El primer paso para crear el sector minero industrial es entender el papel de las Fundiciones-Refinadoras (FURE) en el proceso de lixiviación de los sulfuros y de los óxidos. Los óxidos, que se van agotando son altamente solubles en ácido sulfúrico, lo que permite una lixiviación rápida y con pilas a temperatura ambiente. Los sulfuros requieren de condiciones más agresivas (cloruros o altas presiones) para romper la estructura del sulfuro, siendo la lixiviación clorurada y la biolixiviación las técnicas clave para este fin.

El papel del ácido sulfúrico así como del azufre que sale sin declarar en los concentrados de cobre por los 5 puertos de embarque del territorio, fue desconocido por la dictadura y los gobiernos que se sucedieron a partir de la época de la nacionalización del cobre en 1971. Las pérdidas que incurre el Estado por no fundir y refinar el mineral de cobre en Chile son recurrentes. Sin un Plan Minero las cifras de extracción del mineral son irrelevantes. Las ventajas minero metalúrgicas deben ser aprovechadas en la creación de un sector minero-industrial en Chile.

Chile produce entre 4,6 y 5,5 millones de toneladas de ácido sulfúrico al año principalmente como subproducto de la fundición de cobre. La demanda nacional supera las 8 millones de toneladas anuales, lo que genera una dependencia de importaciones para cubrir el déficit de más de 3 millones de toneladas principalmente para la lixiviación de cobre. Chile compra esos 3 millones de toneladas a un precio que fluctúa entre US$170 y US$240 i.e. un total que llega a 720 millones de dólares, asumiendo el más alto precio dada el bloqueo en el estrecho de Ormuz.

A mediados de abril de 2026, el precio del azufre muestra alta volatilidad, con reportes que indican valores cercanos a 900-950 USD/T. En mercados asiáticos, el azufre registra una subida significativa en el último mes.

Evaluación de pérdidas

Chile exporta anualmente alrededor de 14 millones de toneladas de concentrado. Ese material tiene un 30% de azufre (el contenido de la calcopirita Cu FeS2 es aproximadamente 34,5% Cu 30,5% Fe y 35% S) que no es procesado en Chile.

Enviamos cerca de 4 millones 200 mil toneladas de azufre a las FURE de China o Japón, es decir más de 12,8 millones de toneladas de ácido sulfúrico (H2SO4).

El azufre es absolutamente esencial para producir ácido sulfúrico, actúa como la materia prima primaria en la producción de ácido sulfúrico dentro de las fundiciones de cobre, ya que se libera en forma de dióxido de azufre (SO2), durante los procesos de fusión y conversión de los concentrados metálicos. Este subproducto gaseoso, en lugar de ser liberado a la atmósfera, se captura y convierte en ácido sulfúrico, proceso que transforma a las fundiciones en grandes productores industriales.

Ahora bien, Chile gasta, en importar 3 millones toneladas de ácido sulfúrico, 720 millones de dólares. Exporta sin declarar en los puertos de embarque 4 millones 200 toneladas de azufre. Con esa cantidad de azufre, los importadores (China, Japón) producen 12 millones 849.270 toneladas de H2SO4 (asumiendo un rendimiento del 100%)1 lo que significa, al precio de 240 dólares la tonelada, 3,o83 millones 824 mil 800 dólares, es decir una ganancia bruta de 3,071 millones de dólares para los importadores de una cantidad de azufre que nunca fue declarada.

¿Cuál es la importancia de esta industria dentro de una cadena de valor que Chile no parece percibir?

El ácido sulfúrico interviene en la producción del chip del teléfono, los cables de la electricidad, 20% en la producción de cobre, 50% en la de uranio, 30% en la producción de níquel, 60 o 70% en la producción de fertilizantes. Los precios del ácido sulfúrico han subido más del 300% en los últimos 2 años. El ácido sulfúrico es la base de la industria moderna. Sin cobre no se puede transportar la electricidad. Los cables eléctricos están hechos de cobre; vehículos eléctricos, paneles solares, turbinas eólicas se cuentan como productos donde el cobre es elemento esencial. El cobre está en todas partes, desde la comida hasta la energía, desde la minería hasta los medicamentos, desde las refinerías de petróleo hasta los semiconductores. Su precio afecta a múltiples cadenas de suministro al mismo tiempo.

A raíz de la guerra de Medio Oriente, se cierra la ruta por el estrecho de Ormuz donde circula el 44% de la producción mundial de azufre. En esta cadena de suministros, el 60-70% de la producción de ácido sulfúrico va a fertilizantes. Si su rendimiento cae, la producción agrícola cae y los precios suben. En esa cuenta está el pan, las verduras y las frutas en los supermercados y el comercio minorista. En época de crisis China protege su agricultura, por lo que a partir del 1 de mayo, la exportación de ácido sulfúrico se detiene. Se espera que la prohibición dure hasta finales de 2026. El 20% de su producción de cobre depende directamente de este ácido.

