Para la inauguración del Centro de Arte Reina Sofía en 1986, Richard Serra produjo Equal-parallel: Guernica-Bengasi. La escultura fue adquirida por la institución al año siguiente y exhibida nuevamente en 1990. Poco después, fue almacenada bajo el cuidado de Macarrón S.A. En 2005, en medio de una revisión sistemática de los fondos del museo, la institución intentó rastrear el paradero de la escultura, solo para descubrir que ya no podía localizarse. Treinta y ocho toneladas de acero corten se habían desvanecido en el aire. A pesar de las largas investigaciones, la escultura original nunca fue recuperada. El artista aceptó fabricar una réplica, que ahora es el ‘original’, actualmente expuesto en la institución.

Este relato sirve como punto de partida para la nueva exposición de Ilê Sartuzi to vanish en Pedro Cera. El artista brasileño residente en Londres —conocido por sus investigaciones sobre los marcos institucionales y los trucos relacionados con el mundo del arte— presenta un nuevo conjunto de obras desarrollado en torno a este caso increíble. Jugando con la noción de ‘paraficción’, presentando proposiciones que operan entre la ficción y la realidad, la exposición explora múltiples estrategias para hacer desaparecer cosas. El artista propone una serie de lecturas superpuestas y en ocasiones contradictorias del caso Reina Sofía, mientras pone simultáneamente a prueba posibles métodos mediante los cuales la escultura podría volver a desaparecer.

Como parte del proyecto, el artista llevó a cabo una intervención directa. Tras varios días observando las rutinas, operaciones y protocolos de seguridad del museo, ideó una acción mínima, haciendo desaparecer temporalmente —una vez más— las treinta y ocho toneladas de acero. El 14 de marzo, un sábado por la noche, el artista entró al museo junto con otros visitantes durante el horario de entrada gratuita. A continuación, realizó una rutina cuidadosamente estudiada en la que cerró las puertas que dan acceso a la sala 102 y colocó un cartel provisional en la puerta que decía: “Perdimos la escultura de Richard Serra, otra vez / Disculpen las molestias”. Con esta pequeña y absurda acción, la escultura fue efectivamente retirada de la vista —para los ojos de los visitantes— durante unos minutos.

En la planta baja de la galería, Sartuzi presenta una réplica a escala real de la instalación de Serra que sirve como soporte para un conjunto de materiales: documentos, notas y planos, cartas, fotografías y periódicos. Estos elementos forman una red más o menos dispersa de asociaciones alrededor del caso. En la planta inferior, obras adicionales amplían y complican estas conexiones, proponiendo nuevas interpretaciones de la escultura y del contexto que la rodea.

Relacionarse con la obra de otro artista se convierte aquí en un método deliberado de posicionarse dentro de un continuo histórico y artístico en curso. Más que seguir procedimientos e investigaciones estrictamente formales, Sartuzi aborda tanto la mitología que se ha acumulado en torno a la obra como sus implicaciones conceptuales más amplias.

En última instancia, la exposición aborda un caso histórico específico como medio para reflexionar sobre la paraficción, las estructuras institucionales, las estrategias de truco y engaño, las dimensiones políticas de la producción artística y las persistentes reverberaciones de la historia.