Leonardo Cáceres Castro era jefe de Prensa de radio Magallanes el 11 de septiembre de 1973 y le correspondió lanzar al aire el último mensaje del presidente Salvador Allende cuando los golpistas se disponían a bombardear desde el aire el palacio de La Moneda para poner cruento fin al gobierno de la Unidad Popular y su “vía chilena al socialismo”.
Trece años más tarde, en 1986, poco después de retornar del exilio, publicó junto a su colega Federico Gana Johnson el libro Allende. La consecuencia de un líder. Fue una edición clandestina en un país todavía bajo la bota de la dictadura. Los autores debieron usar seudónimos. Leonardo fue Juan Ligero y Federico se hizo llamar Juvencio Negrete.
El sábado 30 de mayo último, en el gran evento cultural de la Furia del Libro, se presentó con un masivo marco de público la edición “legal” de Allende. La consecuencia de un líder. El libro tiene una completa biografía del presidente socialista y una vasta selección de pasajes de sus más importantes discursos.
Federico Gana fue el único de los dos autores que intervino en el acto. Leonardo Cáceres no pudo asistir. Un prolongado cáncer lo mantenía postrado y le causó la muerte dos días después, el lunes 1 de junio.
“Leonardo me dictó desde su silla de ruedas la última parte del discurso de la presentación”, contaría Federico, recordando emocionado que incluso quiso ponerse de pie al despedirse, auxiliado por su esposa Gabriela Meza, también periodista.
Pionero de la televisión chilena
La figura de Salvador Allende es un referente ineludible para todos los chilenos que se asomaron a la vida política en la segunda mitad del siglo XX y de alguna manera cruza la historia periodística de Leonardo Cáceres, nacido en el nortino puerto de Antofagasta en 1939 y fallecido en Santiago a los 87 años.
En el testimonio que publicó en el libro Vendedores de sol en 1994, Cáceres contó que ingresó a la Escuela de Periodismo de la Universidad de Chile en 1958, en lo que fue la quinta promoción de este plantel, fundado en 1953. Se le apodaba el Flaco Cáceres y con sus eternos lentes proyectaba una imagen de alumno aventajado. Fue ayudante en el curso de Periodismo Informativo. Trabajó en periodismo radial y en los albores de la televisión chilena organizó y dirigió el primer Departamento de Prensa del Canal 13 de la Universidad Católica.
Con solo 23 años, Cáceres se convirtió en 1962 en jefe de Prensa de Canal 13, al que imprimió un estilo ágil con coberturas en terreno y creación de programas de debate. Estuvo en el cargo hasta 1964, año en que renunció rechazando presiones de avisadores. Trabajó un tiempo en radio Portales y en 1966 fue llamado a asumir nuevamente la dirección de prensa del canal, cargo en que estuvo hasta 1972.
En sus primeras incursiones docentes en la Universidad de Chile conoció a Gabriela Meza, que ingresó a la escuela en 1959. Se casaron en 1963 y tuvieron cuatro hijos. Varias décadas después, Javiera Toro Cáceres, su nieta, sería ministra de Bienes Nacionales y de Desarrollo Social y Familia en el gobierno del presidente Gabriel Boric (2022-2026).
La política era sanamente una compañera del ejercicio periodístico. En los años 60 la Democracia Cristiana se legitimó como primera fuerza electoral, a costa de la decadencia de una derecha identificada con la oligarquía. Como muchos jóvenes de aquellos años también Leonardo Cáceres se sintió atraído por la “revolución en libertad” que prometía el presidente Eduardo Frei Montalva (1964-1970).
Ya a fines de los años 60 la Democracia Cristiana se fragmentaba entre tendencias conservadoras y progresistas. Estas diferencias se manifestaron con fuerza al interior de la Universidad Católica donde la dirigencia estudiantil impulsó un proceso de reforma desde 1967 y denunció al principal medio de la derecha con el histórico lienzo Chileno: El Mercurio miente, exhibido en el frontis de la casa central.