Chile, el mayor productor mundial de cobre, no solo no ve un peso del impuesto de ese azufre que se transporta en el concentrado sino que luego paga por importar el ácido que necesita.

El proceso se produce offshore y el azufre, como lo hemos comentado más arriba, al igual que otros subproductos, es embarcado de contrabando. Los Documentos Únicos de Salida (DUS) se redactan según instrucciones del Consejo Minero, donde no figura ninguno de los 40 subproductos detectados en los concentrados, entre ellos el azufre.

¿Cómo se saldan las cuentas desde el extranjero? El FURE de ultramar paga el 95-97% del cobre contenido pero deduce el resto como pago por el tratamiento que realiza, es decir el TC/TR. Paga el oro y la plata, pero sólo después de ciertas leyes mínimas y aplicando deducciones altas. Elementos como el molibdeno, renio o tierras raras a menudo no se mencionan, es decir no se liquidan a favor de Chile, son ganancia limpia para la fundición de ultramar. Si en 1 kg de concentrado recuperas 300 gr. de cobre (30% de ley), los otros 700 gr. contienen el hierro y el azufre mencionados más arriba. Esos 700 gr. son los que financian la industrialización de China gratis.

Al tratarse de una venta de concentrado, el valor de exportación se fija según el contenido de cobre declarado. La plusvalía generada por la transformación química –esto es el paso de SO2 a ácido– y la refinación de otros metales ocurre en jurisdicción extranjera. Chile se limita a cobrar Royalty e Impuesto a la Renta sobre el polvo y roca –o piedra molida– no sobre el proceso industrial. Estamos exportando materia prima y perdiendo la base imponible de la manufactura. El SII está imposibilitado de intervenir.

En conclusión, si sumamos el valor del ácido sulfúrico regalado, i.e., 3.701 millones de dólares según el precio, más la recuperación real de subproductos (eg., oro, plata, selenio, teluro que China no paga), tendremos la riqueza industrial que podría financiar toda la transición energética en Chile.

Pérdidas por no refinar el cobre en Chile

Cálculos relativos estiman que Chile deja de percibir entre US$ 0,20/lb de cobre y US$ 0,28/lb de cobre al no refinar estos subproductos localmente. Este precio calculado en Spring Nature (fuente confiable aunque como en cualquier gran editorial académica la calidad puede variar entre publicaciones específicas) puede examinarse en un escenario de 6 años (a 2031) según nos integremos en la industria de la auto movilidad con Brasil (Cfr. mi artículo Chile. Bencineros vs. Eléctricos. Una opción abierta). Al estimar según categorías de impacto en el costo tenemos el siguiente cuadro.

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En conclusión, si sumamos el ahorro logístico, la autogeneración de ácido sulfúrico y la recuperación de metales preciosos, el cobre procesado en Chile podría ser entre un 12% y un 18% más competitivo que el refinado en China para el mercado latinoamericano. Esta ventaja podría ser superior si se eliminara en Chile el déficit de ácido sulfúrico de fundiciones que hemos mencionado.

Perspectivas

En el presente China es dominante porque captura el valor que Chile se rehúsa a recuperar. Al 2031 con la demanda por la electro movilidad y el mercado de Brasil, Chile tendría un cobre más barato (ventaja geográfica) y más rentable por soberanía industrial. Sería industrialmente competitivo. Para ello debería activarse el Plan de refinerías, además de una zona franca industrial que atraiga a empresas como Tesla o BYD a instalarse directamente en el norte de Chile.

Una clave para romper el ciclo de transportar concentrados sin control alguno por Aduanas sería la de legislar sobre la Trazabilidad del Concentrado que obligue a las mineras a declarar y pagar impuestos por el valor potencial de todos los elementos contenidos en el concentrado de cobre. Nuestras gestiones en Cochilco en Enero 2024 (Comité de Defensa y Recuperación del Cobre) en ese sentido no dieron ningún resultado. Tampoco han rendido fruto nuestras gestiones ante la Contraloría General de la República (octubre de 2025) para realizar una auditoría en el Servicio Nacional de Aduanas que no controla los embarques de concentrado en los puertos de embarque del territorio. La Trazabilidad total es incómoda porque saca a la luz las ineficiencias y las fugas de valor que hemos discutido (azufre, tierras raras y el arbitraje tributario offshore). Es el momento de reaccionar después de décadas de inercia extractivista.

