Si estuvieron leyéndome, saben que he tocado este tema un par de veces, pero desde distintas perspectivas.
Esta vez vayamos a algo más concreto…
¿Hace cuánto que vemos que no hay nada nuevo? A pesar de que siempre hablo de moda, esta observación es algo más bien global. La ropa se copia, las películas son remakes, los libros… bueno, digamos que actualmente no se lee.
Los artistas ya no resaltan por su singularidad; hasta en los autos ya ninguno resalta por su diseño individual.
La música es un reflejo de que cada vez preferimos lo insulso, y no quiero desmerecer a Taylor Swift o Ariana Grande. Se merecen su reconocimiento, pero es bien sabido por qué hay una sola Taylor o Ariana, o por qué ya no hay más boybands como One Direction, porque como ellos solo están, pues ellos.
No quiero desmerecer a quienes sí lograron destacar, pero ya nada es igual.
Y eso que no miro más atrás, sabiendo que Michael Jackson se consolidó como el Rey del Pop, teniendo un éxito histórico con su álbum Thriller, el más vendido de todos los tiempos. Fue el primer artista en lograr quedar número 1 durante varias décadas: 1960, 1970, 1980, 1990, 2000 y 2010. Y sin mencionar que ha sido el único, es que no hay nadie como él.
No podemos olvidar que rompió barreras raciales y generacionales a través de su música y de sus videos musicales.
Fue un ícono global y querido alrededor del mundo. Nos demostró su talento y su carácter al decirle al mundo lo que pensaba sin miedo.
No puedo no mencionar al gran Rey del Rock, Elvis Presley, quien, además de resaltar por su voz tan particular, marcó una estética y un estilo.
Madonna ha sido de las pocas artistas femeninas en tener el récord de sencillos en el top 10 de las listas de Billboard, como ningún otro artista y superando a los Beatles.
Es una compositora líder, ya que en 1995 se convirtió en la compositora con más canciones en el puesto número 1 del Billboard Hot 100, con 11 sencillos que alcanzaron el primer puesto.
Fue incluida en el Salón de la Fama de la Música del Reino Unido en 2004 y en el Salón de la Fama del Rock and Roll en 2008.
Janis Joplin, figura icónica del rock y el blues, tuvo más presencia en los años 70, justo después de su fallecimiento. Fue participante del movimiento feminista y una de las pioneras en demostrar que el pantalón debía usarse de igual forma para ambos sexos. Sin dudas, una artista singular y con una voz irrepetible.
En la literatura, hasta el día de hoy las aventuras más terroríficas de Stephen King se siguen vendiendo, y en el cine cada vez que pueden nos traen una historia de él materializada.
Agatha Christie, una escritora que en su mayoría todos conocen y cuyas obras, a día de hoy, se siguen leyendo. Ha vendido miles de millones de libros, convirtiéndose en una figura clave de la literatura del siglo XX.
Y, obviamente, no puede faltar nuestro referente en la moda. Actualmente resuenan marcas que llevan más de un siglo en la industria, como Chanel o Dior.
Sin embargo, por cada siglo que pasaba resurgía un movimiento, y por cada movimiento había un diseñador reconocido.
En los años 60 se reconoce la nueva era de las minifaldas. Yo sé que se les viene a la cabeza Twiggy, pero ella solo las modelaba. Quien trae este cambio en la década es la diseñadora británica Mary Quant. La primera aparición de esta prenda fue en su boutique de Londres; así ganó fama internacional, convirtiéndola en un símbolo juvenil y de liberación para la mujer de la época.
También pasó en los años 80. En Londres nace el punk y el punk rock, movimiento que surge por la situación social del momento, pero gracias a ello y a esa rebeldía Vivienne Westwood se vuelve conocida. Una de las creadoras de la estética punk, dio un gran giro al llevar la ropa que identificaba a un movimiento a las pasarelas, convirtiéndola en un ícono del mismo. Sus diseños cada vez incluían más mensajes políticos y activismo social.
¿A qué voy con todo esto? Yo sé que nada nunca es igual; es un efecto colateral del tiempo, pero es que antes el arte, en todas sus disciplinas, resaltaba y, a la vez, nos daba algo sobre lo cual pensar.
En La rebelión de los escritores de hoy dice que la sociedad se inclina a un gusto por la escritura bastante diferente al anterior. Nos da a entender que la sociedad del momento trae un cambio, que esas modas literarias eran tan populares porque reflejaban que la sociedad había perdido los valores. Si bien se habla de eso por las circunstancias de la época, no es algo que estemos viendo cada vez más hoy en día.
Será que no solo perdimos los valores, sino también el sentido común.
Como dije antes, el arte en todas sus disciplinas resaltaba y, a la vez, nos daba algo en qué pensar, pero ¿qué nos dice hoy?
¿Qué nos pasó? Ya no buscamos la autenticidad; cada vez estamos más mediocres. Todos hacen lo mismo y, peor aún, todos quieren lo mismo. ¿Hacia dónde estamos yendo por buscar algo que no tiene un camino?
¿Será que estamos tan vacíos que el no decir nada, en cierto modo, dice algo?
Perdimos el pensar con creatividad y, por ende, perdemos el sentido.
Nuestras obras de imaginación no son ya hermosas aventuras, puras como tragedia, donde la desdicha encuentra su gracia, donde el monstruo es bello en su fealdad y en torno a los cuales dioses complacientes callan, aprobando silenciosamente con la cabeza.
(René-Marill Albérès)















