La Obra Pía de los Pizarro, una de las más antiguas fundaciones españolas, tiene su origen en el siglo XVI, en Trujillo de Extremadura y en la voluntad de Hernando Pizarro y su esposa y sobrina, Francisca Pizarro Yupanqui, hija de Francisco Pizarro, protagonista de la caída del Imperio Inca, y de la princesa inca Inés Huaylas Yupanqui, hermana de Atahualpa e hija de Huayna Capac. Ambos, supervivientes y herederos de la aventura americana, pretendieron la permanencia de su apellido, fama y fortuna, fundando su mayorazgo y disponiendo que, en Trujillo, cuna y último refugio, se erigiera una iglesia colegial para memoria de su casa y enterramiento, y junto a ella un hospital para los pobres de la ciudad.

Instituido el mayorazgo, el devenir histórico no dio oportunidad de adjudicar a la prevista obra pía los referidos inmuebles, y sí propició un largo y laborioso proceso de interpretación de esa última voluntad que se resolvió, mediante sentencias del Tribunal Supremo, con la constitución de la Fundación Obra Pía de los Pizarro, expresión de la última y genuina voluntad de sus fundadores.

Se trata de una Fundación de carácter histórico, familiar y patrimonial ubicada en el núcleo de las identidades de las sociedades trujillana, extremeña y peruana, papel que proyecta sobre el conjunto del espacio cultural hispánico, en el que disfruta de un alto valor representativo y en el que aspira a convertirse en vínculo entre las sociedades que lo integran, ser referencia en las relaciones artísticas y culturales, realizar una valiosa contribución en lo social, y tener una participación relevante en los procesos de cooperación, con el Perú y Extremadura como prioridades.

Desde su constitución como Fundación en 1880, y hasta principios de los años setenta del pasado siglo, cumplió con el mandato de sus fundadores, sosteniendo el hospital municipal de Trujillo de Extremadura. En 1900 fue declarada institución benéfico-particular. Sin embargo, el inexorable paso del tiempo, los acontecimientos del último cuarto del siglo XX, así como las nuevas realidades surgidas de ellos, hicieron necesario un importante proceso de modernización de la ya vieja Fundación. Todo ello con el objetivo de situarla plenamente en el siglo XXI, sin renunciar al enorme bagaje histórico del que goza.

Su presidente, Hernando Orellana-Pizarro González, manifiesta que este ambicioso propósito condujo a transcendentales cambios en la manera de entender y gobernar la Fundación, al considerar que la capacidad de impulsar sus actividades y cumplir con los fines fundacionales estaba vinculada al desarrollo de una gestión económica eficiente y a la asunción del compromiso de contribuir al desarrollo de las regiones con las que comparte historia y destino.

Pretendemos realizar nuestra labor en colaboración con instituciones españolas e hispanoamericanas, y mediante la participación y el desarrollo de proyectos que supongan aportaciones relevantes para las futuras generaciones.

(Hernando Orellana-Pizarro González)

Una larga historia, sus profundas raíces extremeñas, y su ineludible vocación americana —añade Hernando de Orellana—

orientaron nuestros esfuerzos a ejercer un papel protagonista en las relaciones entre las comunidades que integran el espacio cultural hispánico, inmenso patrimonio compartido por unas sociedades que, a uno y otro lado del Atlántico, se adentran en el siglo XXI, y en el que, sin renunciar a las diferencias, nos es fácil identificarnos.

La Fundación Obra Pía de los Pizarro entiende el espacio cultural hispánico (España y las repúblicas hispanoamericanas) como el objeto de lo que denominan “acción cultural panhispánica”, un ejercicio de acción cultural en sentido amplio sobre esas sociedades, con una visión global de cada una de ellas y de sus identidades, que abarque, además de lo español, las herencias culturales previas a la Monarquía Hispánica y las posteriores realidades republicanas, y sirva de marco para el intercambio de información, ideas, arte y otros aspectos de la cultura entre las naciones y los pueblos, con objeto de fomentar el conocimiento mutuo y el entendimiento entre sus sociedades y futuras generaciones.

