Nada parece ser más natural que tratar de mantener el equilibrio entre el patrimonio y los gastos necesarios para subsistir. Esto va desde el arte de gobernar hasta la simple economía de la dueña de casa: gastar menos de lo que se gana.

Es también la clave del metabolismo de base o cantidad mínima de energía que el organismo humano necesita para asegurar sus funciones vitales en reposo, lo que continúa, en la escala ascensional de la actividad individual y colectiva, en la relación entre trabajo y subsistencia.

Desde los grupos nómades, los clanes y finalmente la civitas, a cada escalón societal, es posible determinar lo que, en teoría de las estructuras, se denomina el “óptimo económico-resistente”, es decir, la cantidad mínima de materia para que una estructura, física o social, se mantenga en pie y resista a las solicitaciones del medio.

En general, no siempre se usa el mínimo para obtener el máximo. Hay entonces una parte de la energía utilizada que no es estrictamente necesaria, pero que da un margen de seguridad para mantener la estabilidad del o los sistemas.

No siempre gastamos lo razonablemente necesario para alcanzar nuestros objetivos. En todo tipo de actividad, es más probable que haya una parte de desperdicio que de economía de energía. Es la diferencia entre actividades florecientes y desfallecientes.

Pero todo esto es demasiado serio y nos llevaría al dominio de la física superior, lo que no es mi propósito. Digamos simplemente que en algunos dominios se gasta más de lo indispensable y, en otros, menos de lo que verdaderamente se necesita. Uno de los casos más frecuentes es la desproporción entre los presupuestos de la Educación y la Defensa, entre instruir a los jóvenes y destruir a (potenciales) supuestos enemigos.

En la historia de la humanidad, hubo formas de gobierno personalizado, como las satrapías, luego, las teocracias y monarquías absolutas, en las que los detentores del poder no les debían cuentas a nadie y, por el contrario, todo el mundo les debía pleitesía.

En las formas democráticas contemporáneas se supone, en teoría, que los gobernantes deben cuentas a su base social, la ciudadanía, aunque no siempre sea así.

Pensando en el triste panorama actual de guerras paralelas, en las que se disputan territorios y áreas de influencia, bajo pretextos libertarios y/o identitarios, surgen algunos ejemplos que son, ya sea, divertidos por su sentido del humor o dramáticos por los abusos de poder y sus consecuencias. Veamos algunos.

Las cuentas del Gran Capitán1

Conocido y venerado por la España del S-XV, no solo por sus dotes de guerra, sino por sus valores de honor, lealtad y destacada inteligencia de estratega y líder, el Capitán Gonzalo Fernández de Córdoba (1453-1515) es digno de ser recordado.

Aunque hay quienes estiman que es solo una leyenda, se cuenta que el rey Fernando II de Aragón, esposo de Isabel la Católica, habría exigido a don Gonzalo que rindiera cuentas sobre lo gastado por sus servicios al reino.

Ofuscado, el afectado lo habría tomado como una grave afrenta. De su respuesta al soberano, habría varias versiones, como la siguiente:

El Gran Capitán le habría entregado al enviado de Su Majestad la siguiente rendición de cuentas:

  • Por picos, palas y azadones…100 000 000 de ducados.

  • Por limosnas para que frailes y monjas rezasen por los españoles…150 000 ducados.

  • Por guantes perfumados para que los soldados no oliesen el hedor de la batalla…200 000 000 de ducados.

  • Por reponer las campanas averiadas a causa del continuo repicar a la victoria... 150 000 ducados.

y, finalmente:

  • Por la paciencia de tener que descender a estas pequeñeces del rey, a quien he regalado un reino... 100 000 000 de ducados.

Es evidente que dichos cien millones no correspondían a gastos por la conquista de Nápoles sino: Al honor de haber servido a la casa real, ante la insolente ingratitud del monarca, por lo cual, ante la evidencia de lo obrado, hay ocasiones en las que es inoportuno pedir cuentas.

