Hoy en día se habla mucho de salud mental y se normaliza, lo que tiene que ver con la mente y las emociones.
Es un gran avance, el de romper tabúes sobre todo lo que rodea a las enfermedades mentales. Hace tiempo era una lacra ir a la consulta de un psiquiatra porque te tachaban de "loco" y las personas sufrían en silencio y en la más absoluta soledad problemas que ahora se ven totalmente normales y hoy día se aceptan las depresiones y los estados de ansiedad y angustia vital, como algo que conlleva la existencia.
En una época en que la prisa, la falta de valores, la inestabilidad en las parejas, las familias desestructuradas y el miedo al futuro por la precariedad de los trabajos, el culto al cuerpo y a la imagen, la presión social que exige ser superhombres y supermujeres hacen que el equilibrio emocional se rompa, vengan la angustia y la depresión.
La salud mental, afortunadamente, está cada vez más reconocida como un derecho humano universal y una condición primordial para el desarrollo integral de la persona y de la sociedad.
Aunque, por desgracia, muchas personas siguen sin recibir la atención necesaria y el apoyo de profesionales que les ayuden a recuperarse.
Estas deficiencias afectan no solo el bienestar individual, sino también el progreso social y el progreso económico, que, al verse privados de personas muy necesarias que, con un adecuado tratamiento, pueden incorporarse a una vida normal.
Es muy importante hacer frente a estas situaciones y, para ello, es necesario el esfuerzo de todos, empezando por no estigmatizar a los enfermos y ampliar la prevención y el tratamiento que garanticen la recuperación de todas las personas afectadas.
El futuro de la salud mundial está en el desarrollo de la salud mental que garantice el equilibrio y la fuerza suficiente para que las personas puedan hacer frente a los problemas de la vida.
Es muy importante fomentar la colaboración de toda la sociedad que reconozca que somos cuerpo y alma y no solo es importante cuidar la salud física, sino también la emocional y espiritual, para ello se educará a los niños desde el principio en el amor y el respeto.
Fomentar en los jóvenes. La autoestima es vital para la salud física y mental, para la felicidad.
La adolescencia es un periodo de inseguridades y de cambios en que los padres y educadores deben acompañar al joven orientándole para que sepa fomentar en su vida el respeto por los demás, la responsabilidad, la honestidad, la justicia, la empatía, que son valores que además de fortalecer su desarrollo integral, le permitirán vivir en paz con los que le rodean.
La salud mental en la sociedad no es solo un desafío, sino que es una oportunidad para construir sistemas más humanos, accesibles y centrados en la persona.
La OMS nos recuerda que:
La atención comunitaria, diversa e interconectada, es el camino para garantizar cuidados dignos y respetuosos de los derechos humanos.
Para alcanzar la meta, hay que sumar esfuerzos, romper moldes y prejuicios y creer en la transformación posible desde todos los niveles de la sociedad. El camino lo tenemos trazado; es necesario empezar a avanzar cuanto antes de la mano de cada profesional, cada paciente y cada comunidad.
Es un desafío en el que todos estamos involucrados, porque es necesario que cada uno de nosotros tome conciencia de que es un problema que en cualquier momento puede aparecer, nadie está libre de la pérdida de un ser querido, de un bache emocional, de quedarse aislado y de mil situaciones que nos pueden llevar a un estado de confusión e inestabilidad que nos haga enfermar a nosotros o a personas de nuestro entorno. Para ello debemos aprender a normalizar el acudir a un psiquiatra cuando nuestra salud emocional lo necesite.
Hay que abordar la salud mental como una parte más de la integridad de la persona.
Teniendo en cuenta que somos mucho más que un cuerpo con necesidades materiales que hay que cubrir, somos también un alma sensible y emocional con necesidades espirituales que también puede enfermar.
Hay que tener en cuenta que la salud mental no depende exclusivamente del sistema sanitario. La coordinación de los servicios sociales, educación, empleo, vivienda o justicia es esencial para abordar los determinantes sociales del equilibrio emocional.
Es muy lamentable que la mayoría de las personas con trastornos mentales no reciben la atención adecuada. La combinación de diversos factores individuales, familiares, comunitarios y estructurales puede proteger o, por el contrario, comprometer la salud mental.
Las personas expuestas a circunstancias adversas, como la pobreza, la violencia, la discapacidad y las desigualdades, corren un mayor riesgo de padecer afecciones de este tipo. Asimismo, entre los factores de protección y de riesgo se encuentran aspectos psicológicos y biológicos propios de cada persona, como las habilidades emocionales y la genética, en los que el tratamiento farmacológico es imprescindible.
Para subsanar la carencia mundial en materia de tratamiento, es necesario reforzar los sistemas sanitarios y la atención de salud comunitaria, mejorar la prevención y la intervención temprana, y ampliar el acceso al apoyo en materia de educación, empleo y vivienda.
Tengamos presentes las palabras de Lao Tzu:
La salud es la mayor posesión. La alegría es el mayor tesoro y la confianza en uno mismo es el mayor amigo que podemos tener.
Regalo
Te doy todo por lo que merece la pena vivir.
La renuncia a la ambición de formarte un nombre,
así te salvaré de las derrotas de la vida.Ni siquiera te dejaré la autocompasión.
¡Mejor estarás sin ella!Solo te dejaré estrelladas noches de ensueño,
allí estarás a salvo
de furiosas jaurías que avanzan sin guía,
oteando en el aire el rastro de tu aroma.¡Nadie podrá causarte daño!
Para tu pecho agitado,
te doy el silencio.
¡Defiéndelo!