Actualmente Cochilco se basa mayoritariamente en declaraciones juradas y muestreos limitados Una intervención debería apuntar a un análisis multielemento obligatorio. Cada embarque debería ser analizado no solo por cobre sino por el espectro completo (azufre, molibdeno, oro, plata, tierras raras). Para ello hemos propuesto, sin éxito, la instalación de espectrómetros que aseguran la trazabilidad de los subproductos que salen subrepticiamente por los puertos de Chile. Se trata de equipos de absorción atómica con lámpara de xenón y horno de grafito que permiten hacer barrido y cuantificación de los metales presentes, por difracción de rayos X, en las materias primas exportadas.

Cada espectrómetro tiene un valor de US$60 mil, por lo que su valor total asciende a US$300 mil. Basta una simple orden del Presidente de la República al Servicio de Aduanas para que se instalen dichos equipos en los 5 puertos de embarque.

La política de fundiciones de Codelco ha sido errática. El cierre de Ventanas pudo haberse evitado. La tecnología de no contaminación existe. Basta citar el caso de la fundición Aurubis instalada en la ciudad de Hamburgo cuyas emanaciones han sido controladas a 100%. Durante el invierno proporcionan un servicio de calefacción a los habitantes de la ciudad.

La intervención del gobierno debe dirigirse a fundiciones con tecnología de captura de azufre del 99%, transformando Codelco de una empresa de minas a una empresa de metales e insumos químicos.

Los contactos con Brasil (de gobierno a gobierno) deben orientarse a la creación de una relación comercial donde en el mediano y largo plazo Chile asegure el suministro de cátodos y aleaciones a cambio de inversión en plantas industriales en territorio chileno.

El cobre debe ser tratado como un recurso estratégico integral –incluyendo el azufre y subproductos.

En el cuadro de transformaciones de corto plazo existe la propuesta de crear un Fondo Soberano de Inversión en Infraestructura. La idea es que los excedentes del Royalty Minero no se licuen solo en gasto corriente, sino que funcionen como capital semilla en una asociación público-privada.

Fundiciones

A abril de 2026 Chile cuenta con 5 fundiciones-refinadoras (FURE) activas en la Gran Minería. Estas instalaciones se localizan en las regiones de Antofagasta, Atacama, O’Higgins operadas mayoritariamente por Codelco.

Ubicación de las fundiciones-refinadoras (FURE):

  • Región de Antofagasta (Codelco, Calama): la mayor del país.

  • Fundición Potrerillos (Codelco, Diego de Almagro/Salvador): actualmente en proceso de modernización.

  • Fundición Altonorte (Glencore, Antofagasta): Es la única fundición privada de gran escala que queda en Chile.

  • Fundición Chagres (Anglo American, Catemu): Fundición de capitales privados.

  • Fundición de Caletones (Codelco. División El Teniente, Región de O’Higgins).

Las fundiciones chilenas enfrentan altos costos operativos (tercer cuartil a nivel mundial) y estrictas normativas ambientales. Codelco debería liderar el proyecto de una nueva mega-fundición con tecnología de captura de azufre del 99%; esto evita multas y cierres, permitiendo que la industria opere cerca de comunidades sin el estigma de las zonas de sacrificio. En lugar de que cada minera tenga su fundición pequeña e ineficiente, la solución es una Mega-fundición de clase mundial (tecnología china o europea) que funcione como un servicio. Su costo es cercano a los US$ 3.000 millones. En el caso de realizarse este proyecto debería imponerse a las mineras privadas cuotas de procesamiento local para asegurar por contrato que envíen sus concentrados a esta planta nacional (en lugar de enviarlo a China) asegurando la continuidad de la operación fundición.

Chile solo cuenta con aproximadamente el 9% de la capacidad mundial de fundición, a pesar de producir casi el 28% del cobre global. Su tecnología es obsoleta. Muchas plantas son antiguas y tienen costos operativos más altos que las modernas fundiciones chinas. El cierre de fundiciones como Ventanas (Codelco) y los problemas en Paipote (Enami) han reducido aún más la oferta interna de ácido, profundizando el déficit proyectado hasta al menos el año 2033. Chile produce hoy menos ácido que hace 10 años. En síntesis tenemos el azufre en nuestras rocas, pero no tenemos las fundiciones para procesarlo.

En otro ítem de actividades tenemos el desecho de una fundición moderna que es utilizable en cementos y carreteras, con lo que se genera otra línea de ingresos.

De cómo la estructura de fundiciones requiere de plantas elaboradoras de aleaciones

Chile tiene la capacidad técnica teórica para producir aleaciones y subproductos complejos, pero no tiene la infraestructura industrial integrada para hacerlo a escala competitiva. Aquí está el desglose de por qué el problema se traslada ahora a la capacidad de manufactura avanzada. Producir master alloys (como Cobre-Magnesio, Cobre-Cromo o Cobre-Zirconio) requiere un nivel de pureza y precisión metalúrgica que va más allá de la simple fundición. Chile produce cátodos de Grado A (99.99% pureza), que son la materia prima perfecta. Sin embargo, no están las plantas de semi-elaborados que transformen esos cátodos en aleaciones específicas para industrias de alta tecnología (chips, aeroespacial, electro movilidad).