Pablo Neruda y Lord Thomas Cochrane

El poemario La Barcarola2 reúne en doce episodios una colección de obras de Neruda. Según la nota del editor:

representa el punto más alto de tensión poética y plenitud expresiva alcanzada por Neruda en la última etapa de su obra3.

El séptimo episodio «Lord Cochrane de Chile» es un poema casi inesperado para la época de militancias. Inesperado porque Neruda, un convencido devoto comunista, exalta el valor de un Cochrane4, guerrero liberal absoluto del S. XIX.

La contradicción no es sino aparente. En efecto, los liberales originarios, a los que Cochrane perteneció, fueron los revolucionarios de su época, en la lucha contra el absolutismo monárquico.

Solo a título cronológico: Karl Marx nació, exactamente, día por día, un mes después de la Batalla de Maipú5.

Cochrane llegó a Chile, siete meses después del nacimiento del autor de Das Kapital6.

La primera edición del Capital apareció casi cincuenta años después de la destitución de Cochrane por la Royal Navy.

Evocamos estos hitos para recordar que las revoluciones no son un privilegio marxista y, por sobre todo, que los liberales de hoy, defensores del imperio monetarista y financiero, nada tienen que ver con los liberales doctrinarios del S. XIX que lucharon contra la arcaica estructura monárquica terrateniente y por los intereses de la incipiente burguesía productora.

Lo que nos interesa aquí es desmadejar el sibilino lenguaje oficial cuando se trata de las guerras y, sobre todo, el fraude del costo social que estas tienen, sea quien sea el que las gane o las pierda.

Y dice Neruda:

"La voz de Lord Cochrane": (en su denuncia ante el Parlamento)

  • Un teniente que pierde un brazo recibe……..…..… 91 libras.

  • Un capitan que pierde un brazo recibe……………... 41 libras.

  • Un teniente que pierde una pierna recibe……...… 40 libras.

  • Un teniente que pierde un brazo recibe……...……. 91 libras.

  • Un teniente que pierde ambas piernas recibe…….. 80 libras.

  • Lord Arden recibe......................20 318 libras esterlinas.

  • Lord Campden recibe….………........20 536 libras esterlinas.

  • Lord Buckingham recibe..............20 683 libras esterlinas.

  • Los Wellesley reciben…….…...............34 720 libras al año.

Es decir:

Reciben una suma, igual a 426 pares de piernas de tenientes. Y la sinecura de Lord Arden equivale a 1 022 brazos de capitán de navío.

Una voz: ¡Cochrane esto es una insolencia…la pagarás!

Lord Thomas Alexander Cochrane, el gran marino escocés, fue rayado del rol de la marina británica en 1817 y despojado de sus bienes y títulos de nobleza (Orden del Baño), por su denuncia ante el parlamento británico, de los abusos del almirantazgo, sobre el “Reglamento de presas”7, de los corsarios británicos.

Llegó a Chile en 1818, contratado por José Antonio Álvarez Condarco, ministro plenipotenciario que representaba los intereses de Chile y Argentina en Londres.

Condujo con éxito la Escuadra Libertadora del Perú, bajo la estrategia de O’Higgins y San Martín, con lo que grabó su nombre, por su lucidez y arrojo revolucionario, en los anales de la Historia de Chile.

Algunas estadísticas

Las orejas de los indios

Es conocida la cruel disposición de los hacendados argentinos y chilenos en la Patagonia que, para suprimir el robo de ovejas por parte de los indígenas de la región, ofrecían, a los aventureros cazadores, una cierta prima, en dinero, por un par de orejas de indios pero, cuando se dieron cuenta que comenzaba a haber muchos indios “mochos”” (desorejados) cambiaron la oferta contra la cabeza de las víctimas..

Los argentinos cada vez creen más en Dios y en el Diablo

  • 79 % de los argentinos se declara religioso. Esta cifra aumentó un 17 % desde 1984.

  • 83 % de cada diez argentinos creen en Dios.

