Finalizamos el viaje de esta travesía de diez días por Turquía oriental. Fueron jornadas largas, de mucho recorrido y contrastes de todo tipo, pero que, una vez más, confirman mi pasión: para mí, viajar significa conocer culturas a fondo, sumergirme en ellas y salir de lo convencional o de lo popular.
Día 8: Monte Nemrut
A un día de terminar esta parte de nuestro viaje, seguimos descubriendo lugares. Este día iba a ser destinado únicamente a viajar y llegar antes del atardecer al Monte Nemrut, pues la idea era ver la puesta del sol desde lo alto de la montaña.
Hicimos una pequeña parada para ver el puente Cendere y Karakuş Tümülüsü. Más tarde llegamos a nuestro hotel, uno de los pocos que hay en la zona del Monte Nemrut. No hay muchos alojamientos allí. El hotel se llamaba Nemrut Euphrat y desde el momento en que llegamos, se percibía paz y buena energía: se respiraba un aire especial de montaña, era como estar en casa.
Existe una historia interesante detrás de este sitio, algo descabellada y divertida a la vez.
En la cima del Monte Nemrut (Nemrut Dağı) se encuentra un templo, un lugar que, sin duda, es una visita obligada. A principios del siglo IV a.C., Mitridates, rey de Comagene, fundó una dinastía que perduraría hasta el año 72 a.C. Este reino se extendería entre Adiyaman y Gaziantep.
Antíoco, último rey de esta dinastía, se veía a sí mismo como un gran monarca y mandó construir el magnífico templo que aún hoy se halla en la cima del monte Nemrut con la intención de glorificar su nombre. En el interior del templo, hizo instalar grandes estatuas que representaban a famosos dioses como Zeus y Hércules, y algunas de ellas lo representaban a él mismo.
¿Lo increíble de todo esto? Su ubicación. Este rey deseo que sus restos yacieran a 2.100 metros de altura sobre el nivel del mar. Por lo tanto, este templo se convierte en un monumento eterno a la vanidad humana, tal como él lo deseaba.
Alrededor de las 3 p.m. llegamos a Nemrut, el punto de partida para empezar a subir. Fuimos en otoño, por lo que los atardeceres son más tempranos que en verano. Para la subida no se requiere un gran estado físico; eso sí, es fundamental contar con buen calzado. Hay dos senderos: uno más sencillo, con escalones, y otro de tierra con piedras. No es difícil subir y, además, se pueden hacer paradas, cada uno va a su propio ritmo.
Lo más lindo es que te cruzas con otros turistas, por lo que uno se siente acompañado y alentado en el camino.
Llegar a la cima es realmente gratificante y majestuoso. Evoca una sensación de misterio, sobre todo porque nos tocó un día con un poco de niebla, lo que reforzaba el aire del lugar. Si bien no había total claridad para apreciar el atardecer, las nubes alrededor y los rayos del sol que penetraban las grandes estatuas creaban una escena mística.
Día 9; Halfeti y Gaziantep
El final de este viaje ha llegado, aunque esta fue solo una parte del recorrido por este país. Fueron diez días a puro ritmo: muchos kilómetros de ruta, paradas, anécdotas para recordar.
Al ser nuestro último día, el viaje fue más tranquilo, sin tanto apuro ni tantos kilómetros por recorrer. Salimos en dirección a nuestro destino final, Gaziantep, pero antes hicimos una última parada: Halfeti. Seguramente habrás visto, en la promoción turística de Turquía, el minarete de una mezquita que se encuentra sumergida en el casco antiguo de Halfeti; es una imagen muy popular.
Nosotros estuvimos allí, pero lo más importante no es solo esa postal, sino que se trata de una ciudad con más de 3.000 años de historia, que a finales de los años 90 quedó bajo las aguas del río Eúfrates por la construcción de la presa de Birecik. Los residentes de Halfeti debieron mudarse a unos 15 kilómetros y construir lo que hoy se conoce como “la nueva Halfeti”.
A la “antigua Halfeti” se puede llegar en bote y vale la pena recorrerla. Si toca un día soleado, como a nosotros, el contraste del agua con el cielo azul y el sol reflejándose en la piedra de las montañas es algo digno de apreciar. No es un paseo más: te encuentras navegando en el Eúfrates, sobre una ciudad que alguna vez estuvo llena de vida e historia.
De esta forma nos despedimos de una Turquía diferente a la que quizás todos conocemos. Un viaje lleno de recuerdos, historias y anécdotas. Fue un recorrido intenso, sin lujos ni confort, pero de esos destinos que uno siempre recuerda con nostalgia. Turquía es mucho más que Estambul, los vuelos en globo de Cappadocia o Pamukkale; aunque visitamos esos lugares, mis mejores recuerdos y experiencias surgieron recorriendo el interior del país, descubriendo de cerca sus costumbres y su cultura.
Si sos un viajero empedernido, que le gusta salir de la zona de confort y vivir las culturas como un local más, visitar el interior de Turquía es muy recomendable. No hay turismo masivo; es un destino ideal para viajeros exploradores que buscan vivir la historia en primera persona. No es un destino más: requiere estudio, investigación y comprender el lugar que se visita. Por eso, para viajar con mayor comodidad y seguridad, contar con un guía resulta fundamental; la experiencia es diferente.

Mapa de Turquía: recorrido del viaje.
- Estambul
- Ankara
- Kars
- Ruinas de Aní
- Van
- Mardin
- Sanliurfa
- Monte Nemrut
- Gaziantep.
Referencia bibliográfica histórica
Michael Shichor. (1993). “Guías Michael de Turquía”. Editorial Susaeta ediciones S.A.















