Las obras revelan todo lo que no es evidente a la vista: gravedad, calor, luz, viento, elementos que solo se perciben y adquieren significado cuando los observamos de cerca.
(O. Eliasson)
La Galería Elvira González presenta Tu inconmensurable expansión de llamaradas (Your immeasurable expanse of flares), la quinta exposición individual de Olafur Eliasson en la galería que reúne 19 pinturas y 2 instalaciones de luz. La muestra abrirá al público el próximo miércoles 25 de febrero.
En un proceso constante de investigación en torno a la luz, el color, la percepción y distintos fenómenos ópticos, Eliasson explora la relación entre el azar, la materia y las experiencias sensoriales. Las obras mostradas en esta exposición abarcan distintas líneas de trabajo, pero todas tienen como denominador común el proceso experimental, que adquiere un papel central. Entre las pinturas expuestas se incluyen trabajos como Seven days of sunlight (Monday– Sunday) (2026), The self-led energy nebula (2026), The uncertain energy nebula (2026), y Dark lichen for brighter days (2026) obras realizadas vertiendo tintas muy diluidas con alcohol isopropílico sobre lienzos circulares sin preparar. El pigmento se expande lentamente hacia el exterior formando vibrantes aureolas.
“En las pinturas circulares convive la intención y el accidente, la lucha entre las fuerzas naturales y el poder de control que ejerce sobre ellas el acto de creación”. Como menciona Eliasson, existe una sutil intervención mediante calor y corrientes dirigidas, para acompañar o contener la pintura. El resultado es una composición donde converge el azar, la viscosidad del material, las cualidades del soporte y las condiciones atmosféricas del momento.
La exposición incluye también obras como Transformative self-led colours (2026). Esta instalación consta de quince obras realizadas a partir de un único bloc de papel de acuarela, donde cada hoja absorbe el excedente de tinta de la anterior, generando una secuencia orgánica de composiciones interconectadas. En esta pieza, un panel de vidrio azul soplado translúcido que tiene una gran apertura circular actúa como passe-partout y enfatiza la explosión de color central.
Otro núcleo destacado de la muestra es la serie de “llamaradas” flares, inspirada en el fenómeno óptico del reflejo; esos anillos y círculos de luz que aparecen al dirigir una cámara hacia una fuente luminosa intensa. Eliasson entiende estos fenómenos como “accidentes misteriosos”, que, aunque tradicionalmente son considerados errores en fotografía, los transforma en el motivo principal de la composición.
En obras como The attention flare (2026), mediante el uso de plantillas circulares y el vertido de tinta y pintura negra, el artista genera campos oscuros ondulantes que revelan el contraste luminoso de elipses y círculos cromáticos evocando la ilusión de luz en el espacio. Estos profundos fondos negros, en palabras de Eliasson, “podrían entenderse como vacíos”, consiguen “abrir una profundidad aparentemente indeterminable”.
Dentro de esta serie, algunas piezas como The rare flare (2025) y The subconscious flare (2025), muestran el reverso de las superficies pintadas, presentando imágenes más pálidas y espectrales. En ellas, el negro no ha penetrado completamente el papel, simulando una especie de post-imagen con ecos de las obras “positivas”.
Situada en el recorrido de la exposición y como contrapunto espacial, se encuentra una escultura suspendida perteneciente a una serie de dieciséis poliedros desarrollados tras décadas de investigación en el estudio del artista.
La obra está compuesta por tres poliedros concéntricos: dos estructuras internas que se entrelazan y giran mediante un motor, luces led que iluminan el núcleo y una burbuja segmentada en doce rombos de ocho caras visibles que recubre todas las partes. La esfera combina vidrio soplado con filtros de efecto cromático, que consiguen reflejar una sola longitud de onda y multiplica las proyecciones de los elementos interviniendo en todo el espacio de su entorno.
Con Tu inconmensurable expansión de llamaradas, Olafur Eliasson propone una experiencia inmersiva en la que pintura y luz dialogan, invitando al espectador a tomar conciencia de los procesos físicos que construyen lo visible y a reconsiderar el papel del azar y la transformación accidental en la construcción de la realidad visible.
