  • 83 % de cada diez argentinos creen en la existencia del alma.

  • 72 % asegura que el cielo existe desde el punto de vista religioso.

  • 78 % de los encuestados dedica algún tiempo a la contemplación y a la oración.

  • 24 % de los argentinos va a la iglesia una vez por semana.

  • 31 % no va nunca.

  • 49 % de los argentinos confía en la Iglesia.

  • 50 % opina que la institución no da respuestas concretas a problemas sociales e individuales.

(Fuente : “La Maga”, miércoles 1° de mayo de 1996)

A pesar de esta estadística, poco gloriosa para la iglesia, 17 años más tarde, los argentinos tuvieron motivo de orgullo con el Papa Francisco, criticado al comienzo y luego reconocido por su pragmatismo y sencillez. Amigo de Maradona y, puede que de Messi.

Cierre

Por cierto, la econometría, la sociometría, las estadísticas y las llamadas “cuentas sociales” ayudan a visualizar la magnitud de los fenómenos, pero jamás una imagen podrá reemplazar la realidad ni resolver los dramáticos problemas de la dinámica social.

Y el difunto Nicanor Parra, poeta chileno y Premio Nacional de Literatura 1969, físico, especialista en indeterminación y relatividad; profesor de matemáticas y director de la Escuela de Ingeniería de la Universidad de Chile, desentraña la cruel y absurda paradoja de las estadísticas:

Hay dos panes.
Usted se come dos.
Yo ninguno
.
Consumo promedio: un pan por persona.

Las cuentas de las actuales guerras están lejos de ser cerradas y, a ciencia cierta, el costo total de lo que se ha quemado en estos hecatombes de fuego no se sabrá nunca.

Lo que llevan gastado los beligerantes del siglo XXI hubiera servido ampliamente para financiar proyectos de puesta en valor y desarrollo, rehabilitar vastas zonas deterioradas del planeta y reequilibrar las disparidades existentes entre el mundo opulento y el mundo paupérrimo, por ejemplo, en América Central para evitar ese dramático y humillante éxodo masivo.

En esta suerte de cirugía extrema, algunos han preferido amputar la humanidad de los grupos y regiones postergadas, para mantener un equilibrio ficticio que el propio sistema hiperconcentrador terminará destruyendo por implosión.

Vea el lector lo que puede hacer con estas reflexiones, por el absurdo, pero algo huele mal cuando una parte ínfima de la humanidad solaza sus respectivos egos quemando misiles y matando o desplazando cientos de miles de personas para capturar las regiones ricas en metales estratégicos y el precioso “bruto”, tan necesarios para la producción mundial.

No se sabe quién es más bruto, el hidrocarburo estratégico o aquellos que lo queman impunemente, para consolidar su efímero narcisismo financiero o geopolítico, según el caso.

Notas.

1 El Gran Capitán, “fue el artífice de la infantería moderna. Tenía los valores del honor y la lealtad medievales, pero la mente analítica, culta y pragmática del Renacimiento”. (Wikipédia).
2 Pablo Neruda La Barcarola Ed. Seix-Barral. Barcelona. 1ª Edición, 1977.
3 La Barcarola Nota introductoria del editor.
4 Lord Thomas Alexander Cochrane (1778-1860), noble escocés, 10° Dundonald, ha sido el segundo gran marino británico, después del Almirante Horatio Nelson. Llegó a Chile el 18 de noviembre de 1818, para reforzar la incipiente Armada y ulteriormente asumió el mando naval de la Escuadra Libertadora del Perú (1820), junto a José de San Martín, este último, al mando del Ejército Libertador.
5 La Batalla de Maipú tuvo lugar en las afueras de Santiago de Chile el 5 de abril de 1818.
6 La primera edición del Capital de Marx data de septiembre de 1867.
7 Dicho Reglamento fijaba las partes respectivas de los botines de las guerras de corsa, que se distribuían entre los contratantes, un Estado o Reino, el Capitán de corsa y su tripulación.