Si cometes el error de buscar en Instagram o TikTok destinos para viajar en Latinoamérica, el algoritmo te va atiborrar de publicidades sobre Perú, lo maravilloso que es y por qué ir a Machu Picchu es algo que debes hacer al menos una vez en la vida, sin escatimar en influencers que te mostrarán lo cool que es subir montañas con un tanque de oxígeno. Consejo práctico para la vida: no compres productos inflados de marketing.

La intención no es ser injusta con el país, ni hacer mala publicidad, pero no solo uso mi visión única y subjetiva del lugar, cuando estuve en Cusco hablé con varios extranjeros y todos tenían alguna crítica fuerte sobre el país y su forma de manejarse, además de que busqué comentarios en redes, de personas conocidas, amigos y sitios web de confianza para sostener este artículo.

Informalidad vs. burocracia

No hay equilibrio. La informalidad pulula como el síntoma de una enfermedad que a simple vista es desconocida, no hay un diagnóstico oficial, pero está claro que es un virus alojado en el Estado. Ciertos aspectos de la formalidad están tan alejados de la realidad del país, que prácticamente obliga a los locales a moverse por las zonas grises.

Lo más común son los taxis informales con logos confusos, tours sin guías certificados, combis atiborradas, tránsito de locos, cobros extra que no se entienden, servicios que se ofrecen sin información que luego decepcionan y ni hablar de la higiene de los alimentos —pollos expuestos al aire libre sin refrigeración, vasos de jugo con olor a rancio y jaleas con gusto a hongos—.

Ahora bien, si te cruzas con una empresa o persona que quiera seguir las reglas, te pueden hacer problemas para resolver problemas básicos de la supervivencia del viajero. Si quieres comprar un celular o un chip, suerte, no se puede por las vías legales.

¡Cuida tus cosas!

Distraerse no es una opción, ni siquiera en las zonas más cuidadas, turísticas, ni en pueblos pequeños. Una persona con la mejor de las sonrisas y disposición puede tomar tu maleta y salir corriendo. Dejar tus pertenencias encima de un lugar por dos minutos es como regalarlas. No hay una ciudad en la que se pueda decir: “bueno, acá sí descanso”.

Es necesario aclarar que siempre hay que tener cuidado con las pertenencias a donde quiera que se vaya, pero por otro lado ¿uno no se va de vacaciones para relajarse? ¿Puedo recomendar un destino si el turista no es capaz de relajarse ni a la hora de tomar un taxi en la calle o de caminar por un pueblo diminuto incluso estando lleno de policías?

Uso y abuso de la cultura

Perú tiene un producto turístico muy bueno, la materia prima es inmejorable, pero está perdiendo la esencia, si es que no la perdió ya. Hay tanta cosa falsa, disfraces sin sentido, mala atención al público, empresas piratas y gente aprovechada que todo ese discurso místico y la exploración de la cultura Inca pierde credibilidad.

Infaltable: el soroche

No es por ser alarmistas, no es el fin del mundo y si se hace bien la aclimatación, puede ser un efecto colateral menor. Los malestares iniciales pasan, pero hacer tours en la altura al ritmo de otras personas, es contraproducente y sobre todo si se va con guías que no son profesionales y no están preparados.

No descartaría Perú solo por el soroche, pero es algo que tendría muy en cuenta para realizar actividades, o en el caso de tener salud delicada.

Machu Picchu

¿Está dentro de las razones para no ir? Sí. Es el producto estrella del turismo peruano y lo están sobre explotando, ir a Machu Picchu no es sostenible y lo dice una persona que tras muchas indecisiones compró las entradas online con tres meses de anticipación, pagó ida y vuelta en tren y aún así, estando a pocas cuadras de la estación de tren, decidió no ir.

Además, Machu Picchu, ha sido amenazada por la New 7 Wonders de la Unesco de quitarle el título de maravilla del mundo por las dificultades para ingresar al sitio histórico y sus incontables irregularidades. Suelen haber retrasos y hay muchos problemas para adquirir las entradas del circuito 2 (el que realmente vale la pena su precio). No hay confirmaciones oficiales, pero entre los turistas se dice que directamente no sacan esas entradas online para que haya que ir a comprarlas en Aguas Calientes y obligar al visitante a pasar una noche en esa localidad, que de no ser por el turismo, no tendría sustento.

¿Es un destino apto para hacer viajes en solitario?

Respuesta rápida: no. Los problemas que presenta hace que irse en solitario sea un salto de fé. Uno siempre da un salto cuando hace uno de estos viajes, pero hay lugares más seguros y amenos (por la idiosincrasia de su cultura áspera y la geografía extrema). Una estudiante de turismo, quien se preparó por meses y planeó paso a paso el itinerario tuvo una mala experiencia, así que puedo decir con seguridad que las probabilidades de que algo salga mal son demasiadas y que hay pozos más bonitos en dónde probar los saltos al vacío.

Qué hacer si tienes que ir

Si estás subestimando estos consejos, o si ya reservaste todo y no quieres perder tu dinero, hay algunas pautas básicas que te pueden ayudar.

Mejor con compañía

Toda esa sarta de problemas a los que el país andino expone al extranjero son más llevaderos con compañía, y si ya te estás mandando en solitario, ve a hostels reconocidos y con buenas reseñas (sí, lugares donde compartas con otras personas), contrata traslados seguros, no digas que estás solo (mucho menos si sos mujer), mantén a alguien siempre al tanto de tu itinerario y no tomes riesgos innecesarios.

