Noruega es un destino seguro, acogedor y tranquilo, ideal para quienes buscan aventura, exploración y despertar la curiosidad. Sus paisajes parecen sacados de otra realidad: para los amantes de la naturaleza es un destino irresistible.

Noruega deslumbra por muchas razones. Ni el frío ni los cortos días de sol en invierno son razón para dejar de visitarla.

Lo que más me gusta de este país es la perfecta combinación de ambiente urbano moderno y una biodiversidad que desborda. Además, Noruega es considerada el país más sostenible del planeta según los índices internacionales más rigurosos. Su sistema eléctrico se alimenta un 98% con fuentes renovables.

Personalmente, creo que esto es verdaderamente vivir en el primer mundo: apostar por el planeta en el que vivimos es apostar por un futuro mejor.

Como dato curioso, en Noruega todos los autos son eléctricos, sólo los que alquilan los turistas funcionan a combustible, y es algo que notas apenas llegas.

En el verano europeo del 2025 tuve la oportunidad de conocer y recorrer buena parte de este país. Sabía que me iba a gustar: es un destino especial, pensado para quienes viajan con espíritu aventurero y amor por el planeta.

En Noruega nunca se logra abarcarlo todo. Al ser un país conformado por islas, desplazarse implica logística, tiempo y paciencia. En este artículo me voy a detener en dos destinos increíbles que, aunque están bastante al norte y llegar hasta ellos no siempre es sencillo, valen muchísima la pena.

Tromsø

El viaje comienza en Tromsø, la capital ártica que se encuentra a 350 kilómetros del Círculo Polar Ártico. Tanto en invierno como en verano, esta ciudad permanece activa y ofrece múltiples experiencias vinculadas con la naturaleza.

La particularidad de estar en esta ciudad en verano es que nunca oscurece; este fenómeno se conoce como el sol de medianoche. En invierno ocurre lo contrario: no hay luz solar directa, y a ese período se le llama luz crepuscular. El sol no aparece por encima del horizonte durante la noche polar, que se extiende aproximadamente desde finales de noviembre hasta finales de enero. Gracias a estas condiciones, incluso dentro de la ciudad es posible apreciar las auroras boreales; el cielo se tiñe de tonos azulados y verdosos que iluminan la noche ártica.

Noruega es uno de los mejores lugares del mundo para ver las auroras boreales y Tromsø está entre las ciudades top para disfrutarlas debido a su ubicación geográfica.

Rodeada de montañas, fiordos y el mar de Noruega, la ciudad tiene un encanto muy especial. En días soleados, sus colores se vuelven aún más vibrantes: el verde intenso de la naturaleza se mezcla con las pintorescas casas de madera pintadas de rojos, amarillos o naranjas. Es algo muy típico en los países nórdicos, una forma de aportar alegría a sus largos y oscuros inviernos.

Además, en invierno la ciudad está iluminada de una manera muy peculiar. Los residentes utilizan luces cálidas y velas para crear un ambiente acogedor en sus hogares, una tradición conocida como koselig1.

Tromsø es una ciudad muy acogedora; caminar por su centro transmite paz y tranquilidad. Su calle principal, Storgata, concentra los principales restaurantes, cafeterías, tiendas de souvenirs y productos locales.

Su gastronomía es muy buena y hay opciones para todos los gustos. Algo que aprendí aquí, y que aplica para el resto del país, es que es imprescindible reservar con anticipación en el lugar en que vas a cenar. Los noruegos cenan muy temprano, y por lo general los turistas también, ya que al día siguiente inician sus actividades a primera hora. Así que sí, es muy importante tener esto en cuenta: no importa la época del año, siempre hay turistas, y Tromsø es una ciudad pequeña, por lo que su capacidad hotelera y gastronómica es limitada. Recordemos que Noruega es un país que apuesta por un turismo sostenible.

¿Qué visitar?

  • Catedral Nuestra Señora de Tromsø: es la catedral católica y cristiana más septentrional del mundo, construida íntegramente en madera. Se encuentra en la calle Storgata y muy cerca del ayuntamiento.

  • Catedral del Ártico de Tromsø: esta iglesia es protestante y está situada en el barrio de Tromsdalen, al otro lado del estrecho de Tromsø. Sus 11 paneles de hormigón revestidos de aluminio a cada lado del tejado le dan forma piramidal al edificio.

  • Skansen: es el barrio histórico de la ciudad y aquí se encuentra la casa más antigua de Tromsø. Justo enfrente está el Museo Polar, un sitio clave para comprender la historia y la cultura del Ártico, así como la relación con las expediciones polares y la vida en el norte. En la entrada entregan una guía impresa disponible en varios idiomas, un detalle importante para apreciar el valor del museo.

  • Puente de Sandnessund: puede cruzarse a pie. Las vistas desde el puente son muy bonitas y vale la pena hacerlo. Conecta Tromsø con el continente y es el camino hacia la Catedral del Ártico.

  • Puerto de Tromsø: es conocido como “la puerta de entrada al Ártico”; es el punto de partida para explorar la región y para las excursiones en busca de auroras boreales. Desde la terminal de Breivika se puede iniciar una caminata hasta el puente Sandnessund, un recorrido muy lindo por la costa, donde encontrarás cafeterías y restaurantes.