Conclusión

Según Carlos Tomic Chile posee ventajas respecto de cualquier país que considere instalar fundiciones y refinería de concentrados de cobre y metales preciosos. El autor enumera las siguientes:

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Fuente: Carlos Tomic Errázuriz. El Cobre es chileno y debe ser refinado en Chile. Edición propia. Santiago de Chile. Junio 1999, Capítulo 2, pp. 11-13.

Las propuestas de Carlos Tomic tienen sentido sólo si se enmarcan en un Plan Minero donde el Estado juega un rol articulador con los intereses privados. El propósito central es el de crear un sector minero metalúrgico destinado a elaborar aleaciones madre (Master Alloys) y transformar Codelco de una empresa de minas a una empresa de metales e insumos químicos.

Capturar el dióxido de azufre y convertirlo en ácido sulfúrico es la tarea; es decir transformar a las fundiciones en grandes productores industriales. En fin, de lo que se trata es desterrar la práctica de enviar en los concentrados de cobre, azufre sin control alguno en los puertos de embarque, de manera que las FURE de ultramar nos vendan el ácido sulfúrico que obtuvieron gratuitamente desde nuestros envíos.

Si nuestra política es recuperar el 30% del concentrado que embarcamos en nuestros puertos dejamos en manos de los importadores del cobre chileno un 70% de subproductos más valiosos que el cobre que nos liquidan. Estamos financiando la industrialización de otras economías del sector asiático y occidental en desmedro de nuestro propio desarrollo. Instalar fundiciones y refinería de concentrados de cobre y metales preciosos es el primer paso. Superar el extractivismo, optimizar y coordinar los enlaces donde Codelco encontrará mercado para los disruptive materials (DMAT) que hoy se escapan del país en sus concentrados de cobre a saber, oro, molibdeno, hierro, zinc etcétera, que en su totalidad, según cifras de Aduanas del año 2022 se cifraron en 26,5 millones de tonelada.

La industrialización derivada de la economía del cobre es la irradiación que se busca. La base de dicho spillover se encuentra en los subproductos que actualmente son refinados en el exterior.

El precio final de las exportaciones no corresponde a lo enviado, puesto que se liquida en el exterior después de los procesos de fundición-refinación. En ese proceso quien fija el precio no es el vendedor basado en Chile sino el comprador basado en el extranjero; esto es lo que la UNCTAD ha denunciado desde hace más de una década como un proceso de subfacturación que en los hechos corresponde a un contrabando desde los puertos de Chile.

La subfacturación causa un grave perjuicio para el país. Por una parte se restan importantes recursos al Erario Nacional y, por otra, continúa el país en la senda extractivista dejando de incorporar valiosos subproductos para su industrialización. En 2021 los envíos de cobre alcanzaron oficialmente la cifra récord de US$53.424 millones, ello sin contabilizar el valor de los subproductos mencionados.

Para cumplir con los acuerdos de la COP27, sobre el cambio climático, debe realizarse la transición energética. Entre muchas aplicaciones allí señaladas se ejemplifica el caso de turbinas eólicas y motores eléctricos que requieren de tierras raras, y en la manufactura de magnetos permanentes se mencionan el neodimio, praseodimio, terbio y disprosio, elementos potencialmente rescatables desde los concentrados que se embarcan en los puertos chilenos. (Cfr., la Tabla de 50 metales estratégicos del Servicio de Geología de Estados Unidos).

Hasta ahora hemos vivido en la opción fácil de una economía rentista donde el Estado y el sector privado revelan su incapacidad para entender los horizontes que se abren al progreso. ¿Qué innovación debemos realizar para salir de la rutina extractivista que reduce nuestra participación en los mercados mundiales y nos condena al papel de una simple factoría? Ese es el problema crucial que el Estado de Chile, y Codelco en particular, deberá abordar ahora en el contexto de un desarrollo sustentable: participar efectiva y soberanamente en los mercados mundiales del cobre con productos elaborados de cobre y de esa manera obtener el máximo de beneficios de este recurso no renovable. El desafío está abierto.

Notas

1 Para resolver este problema se siguió la estequiometria de la reacción química global de producción de ácido sulfúrico. En el proceso industrial (como el proceso de contacto) un átomo de azufre (S) se convierte finalmente en una molécula de ácido sulfúrico (H2SO4). La relación es 1:1 lo que significa que 1 molécula de azufre produce una molécula de ácido sulfúrico. Luego se utilizan las masas atómicas de la Tabla Periódica. Finalmente, para hallar la masa de ácido sulfúrico se multiplica la masa inicial de azufre por la relación de las masas molares.