En las imágenes de Juan Francisco Casas vemos flores, pero también son escenas dominadas por el rojo como hilo conductor y como símbolo de la sangre, el deseo, la violencia o el poder. En La noche sexual, Juan Francisco Casas recupera la carga histórica de este color y su asociación con lo carnal y lo prohibido. “El rojo es el primer color de la historia de la humanidad y sus connotaciones son múltiples: el sexo, la belleza, la muerte... quiero que todas aparezcan de una u otra manera en la mente del observador”, desvela Casas.

El punto de partida de La noche sexual es la obra homónima de Pascal Quignard (Verneuil-sur-Avre, 1948), una figura clave del pensamiento literario francés que plantea una peculiar relación entre imagen, cuerpo y pensamiento. “En su libro, Quignard relaciona el espejo con el sexo y la simetría con un miedo primigenio. Esas frases sobre la simetría fueron uno de los detonantes principales de la génesis de la muestra”. El artista desvela que esta obra del pensador tocaba temas que le interesaban particularmente. “Su escritura me parece hipnótica y, por eso, no he tratado de ilustrar el libro sino de emplearlo como un detonador”. Casas se aproxima a las imágenes que describe el libro desde lo lírico y explica que “la exposición es una aproximación libérrima a las escenas invisibles del libro (Acteón y Diana en su baño, Las Furias, Baubo y Deméter o Eros y Psique), no a las imágenes de estos cuadros sino a las palabras de Quignard desde mis imágenes”.

La exposición también recibe influencias de otras esferas y épocas del arte. Así, encontramos referencias a la obra de la pintora neerlandesa Rachel Ruysch (La Haya, 1664 – Ámsterdam, 1750), una virtuosa de la técnica y la simbología en la representación de las flores, que llegó a ser pintora de la corte en Düsseldorf. Casas la reinterpreta con una mirada contemporánea, pasando de la naturaleza muerta barroca a una sexualizada y conceptual, donde la flor deja de ser una imagen para convertirse en idea. Asimismo, introduce las experiencias escénicas caleidoscópicas de la artista performer Rocío Ciarán y sus sexuales barras de labios impregnando los lienzos hipnóticamente.