La última camiseta ―jersey, playera, uniforme― de la Selección Colombia que tuve fue la del 2001, la que vistió Iván Ramiro Córdoba cuando anotó el gol que le dio al país la única Copa América frente a México. Era amarilla, aunque yo prefería la versión blanca, nada oficial, disponible en las calles de Bogotá y en tiendas donde aquel diseño pirata tuviera espacio. Solo hasta este año, volví a sentir la urgencia de tener la camiseta de la Selección: la textura de las mariposas amarillas ―sí, de García Márquez, de Gabo― me cautivó. Cien años de soledad, la novela que consagró al autor de Aracataca, logró colarse en la prenda que más se usa en mi país, la que sirve para apoyar a ciclistas, pesistas y otros deportistas.

Quiero poner en perspectiva lo anterior: se trata de un elemento cultural que no se ve siempre en el fútbol, sin desconocer que este deporte está colmado de signos que pertenecen a la cultura en la que suceden los encuentros. Solo basta escuchar la música de los estadios, los cánticos de las gradas, los colores de los equipos: nada es aleatorio. Sin embargo, existe un esfuerzo por parte de sectores de la prensa, de los fanáticos y de algunos directivos por alejar al fútbol de cualquier aspecto cultural, como si se tratara de un tema fuera del mundo, lo cual es imposible, por más de que la FIFA y su presidente, Gianni Infantino, lo quieran así1. Por eso, y por negocio, el organismo impidió que afuera de los estadios se haga el tailgating: reunirse en los estacionamientos antes del encuentro para comer y beber ―lo único que los gringos tenían para aportar al Mundial.

Ahora, sobre la prenda: tener las mariposas amarillas en la camiseta de la Selección Colombia implica reconocer que ese elemento representa más allá de la lectura de la novela de García Márquez. Estamos ante algo colombianísimo, algo que hará parte de la vestimenta nacional en el torneo de mayor audiencia televisiva en el mundo, y en mi caso particular, el guiño que me convenció de comprarla. Algún comentarista, algún narrador, algún periodista mencionará en la transmisión de dónde viene el diseño, así como ocurrió con el uniforme de México en el Mundial de Francia 982, la Piedra del Sol dándole textura al verde. Este año, el diseño3 de la playera principal mexicana está inspirado en aquel uniforme con algunas modificaciones: si la gente quiere conocer un poco más de la raíz del diseño, puede pasear un día por el Museo de Antropología de la Ciudad de México.

Si pensamos en otros referentes más literarios o artísticos, Bélgica ya va por su segunda camiseta. Para el 2024, los Diablos Rojos usaron una equipación inspirada en Tintín4, el personaje creado por Hergé, protagonista de 24 álbumes. Si alguien no sabía del periodista belga más intrépido ―fue a la Luna, salvó la monarquía de Syldavia, derrocó al gobierno militar de San Theodoros―, ya por lo menos se enteró de su existencia. Igual puede que ocurra con René Magritte, artista nacido en Lessines y fallecido en Bruselas, reconocido por obras como La traición de las imágenes (1929) con una pipa pintada y la frase en francés “Esto no es una pipa”. Uno de los uniformes5 de la Real Asociación Belga de Fútbol de este año incluye la frase “Esta no es una camiseta” ―jersey, playera…

Encontré también los uniformes de Jamaica, que no estará en el Mundial. Ambos, el amarillo y el negro, tomaron como inspiración a Bob Marley y el reggae6 con colores y diseños que evocan al genero. La verdad, será una lástima no tener fotos de la selección jamaiquina en los partidos de la competición. En contraste, las fotografías del uniforme alternativo de Francia, inspirado en la Estatua de la Libertad ―regalo francés al gobierno estadounidense en 1886―, quizás no sean tan codiciadas. Tal vez en unos años, cuando se revisen los videos de Les Bleus, los fanáticos se pregunten por qué no iban de blanco, el tradicional color alternativo, y surja una charla o una búsqueda de internet al respecto.

A veces se dice que en el fútbol se puede ganar de camiseta. Yo lo veo como una máxima acomodada que responde al momento y no a un análisis completo: Italia no viene al Mundial y tiene una camiseta con cuatro estrellas, cuatro copas del mundo. Brasil, que mantiene la verdeamarela y una copa más que los italianos, no ha logrado ser el mismo del 2002, 94, 82, 70… Las prendas no juegan solas, aunque desde el diseño, la narrativa y la historia haya mucho en cada una. Se trata de un habla más de identidad y de estética.

Entonces, ¿para qué indagar en las equipaciones si todavía no se juegan partidos? Porque el Mundial supera a lo que sucede en la cancha; porque lo esperamos cada cuatro años ―pese a los deseos de la FIFA de que sea cada dos―; porque es el momento preciso para enseñar geografía, vexilología ―estudio de las banderas―, historia, economía, etc.; porque pese a los intentos de alejar a los fanáticos más fieles, siempre estarán allí, en las calles y en los televisores; porque como me dijo Andrés Burgo, periodista y escritor argentino, el Mundial no pasa solo en la cancha, la prueba viene desde Buenos Aires, cuando quedó registrada la salida de la gente7 a la calle tan pronto la final en Qatar terminó; porque las mariposas amarillas de García Márquez van a volar en las canchas de Norteamérica.

Postre

Desde febrero, he publicado en mi cuenta de Instagram un libro de fútbol cada semana. Aquí dejo los nombres de los que he mencionado hasta el momento:

  • Brasil 50 - Toni Padilla.

  • En qué pensamos cuando pensamos en fútbol - Simon Critchley.

  • Dios es redondo - Juan Villoro.

  • Sobre el deporte - Pier Paolo Pasolini.

  • Cómo llegamos a la final de Wembley - J. L. Carr.

  • Breve historia del Ya Merito - varios autores.

  • Mi Diego - Alejandro Duchini.

  • Balón de cristal - Carolina Jaramillo Seligman.

  • Fútbol y franquismo - Duncan Shaw.

  • El partido de la muerte - Pepe Gálvez y Guillem Escriche.

  • Fútbol, goles y girasoles - Jairo Aníbal Niño.

  • Cerrado por fútbol - Eduardo Galeano.

  • Una vida demasiado corta - Ronald Reng.

  • Mi abuela y diez más - Ander Izaguirre.

  • Y adentro, la caldera - Philip Potdevin.

  • La cascarita - Janil Uc Tun.

Seguramente incluiré Al estilo jalisco de Juan Pablo Villalobos, que ya se habrá presentado en Ciudad de México para cuando se publique este artículo.

Notas

1 Norteamérica 2026 o el límite del fanático.
2 Cuál es la historia escondida sobre la camiseta de la Selección Mexicana que usó en el mundial de Francia 1998.
3 Filtran playera definitiva de México para Mundial 2026 tras rediseño de Adidas.
4 Tintin inspired away kit homage to cartoonist Hergé.
5 New Away Kit for Belgian Red Devils tribute to René Magritte and Belgian Surrealism.
6 Camisetas de Jamaica 2026: Homenaje a Bob Marley.
7 Un aficionado argentino graba el momento justo en el que Argentina se proclama campeona del mundo.