Si hubiera vivido en aquella época, Paloma Soria Valle sería calificada sin duda, por méritos propios, como una de las mujeres influyentes del Renacimiento. No es fácil definir a esta doctora en Medicina y Cirugía, anestesióloga, especialista en nutrición clínica, escritora, investigadora, soprano y compositora con una amplia trayectoria en música barroca y española. Dirigió el grupo musical "Lola Montenegro" y ha llevado al pentagrama poemas de Miguel Hernández e Ibn Gabirol, además de fundar empresas bodegueras.
Su amplio currículum habla por sí mismo de esta mujer inquieta e imposible de encasillar en una sola de sus múltiples facetas. Licenciada en Medicina y Cirugía por la Facultad de Medicina de la Universidad Autónoma de Madrid (UAM), doctorado (MD-PhD) cum laude por la Universidad de Alcalá de Henares, especialista en Anestesiología y Reanimación por el sistema de residencia, médico adjunto estatutario por oposición del Sistema Nacional de Salud de Anestesiología y Reanimación, en el área de Intensivos-Quirúrgica-Hemodinamia en Cardiopediatría del Hospital ‘Ramón y Cajal’ de Madrid.
Fue médico adjunto de la Unidad de Nutrición Clínica y Dietética del mismo hospital, jefa de sección en el Instituto de Salud “Carlos III”, funcionaria por oposición del Cuerpo Superior de Sistemas y Tecnologías de la información de las Administraciones Públicas, consejera técnica del Ministerio de Sanidad y Consumo, creadora y directora del Proyecto FISS (Sistemas Expertos en Nutrición para la ayuda en la toma de decisiones diagnósticas y terapéuticas en Nutrición Clínica). Médico especialista en Nutrición Parenteral y Enteral, de la Sociedad Brasileña de Nutrición Parenteral y Enteral.
En la Unión Europea (UE) fue miembro de la Delegación española en el Grupo de Salud del Consejo hasta marzo de 2002, representante española en el High Level Committee on Health (HLCH) de la Comisión durante tres años y miembro del Comité de Expertos del Consejo de Europa y miembro del Comité de Expertos del Spanish Journal of Community Nutrition.
Cuenta también con una larga trayectoria docente: profesora y coordinadora en el Máster en Nutrición Clínica y Dietética de la UAM, profesora de Nutrición en la Facultad de Enfermería de la Universidad de Alcalá de Henares, profesora colaboradora en la Facultad de Ciencias de la Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) desde 1992, donde por primera vez se impartió de su mano la disciplina “El vino en la salud y la enfermedad”. La UNED le premió por su trabajo “nutrición aplicada, tratamiento y gestión”, un sistema informático pionero en el tratamiento dietético.
Entre sus actividades de proyección social destacan: miembro fundador y académica de número de la corporación de Derecho Público ‘Real Academia de Gastronomía’, fundadora y vicepresidenta hasta el año 2000 de la Asociación de Mujeres Amigas del Vino (AMAVI) y miembro de la Asociación Española de Médicos Escritores y Artistas (ASEMEYA) y de la Sociedad Erasmiana de Málaga.
En su vertiente científica, ha publicado más de 60 artículos en revistas internacionales y nacionales, algunos de ellos de gran impacto, como “Dietary Treatment of Lymphedema by Restriction of Long-Chain Triglycerides” (Revista Angiology 1994). Coautora de más de 400 artículos en revistas y de más de 40 libros. Ha intervenido como ponente y moderadora en más de 300 congresos nacionales e internacionales; ha impartido más de 600 lecciones magistrales y más de 50 cursos y seminarios. Ha sido colaboradora de la revista Dinero y miembro del Comité Editorial de la Revista Formación continuada en Nutrición y Obesidad.
Estudió canto y piano con profesores de primer nivel en diversos centros docentes: Conservatorio de Madrid, Escuela de música de Sainte Jeanne d'Arc en Sceaux, Francia y otros. También ha estudiado órgano y canto gregoriano y trabajado en el terreno operístico con directores como Dante Mazzola y Giancarlo del Mónaco. Como soprano, durante 12 años formó parte de un cuarteto barroco con Anselmo Serna (organista habitual de la ONE) al órgano y Sambartolomé a la trompeta, siendo durante esos años la soprano solista del Real Monasterio del Escorial, y actuando igualmente de solista en los más importantes recitales clásicos, como por ejemplo los ciclos de Las Edades del Hombre o los de Música en los Reales Sitios. Además, ha intervenido en recitales de música española en diversos lugares del mundo.
