Aunque apenas pasamos unos siete días en Irlanda, aún estoy fascinado con aquel país que nunca pensé que podría ser un destino para mí, a pesar de que siempre me ha gustado viajar y conocer nuevos lugares.

Ya he comentado que visitamos Irlanda durante la semana de San Patricio el año pasado. Para evitar los desfiles y la “locura turística” de esos días, decidimos visitar Dublín cuando la semana se “regularizara”. El mismo día de San Patricio, salimos con nuestra sobrina, María Fernanda, hacia las montañas de Wicklow. Salvador, su marido, se quedó en casa descansando; los dos días anteriores había sido nuestro guía por la campiña irlandesa, llevándonos a visitar pequeños pueblos, ruinas de castillos, iglesias medievales, cementerios y algunos lugares megalíticos presentes solo en Irlanda. Sin embargo, debía trabajar al día siguiente y, en aquel momento, su jornada comenzaba a las 4 de la mañana.

Ya de regreso en casa, visitando una librería en Austin, me encontré con un libro de poemas y baladas irlandesas que incluía By that lake whose gloomy shore (Junto a ese lago en cuya orilla sombría), escrito por Thomas Moore (1779-1852), escritor, poeta y letrista irlandés considerado el “bardo nacional” de Irlanda. Hojeando el libro y ese poema en particular, me percaté de que mencionaba Glendalough.

El nombre me recordó aquel lunes, día de San Patricio. Ese día visitamos Wicklow, la zona montañosa más grande de Irlanda. Fuimos hasta el valle de Glendalough, también llamado Gleann Dá Loch o valle de los dos lagos. Está a unos 40 km al sur de Dublín, la capital del país. Allí visitamos el famoso asentamiento monástico construido en el siglo VI. Glendalough está ubicado en un valle glacial, un lugar no solo pintoresco, sino también misterioso.

Durante nuestra visita, noté que este hermoso país es un lugar lleno de relatos crípticos e indescifrables. Su historia está profundamente arraigada en la mitología celta: es normal mezclar cuentos de tribus invasoras, como los Tuatha Dé Danann —una raza mágica y sobrenatural—, con relatos de fantasmas y aparecidos, así como con historias inverosímiles.

Las montañas de Wicklow están cubiertas de siglos de misterio. Aquí se desarrollaron tempranas civilizaciones de las cuales solo quedan algunos monumentos neolíticos. Entre sus montañas del norte encontramos Kilmashogue y Prince William’s Seat, donde se aprecian estructuras megalíticas prehistóricas. Una de estas corresponde a las ruinas de un túmulo (cairn) que, aparentemente, oculta una tumba prehistórica.

La palabra “cairn” deriva del término gaélico escocés “càrn”, que hace referencia a estructuras construidas por el hombre apilando rocas que se distinguen fácilmente por su aspecto, ya sea fálico o en forma de cúpula. Estas construcciones han sido objeto de debate y existen varias hipótesis sobre sus propósitos. Muchos cairns son reconocidos hitos construidos por el hombre, tales como cámaras funerarias colectivas y monumentos mortuorios que protegen a los difuntos y actúan como marcadores territoriales. Durante nuestra visita tuve la suerte de ver algunos; varios de los más recientes fueron erigidos con fines artísticos o conmemorativos.

Pero nuestro principal propósito ese día era visitar la antigua “ciudad monástica” de Glendalough, asentada entre esas montañas. Es un lugar misterioso gracias a sus ruinas de atmósfera espiritual, escondidas en el recóndito valle glaciar. El sitio está vinculado a la Alta Edad Media y a leyendas de monstruos, pero muy especialmente a la vida de reclusión de San Kevin (Naomh Cóemgen, 498-618).

Glendalough es una pequeña hondonada en la exuberante y ondulada campiña del condado de Wicklow. Posee dos lagos de aguas oscuras en el fondo del valle. Las montañas circundantes están densamente arboladas, lo que le da al paisaje un aspecto suave. Al final del Lago Superior, una Torre Redonda —una de las torres de piedra más antiguas de Irlanda— se alza sobre el frondoso follaje a un lado del cementerio.

Cerca de este se encuentra la Iglesia de San Kevin (St. Kevin’s Kitchen), un edificio de piedra en forma de L con tejado en pendiente, aparentemente construido por el propio santo.

