¿Este es otro texto sobre el 24 de marzo? Sí.

Ese día me levanté cansada y agotada pese a que era el segundo día de feriado, epílogo del fin de semana. La realidad era que venía de unos días donde movía una cosa y rompía tres, en un mundo que hace pensar que nada tiene mucho sentido.

También se le sumaba que, exactamente hace un año atrás, también fui a la marcha dónde me encontré con varios amigos, compartí, caminé y al llegar a la plaza para encontrarme con otra gente. Para acentuar más: cuando logré entrar y verlos y saludar, miro mi celular y me encuentro con dos llamadas perdidas de mi madre. Mi primer y único pensamiento fue que mi abuela se había muerto. Un mensaje: llamame. Llamada de mi hermana, era obvio que mi abuela se había muerto. Y estaba en lo cierto. No recuerdo si atendí, si contesté por whatsapp. La única sensación fue el temblor de saberme atrapada en un, por suerte, océano de gente, pero que iba en contra de lo que necesitaba hacer en ese momento, que era salir rajando para Temperley. La plaza estaba repleta, llegar a Consti iba a ser una odisea, tomar el bondi desde Lomas lo sentía imposible. La ansiedad empezó a temblarme en el pecho y empecé a hacer sin pensar bien.

A la noche también tenía planes: la proyección de Estertor, la peli de unos amigos, que la pasaban en el ciclo de cine M.A.D.R.E.S. de Noelia Custodio en la iglesia de Felicitas en Barracas. Hasta el día de hoy, tengo pendiente conocer esa belleza. Nota importante: si no vieron Estertor de Sofia Jallinsky y Basovih Marinaro, háganlo. Búsquenla que debe estar colgada por algún lado. Actuaciones espectaculares bajo una dirección muy particular donde un grupo de enfermeros cuidan de un genocida con alzheimer. La explotación y la mentalidad del mundo actual. Fin del chivo, ojalá se incomoden muchísimo.

Bueno, los planes para esa noche habían cambiado. Logro también encontrarme con estos dos amigos que se quedan medio de cara cuando les cuento el porqué de mi repentino cambio. Me abrazaron y emprendí la vuelta y ahora, también retomo el hilo de este relato.

Así que con un tercer año de Milei encima y a un año de una muerte que nos entristeció, pero que también nos alivió a todos porque hacía mucho tiempo que venía mal, encaré para el Congreso donde me iba a encontrar con mi amiga y el novio. De Corrientes y Combate de los Pozos nos fuimos a Piedras y otra cuadra que no recuerdo el nombre, donde nos encontramos con la hermana de mi amiga y de ahí a la Plaza.

¿Para ustedes hay más gente que otros años? Y empezamos a contar y a comparar y a fijarnos. Creo que mi amiga le dice a su hermana: el año pasado no viniste y este sí. Es verdad, nos juntamos a último momento porque ese día necesitó venir, me levanté con muchas ganas de ir a la marcha, ¿vos vas? El año que viene suma a los hijos. Pasamos la columna de desaparecidos del ámbito del cine. Las calles estaban incómodas, la gente se apelmazaba, éramos un montón. Entonces mueva, mueva, mueva, ENAM, mueva. No confío en los recuerdos del año anterior por motivos ya explicados, pero sí el anterior a ese, me acuerdo que me junté con los directores de Estertor para marchar juntos: el padre de Sofi tiene a su hermano desaparecido. Fuimos al mediodía, nos fuimos temprano de la plaza. Los mejores, los únicos, los métodos piqueteros. Hubo marchas a las que no fui, tampoco mi amiga, creo que su novio asistió desde muy chico. La importancia y necesidad de juntarse en la calle.

Llegamos a una de las diagonales, vemos la estatua de Bolivar, paramos a comprar un chori y dos sanguchitos de bondiola por favor. Estaba terminando el mío cuando pasó la bandera gigante, larga, esa que parece que nunca termina, con las fotos y nombres de (algunos) de los secuestrados, torturados y desaparecidos. Dejamos lugar como todo el mundo, todos nos sumamos a un aplauso general.

Unos metros más cerca de la plaza, con el último bocado bien grande, pan y restos de salsa criolla, pero también un picor agudo que acudió a mi garganta. La hermana de mi amiga tosió, otros alrededor, iban en dirección contraria a la plaza. Perdimos a mi amiga, al novio. Sin embargo, nadie estaba alterado. La ráfaga, así como vino, se fue contrario a mi amiga y su novio que volvieron con el hermano de éste. Él es uno de los médicos del Bonaparte despedidos por Milei y su gestión. Ellos no sintieron el gas en el aire. Seguimos con mi amiga al frente, el Cabildo vallado. Guarda con los canas esos que están tirando gas, y el hombre se va. Mi amiga saca el celular y los filma. Entramos a la plaza con el Pity.

Después nos enteramos de que en muchos puntos diferentes, el acceso estaba complicado. Que no había espacio, que estaba cortado, que estaba vallado. Vi en Twitter otras personas que también fueron alcanzadas por pequeñas ráfagas de gas pimienta en los alrededores.

Pasamos a buscar a otro amigo que marchaba con los judiciales, quienes están en contra de reducir todas las fiscalías a una. Nos tomamos una birra pensando que ojalá cada año seamos más.