Formó el grupo de música española “Lola Montenegro” con repertorio propio. Y en su faceta compositora destacan: el álbum con poemas de Miguel Hernández o poemas dedicados al escritor, por encargo de la Fundación Cultural Miguel Hernández, estrenado en la Gala de la Hispanic Society en Nueva York en 2010; este álbum titulado "El Corazón es Agua - Lola Montenegro” incluye diez canciones como "Pastora" y "Pavana de guerra", "Flor del arroyo", "Sueños: Miguel Hernández" y "Tu puerta no tiene casa".
Destaca asimismo su participación en la banda sonora del documental de Mabel Lozano —“Y todavía queda tiempo para verbenas”— y en la banda sonora de un video promocional del campeón de vuelo acrobático español Ramón Alonso. Dirige, realiza e interpreta el video con la versión lírica del Himno de la Guardia Civil con motivo del 175 aniversario de la fundación de la institución, y asimismo es autora de un álbum musicando poemas de Ibn Gabirol.
En cuanto a su faceta literaria, es autora de los libros: Madrid Fascinante paseos al amanecer, Veintitantas caras de hombre y algunas canciones de mujer y Herencia intangible, y ha participado en otros como Mujeres entre dos orillas o Letra de médico. En 1982 obtuvo el primer premio de poesía “Ramón y Cajal” de la Editorial Planeta.
En su vida como empresaria, Paloma, junto a Carlos Moro, su marido durante veinte años, fundó las bodegas Matarromera y Emina de la Ribera del Duero, dentro de su empresa de entonces, Viñedos y Bodegas de Valbuena, de la que fue presidenta hasta el año 1998, así como fundadora y presidenta del Club Gastronómico “Delicias de Castilla y León”.
El doctor Javier Pérez Frías, en la Laudatio con motivo del ingreso de Paloma como socia numeraria en la Sociedad Erasmiana de Málaga, dijo que son muchos años de actividad y logros académicos, profesionales y artísticos los que acumula en lo que él denominó “vidas distintas”. Y durante su conferencia en este mismo acto, ella fue adentrándose en los complejos significados de la palabra, la música, los sonidos o la voz humana y cómo esos conceptos se relacionan entre sí, a veces para potenciar su valor.
De estas distintas vidas hablamos con Paloma Soria:
¿Qué es la palabra?
La palabra, ya sea hablada, cantada o escrita, es un acertijo, un jeroglífico, un ideograma que encierra un misterio. Ese misterio puede contener una idea. Y la idea es la sustancia del pensamiento. El utensilio de toda creación intelectual.
¿Hacemos música al hablar?
Sí, en general, aunque los robots no la hacen, las propias palabras, si se escapan de un papel, si son pronunciadas por una voz, pueden ser música. La palabra es ingenio, creatividad; no es algo material; viene del espíritu… como la música. Las palabras hermanadas con una entonación pueden transmitir significados muy diferentes. La palabra más la voz, más la entonación, más la música pueden cambiar completamente su capacidad para transmitir emoción.
Pensamiento y palabra…
Pensamiento y palabra se apoyan entre sí. La palabra es la materialización del pensamiento y del sentimiento.
Poesía y música…
La relación entre las palabras —y más si es poesía como la de Miguel Hernández— y la música es profunda y fascinante. Ambas formas juntas tienen la capacidad de evocar emociones, transmitir mensajes y crear conexiones de maneras únicas. Cuando desde la Fundación con sede en Orihuela me encargaron musicar poemas de Miguel Hernández para conmemorar su centenario, sentí miedo y pensé en decir que no. Era demasiada responsabilidad. Pero finalmente decidí aceptar el reto.
¿Cómo fue el proceso?
Me empapé de su poesía y descubrí a un hombre fascinante que ha sido dado a conocer, muy parcialmente, pero que, en realidad, su pluralidad y amplitud son sorprendentes. Su poesía está llena de colores, de amor, de matices. Feminista, en la canción “Pastora” le canta al amor como si él mismo fuera una mujer, le canta a la vida, a la Virgen, a sus seres queridos…
¿Y por dónde empezaste?