Tratan desde la Fundación de promover la participación en iniciativas, proyectos y actividades que contribuyan a la investigación, conocimiento, difusión y puesta en valor del español y del resto de sus lenguas, de su literatura y poesía. Y lo hacen desde su sede en el Palacio de los Barrantes-Cervantes de la ciudad de Trujillo, magnífica casona nobiliaria de principios del siglo XVII, uno de los últimos y más representativos ejemplos de la arquitectura civil y nobiliaria de la modernidad en la zona. Edificio mandado a construir por García de Barrantes-Cervantes, miembro del Consejo Real de Felipe III, y posteriormente rehabilitado y dispuesto para ofrecer los servicios de un moderno centro de reuniones, donde se conjugan Historia y Modernidad, Arte y Cultura en un entorno singular.

Si bien la diplomacia cultural es una acción propia de los países en el extranjero con objetivos económicos y políticos, la Fundación entiende y aborda la acción cultural no como una acción desde España hacia el mundo hispánico, sino como una iniciativa en y para el conjunto de las sociedades que se integran ese espacio, dirigida a aportar una visión de lo que las distingue y de lo que comparten, que sirva para fomentar ese conocimiento mutuo y entendimiento, y que contribuya al fortalecimiento de la identidad de la que participan.

(Presidente del Patronato de la Obra Pía de los Pizarro)

Sustentan esta identidad en la invaluable diversidad del mundo hispanoamericano y al mismo tiempo en la riqueza de la lengua, la cultura y la historia que comparten. “De esta forma se configura un mosaico en el que las culturas peninsulares, las prehispánicas de los distintos periodos y ubicaciones geográficas, lo virreinal y lo republicano aportan, desde la Tierra del Fuego a Alaska, y desde la Península Ibérica al Océano Pacífico, un universo de teselas que ajustan para obsequiarnos con la imagen de lo que somos”, añade el descendiente de los Pizarro.

Fruto del esfuerzo, la Fundación viene acrecentando su capacidad de desarrollar actividades con las que alcanzar un más amplio y eficaz cumplimiento de sus fines. España y América, Extremadura y el Perú, se convierten así en campos de acción en los que desarrollar su labor, penetrando en el ánimo de las sociedades que la acogen y que, en el siglo XXI, reconocen en la Obra Pía de los Pizarro una singular institución dispuesta a desenvolverse en un mundo en constante transformación.

La importante historia de la que la Institución es heredera y depositaria, sus profundas raíces extremeñas y su ineludible vocación americana, han orientado sus esfuerzos a ejercer un papel protagonista en las relaciones entre las comunidades que integran el espacio cultural hispánico, inmenso patrimonio compartido por unas sociedades que, a uno y otro lado del Atlántico, se adentran en el siglo XXI.

La Fundación lleva a cabo distintas iniciativas dirigidas a la consecución de sus objetivos, entre las que destacan la convocatoria anual de la Jornada ‘España y América: el valor de una historia compartida’, la implementación del área de Estudios Pizarrenses en el Centro de Estudios Indianos de la Universidad del Pacífico (Lima), la participación en proyectos de recuperación de patrimonio histórico y las publicaciones del área Historia Panhispánica en la editorial Palacio de los Barrantes-Cervantes.

También convoca periódicamente la Jornada ‘El español y sus culturas’ en colaboración con el Grupo de Análisis del Discurso del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC), apoyo al proyecto Estudios Indianos de la Universidad del Pacífico y apoyo al Diccionario Español de Términos Literarios (DETLI), igualmente en colaboración con el citado Grupo de Análisis del Discurso.

Celebra anualmente una importante actividad dedicada a la historia compartida y orientada a la celebración de los Encuentros de las Academias Hispanoamericanas de la Historia, como paso decidido y decisivo en el intento de establecer un espacio permanente de diálogo, relación y encuentro que sirva para compartir perspectivas desde las que abordar, con mirada hacia la diversidad, una visión del espacio cultural común y para contribuir a estrechar los lazos entre sus pueblos.