  • Raketten Bar & Pølse: este pequeño quiosco con forma de gazebo, ubicado en la plaza principal sobre la calle Storgata, opera desde 1911 y es muy popular por sus panchos de cerdo, vaca y reno.

  • Charlottenlund parque recreacional: a pocos minutos del centro, este parque está abierto las 24 horas y puedes hacer todo tipo de actividad al aire libre.

Es un lugar ideal para salir a caminar, hacer actividad física o simplemente disfrutar de la naturaleza sin alejarse de Tromsø.

Islas Lofoten y Svolvær

Seguimos para las Islas Lofoten. El vuelo es corto y se realiza en un avión pequeño a hélice. La vista desde el aire, al acercarse a las islas, es realmente fabulosa porque se logran apreciar los fiordos. Tuve suerte: no era un día ventoso ni nublado, así que el aterrizaje fue tranquilo.

Para recorrer las islas, lo mejor es reservar con anticipación un auto que se retira directamente cuando llegas al aeropuerto.

Las Islas Lofoten forman un archipiélago compuesto por cientos de islas e islotes ubicados en el norte de Noruega, un poco más al sur de Tromsø y por encima del Círculo Polar Ártico. Con un perfil muy abrupto y repleto de pequeños pueblos pesqueros, sus cuatro islas principales son: Austvågøy, Vestvågøy, Flakstadøy y Moskenesøy; están conectadas entre sí por puentes y túneles.

Para llegar, existen cuatro aeropuertos: Leknes (al oeste), Svolvær (considerada la capital de Lofoten), Stokmarknes (al norte), Narvik (el más alejado, hacia el este). Mi recomendación es alojarse en Svolvær por varias razones. En primer lugar, su aeropuerto es el más cercano a la ciudad: apenas 20 minutos en auto. Esto es un detalle fundamental porque ahorra muchísimo tiempo de viaje.

En Lofoten se recorren muchos kilómetros para ir de un punto a otro y, aunque sus carreteras están en excelente estado, la velocidad máxima es baja debido a las curvas, los puentes, los túneles y los tramos estrechos.

¿Qué visitar en las Islas Lofoten?

Es difícil definir una ruta o plan exacto sobre qué ver en las islas, porque absolutamente todo es bello y vale la pena. Por eso, recomiendo hacer una buena investigación antes de salir a la ruta. La E10 es la famosa ruta escénica: a lo largo del camino no solo se aprecian paisajes de película, sino también los pueblos pesqueros más auténticos y pintorescos.

Otro punto fundamental a tener en cuenta es el clima. Hay que estar preparado para imprevistos que puedan obligar a suspender actividades al aire libre. Si toca un día ventoso o con lluvia, siempre es posible recorrer las islas en auto y aun así disfrutar del viaje.

Aquellos amantes del turismo aventura y que prefieren viajar a un ritmo más pausado, recomiendo alquilar un campervan. De esta manera podrán pasar la noche en los campamentos habilitados en las islas (recomiendo investigarlos con anticipación).

  • Estadio de Henningsvaer: la cancha de fútbol más austral del mundo. Tiene la particularidad de estar construida en una isla que parece tener el tamaño justo para albergarla. No es un campo cualquiera: es uno de los más remotos y, sin duda, uno de los más bellos del mundo. Su entorno lo vuelve especialmente fotogénico; visto desde el aire, el paisaje es magnífico. Está rodeado de pequeñas islas, terreno irregular, mar abierto y bahías protegidas. A pesar de su pequeño tamaño, este lugar es uno de los más visitados por turistas en Noruega.

Isla de Flakstadøya

  • Nusfjord: es el pueblo de pescadores más conocido de la isla de Flakstadøy. Es también uno de los lugares más auténticos de la isla, gracias a su hilera de casetas de madera de colores. Para llegar, se atraviesan lugares muy fotogénicos, como el lago Storvatnet. Para ingresar se debe abonar una entrada: el aumento de turismo ha llevado a implementar este sistema como una forma de preservar al pueblo.

  • Ramberg: se destaca por su preciosa playa Skagsanden, donde el agua muestrea tonalidades turquesas y celestes que contrastan con el paisaje montañoso y verde que lo rodea.

Isla de Moskenesøy

Puerta de entrada y salida a las Islas Lofoten. Es, posiblemente la isla más bonita de todo el archipiélago y alberga varios pueblos pesqueros encantadores para recorrer:

  • Reine: un pueblo pesquero auténtico y activo.

  • Sakrisoy: conocido por sus casas tradicionales de madera de color amarillo; es uno de los puntos más fotogénicos de las islas.

  • Hamnøy: es el pueblo más icónico. La imagen más representativa se obtiene desde el puente que une Hamnoy con Toppoya, desde donde se ven las rorbuer que son antiguas cabañas de pescadores que están asentadas sobre la roca.

  • Å: el pueblo más al sur de la carretera E10 y también el pueblo con el nombre más corto del mundo. Marca el inicio o el fin de la Lofoten Scenic Road (E10).

Información útil:

Nota

1 Koselig..