El primer poema hernandiano que elegí para intentar ponerle mi música fue “Tu puerta no tiene casa”. Sorprendente, matemática pura. Cuando lo interioricé, aquel poema cantaba solo dentro de mi cerebro y de mi corazón. Había tal música en sus sonidos, en la inflexión de sus frases, en los acentos de sus palabras, encajados, coherentes versos a verso y entre ellos, tanto que el poema voló solo, cantó solo dentro de mí. Aquel poema era música pura y los demás también. Su poesía es música.
Fuiste fundadora y presidenta de Matarromera y Emina…
Es una historia muy bonita. Mi suegro, una gran persona, agricultor, cultivaba entonces remolacha, alfalfa, cebada y girasol; tenía que jubilarse. La empresa ya necesitaba una visión diferente. Pidió ayuda a sus hijos; acudimos Carlos y yo (ambos compartíamos el amor por la tierra, el viñedo y el vino). Los miembros de su familia habían sido viticultores en el pasado: el abuelo de Carlos fue uno de los fundadores de Protos, la cooperativa donde llevaban la uva entonces. Y su bisabuelo —el apellido Moro proviene del italiano “mauro”— ya era un conocido cosechero de la zona. Los descendientes por línea paterna son todos de Valbuena y continuaron con el mismo oficio abriendo bodegas en Valbuena, Olivares, Piña y Valoria.
¿Y en tu caso?
Por mi parte, me recordaba a mí misma de niña recorriendo los viñedos de mis abuelos en los montes de Toledo y seleccionando las mejores uvas para hacer en una pequeña tina de barro mi propio vino. En aquella zona de los Montes de Toledo frecuentemente se cultivaban juntos viñedo y olivar. Decidimos construir una bodega con los mejores equipos, aire acondicionado, control de procesos, de temperatura, de humedad, acero inoxidable, el mejor enólogo. Recorrimos toda la Ribera del Duero para comprar derechos de plantación, ya que los que había, aunque con el tiempo se habían perdido. Elegimos las mejores tierras, sustituimos los cultivos anteriores por viñedos, el mejor suelo, la mejor inclinación para recibir la incidencia de los rayos solares, las mejores cepas. Decidimos elaborar el mejor vino del mundo.
Pero no debió ser esta una empresa fácil…
Carlos es ingeniero agrónomo, un superhombre y una mente clarividente para la empresa, un trabajador incansable y una fortaleza fuera de lo común. Nos pusimos manos a la obra, vendimos un apartamento que teníamos en la vaguada, pedimos un préstamo que avalaron mis padres contra nuestro hogar. Ayudas, subvenciones. Mis suegros aportaron 4 ha para construir la bodega además de su aliento y apoyo.
¿Encontraste colaboraciones?
Contamos también con la colaboración entusiasta de los hermanos Sainz, Santiago y Carlos, de la quesería de Sardón, y de Pepe Rubia, además de un grupo de pequeñísimos inversores, amigos entrañables. Para todos, tengo un recuerdo de cariño y agradecimiento. No escatimamos ni recursos propios, ni dedicación, ni trabajo, ni tiempo. Lo dimos todo. Y creo que contribuí,de forma sustancial, a colocarla en el lugar que tenía en el año 2000.
Médico y bodeguera…
En aquella década de la fundación de Matarromera creo que tuve un papel determinante, tanto como médico de la unidad de nutrición, clínica y dietética del Hospital Ramón y Cajal de Madrid como por mi presencia en la Universidad y en los medios de comunicación donde tenía la posibilidad de informar con la evidencia científica en la mano sobre la cara y la cruz del consumo de vino en su justo lugar y su relación con la salud y la enfermedad. Nuestro trabajo siempre tuvo una preocupación ética muy importante, y yo la consideraba mi obligación. El consumo tiene una doble vertiente: puede ser veneno o medicina, y es muy importante informar a la gente con honestidad. No olvidemos que el alcoholismo es una lacra brutal con consecuencias devastadoras.