Kevin de Glendalough, santo patrono de Dublín, fue un irlandés de noble cuna. Cuentan que un ángel le habló a su madre en un sueño: “¡Oh, mujer dichosa! Darás a luz un hijo, y le pondrás por nombre Coemgen. Será querido por Dios y por los hombres, y será padre de muchos monjes”. Sería bautizado por San Cronán de Roscrea (cr. 505-640).

San Kevin llegaría a Glendalough en el siglo VI buscando la soledad. Según la tradición, se retiró a una cueva con vistas al Lago Superior, hoy conocida como “la Cama de San Kevin”, y llevó una vida ascética dedicada a la oración. Su reputación de santidad atrajo discípulos que le ayudarían a construir el asentamiento, convirtiéndolo en un centro de aprendizaje y espiritualidad visitado por peregrinos y eruditos de toda Irlanda.

Algunos piensan que el lugar estuvo asociado con Lughnasadh, la antigua festividad gaélica de la cosecha. Igualmente, se comenta que Fionn mac Cumhaill, héroe de la mitología irlandesa, profetizó que San Kevin vencería a un monstruo que se había apoderado del lago inferior:

En el lago había un monstruo horrible y extraño que causaba muertes frecuentes entre los Fianna de Erin. Coemgen unió sus manos en oración y suplicó al Señor, y Él expulsó al monstruo al otro lago. El lago liberado es ahora el lugar donde se ofrece ayuda para los problemas de los hombres y el ganado.

Esta leyenda se suma a otras que sugieren que los monjes de Glendalough poseían poderes curativos, convirtiendo el lugar en un centro de peregrinaje. Se dice que incluso las reliquias de San Kevin tenían propiedades milagrosas. Considerado el protector de la naturaleza, se cuenta que, mientras el monje rezaba, un mirlo puso huevos en su palma y él no se movió hasta que los polluelos volaron.

Sin embargo, el poema de Moore presenta una leyenda algo más oscura y contrastante. Aquí se nos muestra al santo en un severo rechazo de las tentaciones terrenales, criticando la naturaleza rígida e incluso cruel del ascetismo extremo:

Junto a ese lago en cuya sombría orilla la alondra nunca gorjea, donde el acantilado se alza alto y escarpado, el joven San Kevin se escabulló para dormir. “Aquí, al menos”, dijo con calma, “ninguna mujer encontrará mi cama”.

De los ojos de Kathleen huyó, ¡ojos de un azul infernal! Dondequiera que el santo volara, él oía su paso ligero cerca; al este o al oeste, dondequiera que se volviera, sus ojos aún ardían ante él.

Él se levanta bruscamente de su lecho y, con un golpe brutal y repulsivo, la arroja desde la roca escamosa.¡Pronto fue la tumba de la dulce Kathleen!

La historia de Kathleen ha sido contada de diversas maneras. Una versión narra que ella intentó seducirlo y él, para evitar la tentación, la azotó con ortigas hasta que ella se arrepintió y se convirtió en una ferviente creyente. Otra versión, más cercana al poema, culmina trágicamente: Kevin, enfurecido por el asedio, la empujó al precipicio y ella murió ahogada en el lago.

Cuentan “las malas lenguas” que Kathleen, quien aún llora por su amor no correspondido, merodea por el recinto monástico vestida con su traje rojo. Quien visite Glendalough se encontrará con alguien que le hable del fantasma de esta mujer, a quien dicen haber visto caminando por el cementerio. Dick Fuller, un visitante, relató:

…vi una figura roja que se movía hacia un edificio derruido. Caminé hacia las ruinas esperando ver a esa dama de rojo, pero no había nadie. Como solo había una entrada, la persona no pudo haber salido sin pasar junto a mí… Vi un fantasma.

Como comenté al principio, recorrimos las orillas del lago y caminamos por el bosque el día de San Patricio. Mientras mi esposa y mi sobrina visitaban otras estancias, yo deambulé entre la torre, el cementerio y las ruinas. Fueron momentos apacibles en la ciudad abacial. Desafortunadamente, no tuve la suerte de encontrarme con el fantasma de la dama de rojo.

Referencias

Bowes, L. 1975. Haunted Ireland, a select book of famous Irish ghost stories. Tallaght, Ireland: MAC Publications. Lawlor C. 2022. The little book of Wicklow. Dublin: THP Ireland. Maniglia G. 2020. The ghost of Glendalough. The ghost who loved St. Kevin. County Wicklow Heritage. McClafferty, G. 2012. Glendalough: History, Monuments and Legends. Sandyford, Dublin: Columba Press. Moore, Thomas. 1818. Irish Melodies. “By That Lake, Whose Gloomy Shore”.