Hace más de treinta años que trabajo con la idea de la casa.

Es una idea que me persigue, como una obsesión.

De una forma un poco irónica siempre he querido decir que la "casa" no estaba bien.

Que, a pesar de todos los avances en todos los ámbitos de la vida, con todo lo necesario para poder acceder a una vivienda, un trabajo o tener una familia la realidad se ha impuesto para que no sea así. Y sólo una cosa lo impide en pleno siglo XXI: la codicia infinita.

Es por ello por lo que no veo motivo alguno para abandonar el tema que se ha vuelto imprescindible en mi trabajo.

Hago, ahora, casas bonitas y decorativas, llenas de color, como si no pasara nada.

Tal vez sea que es lo único que sé hacer o tal vez será que todavía hay una esperanza... VALC, la nueva ca-sa-có-mo-da.

(Texto de Florentino Díaz)