Varios fichajes en la historia del fútbol han tenido un impacto significativo en los clubes, transformando su rendimiento y dinámica. Estos jugadores no solo aportaron talento individual, sino que también elevaron el nivel general de sus equipos y cambiaron la forma en que eran percibidos.
Uno de los ejemplos más emblemáticos de este fenómeno fue la llegada de Raúl González Blanco (Madrid, 27 de junio de 1977) al Schalke 04 de Alemania en el verano de 2010.
Tras una legendaria carrera en el Real Madrid, en la que ganó seis Ligas españolas y tres Copas de Europa, entre otros títulos, muchos pensaban que el delantero del barrio madrileño de San Cristóbal de los Ángeles ya había vivido sus mejores años. Sin embargo, su fichaje por el club alemán supuso un antes y un después.
Para comprender esta historia en su totalidad, es necesario mencionar a otros dos protagonistas clave: Christoph Metzelder y Felix Magath. Metzelder, antiguo compañero de Raúl en el club de Chamartín y recién incorporado al Schalke 04 en aquel momento, fue una pieza fundamental en la operación.
Durante una conversación con el entrenador bávaro del club, Felix Magath —quien buscaba incorporar a un delantero con experiencia y calidad procedente de la liga española—, Metzelder no dudó en sugerir el nombre de Raúl. Sabía que el legendario número siete del Madrid no estaba satisfecho con su rol secundario tras las llegadas de Cristiano Ronaldo y Karim Benzema, y que buscaba una nueva motivación. Rápidamente, Magath se puso en contacto con el entorno del jugador, y así comenzó a gestarse uno de los traspasos más sorprendentes y exitosos del fútbol alemán en las últimas décadas.
En julio de 2010, y después de 16 temporadas en el equipo de su vida, Raúl abandonaba el Real Madrid y firmaba un nuevo contrato con “los mineros”, apodo que proviene de la historia de la ciudad de Gelsenkirchen, ubicada en un importante centro minero. El delantero español llegaba a un equipo en ascenso, que venía de ser subcampeón de la Bundesliga.
El exmadridista volvería a compartir delantera con el holandés Klaas-Jan Huntelaar y estaría escoltado por jugadores como el español José Manuel Jurado, el croata Ivan Rakitić, el peruano Jefferson Farfán y el joven prospecto alemán Julian Draxler. En defensa destacaban el teutón Benedikt Höwedes y el joven camerunés Joel Matip, mientras que Manuel Neuer ya era considerado uno de los porteros más codiciados de la élite futbolística.
En su primer partido con los colores de Die Königsblauen (“Los azules reales”), el legendario atacante español debutó a lo grande en un torneo amistoso frente al gigante Bayern München, donde dejó sus primeros detalles de calidad. El Schalke derrotaba 3-1 a los bávaros con dos goles de Raúl y levantaba el primer trofeo de una temporada que sería inolvidable.
Sin embargo, y pese a una esperanzadora pretemporada, los mineros comenzaron perdiendo la Supercopa frente al Bayern, y sus seis primeros partidos oficiales. El primer gol de Raúl en la Bundesliga no llegaría hasta la sexta jornada, pero tras estrenarse frente al Borussia Mönchengladbach, comenzó a ver puerta con mayor facilidad. En la jornada 13 consiguió un hat-trick ante el Werder Bremen y, gracias a su liderazgo, el Schalke fue remontando el vuelo en liga, avanzó rondas en la Copa y logró clasificarse como primero de grupo para los octavos de final de la UEFA Champions League, el torneo más importante a nivel de clubes.
El sorteo de la Copa de Europa deparó un enfrentamiento con el Valencia CF y, en su regreso a España, Raúl no defraudó a sus seguidores. El delantero marcó el gol del empate en Mestalla y, con ese tanto, superaba el récord de Gerd Müller como máximo goleador histórico en competiciones europeas. En el partido de vuelta, los alemanes vencieron 3-1 y se metieron en cuartos de final.
Días después, Raúl volvía a ser protagonista y, con un decisivo gol ante el Bayern en semifinales de la Copa alemana, clasificaba al equipo minero para la gran final. Tras el inesperado despido de Felix Magath por cuestiones extradeportivas, el Schalke viajó al estadio de San Siro para enfrentar al Inter de Milán con Ralf Rangnick como nuevo entrenador.
En el partido de ida, el conjunto alemán goleó al vigente campeón de Europa por 2-5 como visitante, con gol de Raúl incluido, convirtiéndose en el equipo revelación del torneo. En la vuelta en el Veltins-Arena, el Schalke volvió a vencer 2-1 y Raúl volvió a marcar para celebrar el pase a semifinales.
Los mineros se metían, por primera vez en su historia, en unas semifinales de la Champions, donde acabarían cayendo eliminados ante el Manchester United de Sir Alex Ferguson. Raúl decía adiós a la Champions en el “Teatro de los Sueños”, después de jugar 144 partidos y marcar 71 goles en la máxima competición continental.
En su última temporada en la élite europea, Raúl fue incluido en el 11 ideal del torneo y demostró que aún tenía mucho que dar. El Schalke terminó decimocuarto en la Bundesliga, pero Raúl acabó el año ganando un título que nunca había conseguido: la Copa alemana, al golear al Duisburgo por 5-1.
El goleador español terminó su primera temporada en Alemania con 19 goles en 51 partidos y afrontaba su segundo año como máximo artillero del equipo. A comienzos de su segunda temporada en tierras alemanas, el Schalke se enfrentó al Borussia Dortmund en la Supercopa y Raúl levantaría otro título tras llevarse la victoria en la tanda de penaltis.
El nuevo año comenzaba con buen pie y, a pesar de la temprana dimisión de Rangnick, con Huub Stevens ahora en el banquillo, la temporada del conjunto de Gelsenkirchen fue mucho más regular que la anterior. Raúl continuó sorprendiendo con su juego y sus números. Su gran nivel y la lesión de David Villa volvieron a postularle para regresar a la selección de España, pero con la Eurocopa 2012 en el horizonte, Vicente del Bosque nunca volvería a convocarlo. El Schalke caminaba con paso firme en la Europa League y, en su estreno en la competición, Raúl y sus compañeros llevaron a los mineros hasta los cuartos de final, donde se enfrentarían al Athletic Club de Bilbao.
La eliminatoria frente a los vascos fue una montaña rusa de emociones en la que terminaron cayendo eliminados y Raúl se despidió de las competiciones europeas. El 19 de abril de 2012, y para sorpresa de muchos, Raúl anunciaba que no renovaría con el equipo alemán y poco después confirmaba que se marchaba a jugar al Al Sadd de Catar. El Schalke acabó la temporada en tercera posición, clasificándose para la Liga de Campeones, y Raúl cerraba su periplo alemán con 21 goles en 47 partidos, mejorando los números de su primera campaña.
El número siete se ganó el apodo de "Señor Raúl" y, con su carisma, clase y calidad, conquistó a una afición que lo despidió como a una auténtica leyenda. El club decidió retirar su dorsal al final de temporada y, tras marcar 40 goles en 98 partidos con el Schalke, se despidió de un equipo que, diez años después, juega en Segunda División, en medio de una grave crisis institucional, y sueña con su retorno, esta vez como entrenador para guiar desde el banquillo la resurrección de un club que mantiene viva la esperanza de volver a competir entre los grandes de Europa.















