Un grupo de criaturas que habitan el ámbito de lo fantástico y lo mitológico se reúne dentro del espacio de Tinct, la nueva exposición individual de Bekhbaatar Enkhtur en la sede de Pedro Cera en Madrid, marcando el debut del artista en España.
Como título y principio rector, Tinct se refiere a las sutiles infusiones que impregnan tanto la materia como la memoria, permitiendo que diferentes fuerzas se sineticen en un movimiento continuo. Trabajando a través de un lenguaje visual distintivamente propio, moldeado por una atención meticulosa a la materia como sustrato vivo de resonancia animista, Enkhtur condensa una constelación de entidades morfológicamente impactantes inspiradas en el vasto paisaje de leyendas y mitos que impregnan las tradiciones de Asia Central y Oriental, así como en la propia herencia mongola del artista. Estas historias, transmitidas durante mucho tiempo de forma oral a través de extensas distancias territoriales, acumulan capas de variación narrativa en una mutabilidad de formas que configura el sustrato conceptual de la exposición, un mundo estructurado por transiciones, ritmos metamórficos y dilataciones temporales de un paso no jerárquico.
Anclando este eje, la apariencia serpenteante y amorfa de Untitled (2025) se despliega sin principio, un cuerpo enrollado e indeterminado del que emergen bifurcadamente cabezas de dragón de bronce, cuyo delicado modelado contrasta con las mangueras industriales que las sostienen. Enclavando una entidad semi-reconocible dentro de la masa disipante de abajo, la obra se inspira en iconografías turco-persas medievales de Aeshma-daeva – precursor de Asmodeo y figura del exceso terrenal – encontradas en álbumes como Siyah Qalem1, donde un solo cuerpo prolifera en múltiples cabezas. Heredando esta lógica imagística, Enkhtur define un principio estructural que no solo reproduce un dispositivo iconográfico rico, sino que también vincula la inestabilidad y la naturaleza simultáneamente generativa de la transmisión mítica.
Suspendido en un registro intermedio similar, el ensamblaje de máscaras de soldadura que constituye Sumurgh (2025) indexa su forma a su propio material, invocando el fuego como elemento transformador a través del cual la materia se ablanda y se reformula en nuevas potencialidades. En la superficie de sus visores protectores, Enkhtur inscribe al Simurgh, la antigua criatura alada persa asociada con la renovación y el paso cíclico entre la vida y la muerte. A diferencia de las figuras míticas más estáticas, el Simurgh encarna una expansión temporal que abarca el conocimiento de todas las eras, descrito en la literatura persa clásica y moderna como una metáfora de Dios mismo en el misticismo sufí.
Untitled y Sumurgh aparecen entonces como dos fuerzas que, aunque conceptualmente opuestas, dependen una de la otra en un equilibrio dinámico entre creación y destrucción (o el bien y el mal), estableciendo una reciprocidad continua matizada por la impermanencia de cada movimiento. Su tensión correlativa articula una lógica estructural que reverbera a lo largo de Untitled 2 (2025) y Untitled (2025), cuya fragilidad material se despliega tanto a través del delicado grabado flamígero sobre vidrio — un elemento en perpetuo flujo, reproducido sobre la superficie de un medio vulnerable y animado por él — como mediante la cera de abejas aplicada directamente sobre el muro, donde los tenues contornos de un Bardo se esbozan tímidamente. Al representar este concepto figurativo del budismo tibetano que describe el estado transitorio entre la vida y la muerte, la impermanencia inherente de Untitled — pues la cera es vulnerable a los cambios ambientales— se vuelve inseparable de su estructura conceptual, revelando el olvido inmanente al final de un ciclo al que la obra misma está materialmente sujeta como tótem in situ.
Notas
1 Álbum de los siglos XIV y XV que representa un conjunto diverso de temas, incluidos deidades, derviches y escenas de la vida cotidiana y rituales, ofreciendo una visión de la región y sus costumbres.














