traducido del alemán por Petre Solomon con el título de «Tango de la muerte». Por vez primera apareció en lengua rumana en la revista Contemporanul, concretamente, según ha podido detallar Diana Nicoleta Cofșinski, el 2 de mayo de 1947. De él, y tratándolo como la premonición que suponía para nuestro poeta, escribió George Steiner este comentario tan acertado como terrible:

Es una verdad un tanto fácil, pero no obstante una verdad, que el suicidio estaba inscrito en los primeros poemas de Celan, en el Todesfuge, cuya fama le daba náuseas, cuya recepción en el programa escolar alemán constituyó una última ironía. Desde el principio Celan estaba de permiso de la muerte.

Y así fue, desgraciadamente. Tras salir de Rumanía por su radical desacuerdo con la dictadura estalinista que ya se había instalado en el poder, se refugió en Viena. Más tarde residió en Francia, obteniendo la nacionalidad. Allí tomó por esposa a la pintora Gisèle Celan-Lestrange. Su vida, entonces, se desarrolló entre París, Alemania, Suiza e Israel.

Nada, sin embargo, resultó fácil a partir de ahí. Sus numerosas crisis lo sumergieron en un estado patológico de una melancolía sin fin, cuyo corolario, la depresión, lo empujó a arrojarse desde el puente Mirabeau, en París, un 20 de abril de 1970.

Como muy bien nos recuerda la autora de este libro… «El aire estaba impregnado de los versos de su admirado Apollinaire:

El puente Mirabeau mira pasar el Sena
Viene la noche suena la hora
y los días se alejan
y aquí me dejan.

En un recodo de este magnífico texto, Diana Nicoleta Cofșinski nos trae la pregunta que formulara Virginia Woolf y que, de una u otra forma, a todos nos atormenta: «¿Por qué la vida es tan trágica? Es como un umbral estrecho sobre un abismo».

Su respuesta, al concluir el relato sobre la vida del poeta, no es otra que ésta:

La vida de Celan estuvo siempre en aquella estrecha senda sobre el abismo, un camino donde la poesía fue su única y constante luz. Un poeta de una inmensa sensibilidad, cuyo único destino posible era la muerte liberadora del trauma, un viaje para fundirse con una oscuridad que no asustaba, sino que acogía, como un simbólico retorno al vientre materno.

Desde ese vientre que, sin duda, constituye la oscuridad del universo, el corazón nos dice, a través del latido oceánico de Paul Celan, que la única patria posible para los hombres y mujeres de nuestro mundo no es otra que la de la libertad, el amor, la poesía.

Notas

1 Paul Celan. De Czernowitz a Bucarest: Paul Celan. La patria del corazón, Diana Nicoleta Cofșinski, Editorial La Cueva del Topo, Barcelona, octubre, 2026. 2 Todas las citas, salvo indicación contraria, proceden del texto presentado por Diana Nicoleta Cofșinski.