La edad media para ser madre en España supera los 31 años (31,6 años), un retraso de la maternidad que no es único en Europa, según diversos estudios. “Son distintos los motivos de esta tendencia, como la búsqueda de la estabilidad económica o las dificultades de conciliación”, afirman. De hecho, “con este panorama, cada vez más mujeres optan por congelar sus óvulos”, sostienen los expertos, que calculan que las cifras desde la pandemia se han triplicado.
Congelar los óvulos -criopreservación de ovocitos- permite guardarlos para el futuro, y tener así más posibilidades de ser madre cuando se decida dar el paso, ya que a partir de los 35 años, la reserva ovárica y la calidad ovocitaria de la mujer descienden de forma significativa.
(Alicia Herencia, ginecóloga y especialista en medicina reproductiva del Instituto Bernabeu)
Una decisión antes de los 30
La doctora Herencia también señala que lo más habitual es que las mujeres se planteen congelar los óvulos a partir de los 30 años, aunque “lo ideal sería hacerlo antes”.
En este sentido, la experta subraya que, a partir de los 35 años, con la disminución de la calidad y la cantidad de los ovocitos, disminuyen las posibilidades de concebir de forma natural. Y en el caso de que se opte por tratamientos de fertilidad, obliga en “muchos casos” a repetir el proceso de estimulación ovárica y extracción de los óvulos para conseguir el embarazo.
Sin embargo, cuando este procedimiento se realiza a edades más tempranas, el rendimiento de los tratamientos y las tasas de éxito mejoran significativamente, ya que la respuesta ovárica es mejor y, normalmente, se requiere una menor carga hormonal para realizar el proceso de estimulación.
(Alicia Herencia)
No solo en España
La doctora Alicia Herencia asegura que cada vez más mujeres jóvenes se plantean congelar sus óvulos para ser madres en un futuro, un fenómeno que no se limita solo a España.
Desde el inicio de la pandemia, hemos observado un crecimiento sostenido en la demanda de este tratamiento, que se ha triplicado en tan solo unos años.
Pone de manifiesto la experta, quien considera que esta situación refleja “una mayor conciencia sobre la importancia de planificar la maternidad con tiempo”, en función de las necesidades individuales.
Según el último informe estadístico publicado de la Sociedad Española de Fertilidad (SEF) sobre las técnicas de reproducción asistida, con fecha del 31 de diciembre de 2022, había un total de 429.285 ovocitos almacenados: 284.476 propios y 144.809 de donantes1.
En una nota, el Instituto Bernabeu cita el caso de algunas mujeres que han optado por congelar sus óvulos, como Linda, de 38 años, nacida en California (Estados Unidos), quien ha viajado a España para someterse al tratamiento tras conocer “los altos costes y limitaciones” de acceso en su país.
“He dedicado gran parte de mi vida a mi carrera y al crecimiento personal. No quería que el tiempo decidiera por mí si podía o no ser madre. Informarme sobre la medicina reproductiva en España me dio una nueva perspectiva”, afirma la mujer.
Madres mayores de 35 años
En España, la edad a la que las mujeres tienen su primer hijo supera la media europea (31,1), tanto es así que casi el 40 % de los nacimientos registrados en 2024 son de madres mayores de 35 años.
Además, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) citados por el Instituto Bernabeu, la tasa de fecundidad se situó en 1,19 hijos por mujer en 2023, una de las más bajas de la UE y lejos del nivel de reemplazo generacional (2,1).
Por otro lado, los expertos en fertilidad de este centro estiman que cerca del 20 % de las parejas en edad reproductiva presentan problemas de fertilidad.
A su vez, según los últimos datos de la SEF, un total de 40.638 bebés nacieron en España en 2021 mediante técnicas de reproducción asistida, lo que supone el 11,8 % de los nacimientos.
En ese mismo año se realizaron 65.453 tratamientos de fecundación in vitro (FIV) y 33.818 de inseminación artificial (IA).
Los porqués del retraso de la maternidad
Son cuatro los factores identificados por la UE que explican el descenso de natalidad en el continente:
La inseguridad económica: El desempleo masculino y la precariedad laboral femenina se correlacionan con menores tasas de fertilidad.
Conciliación insuficiente: El acceso limitado a servicios de cuidado infantil de calidad.
Apoyo económico reducido: Las ayudas directas, como permisos remunerados o transferencias financieras, tienen un efecto limitado.
Factores personales: La edad, el nivel educativo y las expectativas sobre la maternidad influyen de manera decisiva.
Una alimentación que mejore la fertilidad
Varios estudios han demostrado que aspectos relacionados con el estilo de vida y la alimentación en la pareja pueden jugar un papel decisivo en la fertilidad y en la capacidad reproductiva, tanto del hombre como de la mujer.
Bajo esta óptica, una dieta rica en frutas y verduras, y el aumento del consumo de nueces y de pescado azul, así como de lácteos, para asegurar el aporte necesario de calcio, son algunas de las recomendaciones de los expertos en nutrición clínica para contribuir, mediante la alimentación, a mejorar la fertilidad.
Finalmente, tanto en las mujeres como en los hombres, los factores ambientales y de estilo de vida (tabaquismo, consumo excesivo de alcohol, obesidad y exposición a contaminantes ambientales) han sido asociados con menores tasas de fecundidad, según concluye la Organización Mundial de la Salud (OMS).
Nota
1 Donación de óvulos. Velasco, B.; Pinillos, B. 2025. Congelar óvulos para encontrar el momento de ser madre, una opción en alza. Efe. Agosto, 18.