Contrata tours

Pero no en Perú, sí, se dice que son más baratos, pero suelen ser piratas. Si vas a comprar un paquete todo pago, mejor hazlo con una agencia confiable que salga de tu país, o investiga a fondo si es peruana.

Seguro médico

Contrata un seguro médico, es uno de esos destinos en los que sí vale la pena gastar ese dinero.

Prevé contratiempos

Haz de cuenta que todo podría salir mal e inventa un plan B para todos tus planes A.

  • Guarda algunos dólares debajo de los zapatos, otros escondidos en bolsillos ocultos y otros junto a tu pasaporte.

  • Apréndete el número de tu embajada y el de un familiar de memoria —puedes perder todas tus pertenencias, pero tu memoria puede salvarte—.

  • Compra un segundo celular, aunque sea uno usado de 50 dólares, siempre sirve y ten un chip de tu país con toda la info que necesitas en él.

  • Lleva todos los números de teléfono, reservas, boletos y direcciones en papel y en un respaldo web donde puedas acceder desde cualquier sitio.

  • Ten un plan de acción rápido en el caso de perder tarjetas o celular. Saber a qué número llamar para cancelarlas y saber como borrar todos los datos de tu celular para que nadie robe tus cuentas —a mí me robaron mi cuenta con respaldo de fotos en Perú—.

  • Ten bien en claro cuales son tus emails asociados a cuentas y sus respectivas contraseñas.

Kit de supervivencia

Asegúrate de tener un equipaje que te pueda acompañar a todos lados, una mochila pequeña de la que no te separes nunca durante los traslados y en la que tengas un kit de supervivencia.

Los esenciales serían estos:

  • Doscientos soles y 20 dólares, todo en billetes pequeños como mínimo.

  • Una tarjeta de débito y otra de crédito.

  • Piló de agua.

  • Una muda de ropa con sus tres capas contra el frío incluidas y ropa interior limpia.

  • Dos bolsas plásticas.

  • Cargadores y Powerbank.

  • Medicamentos: los que necesites diariamente y además paracetamol, omeprazol, fadal o sus homólogos en tu país de residencia.

  • Snacks nutritivos y agua.

Seguridad para pertenencias

Comprar los siguientes objetos te van a dar tranquilidad y soporte ante cualquier eventualidad:

  • Candado pequeño o candado de cable, precintos y candado TSA.

  • Cerradura de seguridad para mochilas —no trancan, pero hace difícil que te abran el cierre sin que te des cuenta—.

  • Riñonera pegada al cuerpo.

  • Correa corta y correa larga para celular.

  • Geolocalizador, por lo menos uno para tu equipaje principal. Si quieres protegerte ante cualquier eventualidad llevaría dos y una de las que tienen forma de tarjeta y se pueden camuflar junto a tu portapasaporte. Hay para todos los sistemas operativos y se pueden encontrar a buen precio en plataformas online.

Ten en claro a dónde no ir bajo ningún concepto

Evita Machu Picchu y los sitios masivos. Si vas a Iquitos solo hazlo con la compañía de alguien que se sepa mover ahí. No andes cerca de La Rinconada, tampoco de los barrios periféricos de Lima –incluyendo los que rodean el aeropuerto— y la mayoría de las ciudades fronterizas.

Dónde sí ir

Opta por el turismo sostenible siempre ¿cómo? Apoyando lugares que están en armonía con la naturaleza, que no apuestan a la masividad ni se aprovechan de los visitantes. La Selva Amazónica tiene lugares peligrosos, pero también proyectos ecológicos.

En Puerto Maldonado está Kerenda’s Homet —reforestaron parte de la Selva y hacen caminatas y talleres—, también hay guías certificados que te pueden llevar a las 7 Lagunas (hay que investigar muy bien antes) y lo mismo con los glaciares en Cusco.

Para quedarse en Lima, no hay que arriesgarse en barrios under, solo recomiendo esta triada mágica: Miraflores, Barranco y Centro Histórico.

Cómo ir

Quédate máximo diez días y no es necesario quedarse en la misma ciudad por más de dos días, a no ser en el lugar que decidas usar para aclimatarse, ahí sí, debes estar de dos a tres días, pero no más de tres. Contrata solo servicios formales (mejor si viajas con gente que sepa de la zona o con tours todo incluido) usa uber, mira bien la higiene de donde comes, no tomes agua de la canilla, no descuides tus objetos personales, no compres todo lo que te quieran vender (o mejor nada).

Consideraciones finales

Solo te recomendaría viajar a Perú si siempre soñaste con vivir la cultura Inca o ver alguno de sus impresionantes atractivos naturales. También si viajas para experimentar la cruda realidad, sos un todo terreno 4x4 y no te importa moverte entre gente complicada o poner tu vida en riesgo.

No lo hagas si solo vas a pasear o porque te gustó lo que subió una amiga a Instagram. Es un lugar al que no puedes ir solo por tu cuenta porque puedes caer en sitios muy peligrosos. Tampoco es agradable meterse en los lugares más turísticos, porque es otro extremo donde las aglomeraciones terminan arruinando los lugares y convirtiendo la experiencia en algo superficial y solo para la foto.

Debe de haber personas que disfrutaron mucho su viaje por las atracciones andinas, pero insisto, dependes mucho de la suerte allí y aliento a futuros viajeros y viajeras a elegir otro destino. Ojalá hubiese encontrado un artículo así antes de comprar mis boletos de avión.