Bajo el lema Nexos: Arte Iberoamericano Contemporáneo, la Fundación desarrolla un proyecto en este ámbito en el que aspira a ser una institución de referencia, y con el cual promueve proyectos y participa en actividades que contribuyan a la investigación, conocimiento, difusión y puesta en valor del arte iberoamericano contemporáneo y de sus artistas, siempre que supongan aportaciones relevantes para las sociedades integradas en el espacio cultural iberoamericano y sus futuras generaciones.

Este Encuentro es el germen de la futura Bienal de Arte prevista por la Fundación, que actualmente tiene un programa anual de exposiciones de artistas iberoamericanos, su colección editorial sobre arte iberoamericano contemporáneo, integrada por los volúmenes dedicados a cada uno de ellos y su obra a modo de catálogo, una colección de arte y la iniciativa ‘Itinerancias’, que agrupa las exposiciones que, con obras de la colección, se llevan a cabo en espacios de distintas ciudades con objeto de difundir, divulgar y poner en valor las obras y los artistas.

Recientemente la Institución ha adquirido, también en Trujillo de Extremadura, el Convento de la Merced, sede de su futuro Museo de Arte Iberoamericano Contemporáneo, un histórico edificio barroco fundado a principios del siglo XVII con el apoyo de doña Francisca Pizarro Yupanqui y sus descendientes, y del que fue comendador fray Gabriel Tellez, dramaturgo y poeta conocido por su seudónimo, Tirso de Molina.

Trujillo, y Extremadura por extensión, constituye uno de los pilares sobre los que apoya su estrategia de acción cultural panhispánica. La Fundación desarrolla una cada vez más importante labor de promoción cultural que se lleva a cabo mediante el apoyo a proyectos de instituciones locales que realicen valiosas aportaciones en este ámbito y la participación en actividades y proyectos culturales de las mismas, siempre que sean expresión de las inquietudes culturales en los ámbitos de la historia y el arte contemporáneo en el espacio cultural hispánico.

La acción local se desarrolla sobre la base de la extremeñeidad de la Institución, su identificación con la sociedad extremeña y el compromiso con su futuro, vinculada a la voluntad de sus fundadores, recogida en sus testamentos, de “dotar a la ciudad de un hospital para los pobres”, germen de su acción social. Como heredera de la actividad hospitalaria de la Obra Pía y, por tanto, del carácter asistencial con el que los fundadores la instituyeron, la acción social marca la presencia de la Fundación en Trujillo de Extremadura, donde realiza una valiosa labor de apoyo a los más desfavorecidos, tarea que se desarrolla mediante el apoyo y la colaboración con instituciones locales de acción social.

La cooperación con el Perú constituye el segundo de sus entornos inmediatos, con el que la Fundación Obra Pía de los Pizarro mantiene una profunda vinculación, y es también uno de sus pilares sobre los que apoyar la acción cultural panhispánica. Esta cooperación se realiza sobre la base de la peruanidad de la institución, su identificación con la sociedad peruana y el compromiso con su futuro, y se lleva a cabo desarrollando actividades y participación en proyectos de cooperación social, cultural y de desarrollo con instituciones que realizan valiosas aportaciones en estos ámbitos.

En el Perú, con un importante porcentaje de su población en situación de necesidad y exclusión, la Fundación asume el compromiso de contribuir a solucionar el problema, colaborando con instituciones que llevan a cabo proyectos realmente útiles para paliar las múltiples carencias existentes. Asimismo, la cooperación cultural de la Obra Pía se lleva a cabo mediante la participación en iniciativas y proyectos que expresen inquietudes auténticas de la sociedad peruana, vinculadas a los valores y las líneas de interés de la Institución.

Por último, la cooperación al desarrollo no es ajena a la Obra Pía de los Pizarro, puesto que, asumiendo su compromiso con la sociedad peruana y su futuro, la Fundación también participa, en colaboración con otras instituciones y con contrapartes locales, en la ejecución de proyectos encaminados a favorecer el desarrollo económico y social de diferentes colectivos afectados por el Patio Interior del Convento de La Merced de Trujillo de Extremadura. necesidad y vulnerabilidad.