Leonardo Cáceres simpatizaba con estas posiciones progresistas, que hacia fines del gobierno de Frei dieron nacimiento al Mapu (Movimiento de Acción Popular Unitaria), que fue parte de la Unidad Popular, la coalición que ganó con Allende los comicios presidenciales de 1970.
Una contraofensiva derechista en la Universidad Católica situó al sacerdote Raúl Hasbún a la cabeza del Canal 13. Tenaz opositor al gobierno de Allende, Hasbún hizo una razzia en el personal de la estación televisiva, que implicó la salida de Cáceres.
Exilio y retorno
Llegó así a radio Magallanes, emisora del Partido Comunista. Como jefe de Prensa aquel 11 de septiembre de 1973 vivió el desarrollo del golpe, con los instantes cruciales del último mensaje de Salvador Allende y el bombardeo del palacio de La Moneda.
La radio fue silenciada por los golpistas y en una última reunión del personal convocada por el director Guillermo Ravest, Cáceres pidió la palabra. Recordó así su intervención en el testimonio que escribió para el libro Mi 11 de Septiembre:
“Dije que creía ser el único que no militaba en ningún partido político, pero que después de todo lo que habíamos vivido me parecía que el único camino que teníamos por delante era luchar contra el régimen que se acababa de instalar mediante la fuerza. Pero eso no tenía ningún sentido si lo hacíamos solos, cada uno por nuestra cuenta. Por lo tanto, pedí formalmente incorporarme al Partido Comunista”.
Su militancia comunista se prolongó hasta su regreso de trece años de exilio a mediado de los años 80. El exilio con Gabriela y cuatro hijos pequeños comenzó en Buenos Aires. De ahí se trasladaron a la Unión Soviética donde formaron parte del equipo que desde radio Moscú transmitía el mítico programa Escucha Chile.
En 1978 se fueron a España donde Leonardo trabajó en diarios y revistas hasta que la agencia Inter Press Service lo envió de corresponsal a Portugal. En misiones periodísticas viajó a El Salvador, Nicaragua, Venezuela y Costa Rica.
“Eso despertó mis deseos de vivir nuevamente en América Latina. Di mis primeros pasos trasladándome a Buenos Aires para estar cerquita de Chile con el recóndito anhelo de ingresar a mi país. Mi esposa decidió venirse a Santiago con las niñas para apresurar el retorno total. A mí no me dejaban entrar. Gabriela ya en Chile consiguió un permiso por sesenta días para mi ingreso a fines del 85. Me vine volando y me quedé para siempre una vez que pude conseguir, en 1987, mi permanencia definitiva”, contó Cáceres en Vendedores de sol.

Leonardo Cáceres, Alberto Gamboa y Gabriela Meza, 2017.
El gran periodista volvió a adquirir protagonismo en su país como integrante del equipo fundador de La Época, el primer diario opositor a la dictadura de Augusto Pinochet, que tras una larga batalla judicial pudo lanzar su primer número el 18 de marzo de 1987, para desaparecer el 24 de julio de 1998, bajo el gobierno del demócrata cristiano Eduardo Frei Ruiz-Tagle.
Más tarde, Leonardo Cáceres trabajaría en La Nación, diario gubernamental también desaparecido. Fue asimismo docente universitario y activo integrante de La Mesa de don Camilo, una suerte de club informal de connotados periodistas veteranos que tomó su nombre del fraile Camilo Henríquez, fundador del periódico La Aurora de Chile en 1812, considerado el padre del periodismo chileno.
Allí se gestó la idea del libro Mi 11 de Septiembre, en que 24 periodistas plasmaron sus vivencias del golpe de Estado de 1973. Leonardo Cáceres fue el editor de esta obra, presentada y prologada en agosto de 2017 por la entonces presidenta Michelle Bachelet y reeditada el año 2023 en el 50 aniversario de la muerte de Salvador Allende y de su histórico mensaje final.















