Vivimos una época de Imperios en expansión. La red de redes del poder global involucra Estados, gobiernos, religiones, medios de comunicación, narrativas, movimientos armados privados, grupos civiles, ideológicos y políticos. En tal circunstancia la palabra “paz” expresa un grado superlativo de maldad y engaño.
(Fernando Ayala)
En anteriores oportunidades me he referido, por este mismo medio, al complejo militar del Sistema-Mundo; una estructura económica, social, científica y tecnológica cuya rentabilidad es una función asociada al número de guerras existentes en el planeta y, por lo tanto, al volumen de asesinatos de seres humanos y destrucción sistemática de la Naturaleza, y de todas las formas de vida.
En las líneas que siguen resumo los datos disponibles sobre transferencias de armas en el planeta, un aspecto que confirma el carácter criminal del Sistema-Mundo y la “pseudo-moralidad” selectiva que lo caracteriza. Para esa falsa moralidad las carreras armamentistas son buenas si quienes las promueven coinciden con las preferencias ideológicas, y son malas cuando ocurre lo contrario. Matar es legítimo o matar es ilegítimo dependiendo de las preferencias subjetivas; las sociedades humanas permanecen inertes e impasibles, por completo desmovilizadas, incapaces de enfrentar la irracionalidad del complejo militar-industrial de los Imperios (EE.UU., China y Rusia).
Los datos más recientes
El Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI) dio a conocer, el 9 de marzo del año en curso, los datos más recientes sobre transferencias internacionales de armas. De ese informe, y de los análisis cuantitativos disponibles en la base de datos del Programa de Transferencias de Armas del SIPRI, se desprende lo siguiente:
Primero: Estados Unidos suministró el 42% de todas las transferencias internacionales de armas en el período 2021-2025 a 99 países. El destino de tales transferencias se distribuye del siguiente modo: 35 Estados en Europa, 18 en las Américas, 17 en África, 17 en Asia y Oceanía y 12 en Oriente Medio. El aumento de la participación estadounidense en la transferencia armamentista coincide con la nueva estrategia política, económica y militar de los Estados Unidos en el marco de la guerra global en curso.
Segundo: Francia es el segundo proveedor de armas en los períodos considerados (2016-2020 y 2021-2025), Francia exportó a 63 Estados, y las mayores cantidades se destinaron a India (24%), Egipto (11%) y Grecia (10%). Dentro de Europa las transferencias francesas de armas aumentaron cinco veces.
Tercero: Rusia disminuyó su volumen mundial de exportaciones de armas a fin de fortalecer su esfuerzo bélico asociado a la guerra en Ucrania, pero esto no le impidió vender armas a 30 Estados y a 1 actor no estatal. Los principales Estados compradores de armas rusas fueron India (48%), China (13%) y Bielorrusia (13%). La estrategia de exportación de armas del Imperio Ruso no sorprende, se ubica en el marco de la guerra global en curso y de las intensas negociaciones con los otros dos Imperios de la época (China y Estados Unidos).
Cuarto: Alemania es el cuarto mayor exportador de armas en 2021-2025, 24% a Ucrania y 17% a otros Estados europeos. El rearme alemán se inscribe, como ocurre con Rusia, Estados Unidos, Italia, China y otros países, en el contexto de la guerra global y de las correspondientes necesidades de seguridad. Al analizar los datos es indispensable tener muy presente las oportunidades económicas de las industrias de armas.
Quinto: Italia se sitúa como el sexto mayor exportador de armas, 59% a Oriente Medio, 16% a Asia y Oceanía, y el 13% a Europa.
Sexto: Israel, a pesar de ser un actor principal en las guerras del Medio Oriente, lo cual le exige concentrarse en sus necesidades de defensa y ataque, aumentó sus exportaciones de armas (4,4%) y superó al Reino Unido en este rubro (3,4%).
Una Europa débil y desfasada se rearma
El rearme europeo es una consecuencia directa de la política expansiva de los Imperios (EE.UU., China, Rusia), y de la propia incapacidad para no hacer depender su seguridad de potencias externas al continente.
Europa recibió el 33% de las importaciones mundiales de armas, y sus importaciones aumentaron un 210%. Casi la mitad de las armas transferidas a Europa provienen de EEUU (48%) seguido de dos países europeos: Alemania (7,1%) y Francia (6,2%).
Europa ha dejado de ser un actor principal en la situación internacional; en este sentido, experimenta un declive político significativo combinado con inestabilidades y divisiones internas en el proyecto de la Unión Europea, que la fragmentan y amenazan con profundizar su irrelevancia global. Esta circunstancia histórica ha sido señalada de modo explícito por el actual gobierno de los Estados Unidos, pero es seguro que tal apreciación es compartida por Rusia y China.
Las armas envuelven Asia, Oceanía y el Medio Oriente
En Asia y Oceanía cuatro Estados se sitúan entre los 10 mayores importadores de armas para el período 2021-2025: India, Pakistán, Japón y Australia. Japón y Taiwán registraron importantes aumentos en la importación de armas. Estados Unidos, Rusia y China son los principales proveedores de armas en la región.
En el Medio Oriente se encuentran tres de los diez mayores importadores de armas del mundo entre los años 2021-2025: Arabia Saudita (6,8%), Qatar (6,4%) y Kuwait (2,8%). Israel fue el décimo cuarto mayor importador de armas del mundo (2021-2025), fenómeno que se intensificó como parte de sus necesidades de defensa y ataque durante la guerra en múltiples frentes en la que se vio involucrado. Es más que probable un aumento significativo de la exportación de armas en la región como resultado del conflicto Israel-Estados Unidos e Irán.
Un mundo en explosión guerrerista permanente
A la luz de los datos referidos, que representan un porcentaje bajísimo de la información disponible sobre armas, industria armamentista y violencia militar en el mundo (incluyendo armas atómicas), la conclusión es evidente: la irracionalidad del Sistema-Mundo se expresa en su complejo militar-industrial financiado por los Imperios, y esto involucra al conjunto del sistema internacional, de las narrativas comunicativas y de la Organización de las Naciones Unidas, donde se ubican los principales Estados y gobiernos productores y exportadores de armas, así como los principales consumidores-importadores. Es una situación lamentable, digna de una historia de terror compartido, donde la humanidad es el actor de su auto-destrucción y de la destrucción de todas las formas de vida. ¿Será posible revertir esta condición histórica? ¿Cómo hacerlo? Este es el tema central de nuestro tiempo, y aún no tiene respuestas.















