La exposición de Ester Partegàs, pensada conjuntamente para Es Baluard Museu d’Art Contemporani de Palma y el Museo Centro de Arte Dos de Mayo de la Comunidad de Madrid, supone una amplia revisión de su trabajo desarrollado durante las tres últimas décadas. Lejos de una mirada retrospectiva, lo que propone es un recorrido circular donde entrelazar unas obras con otras, abriendo un diálogo poroso y permeable entre ellas. La máxima de la artista, que dice no saber estarse quieta a nivel creativo, sirve de metáfora del tono que persigue esta muestra: un itinerario lleno de gestos y balanceos, de equilibrios y resistencias, de giros y brincos, de idas y vueltas.
Asimismo, la exposición mira de cerca la idea de historia menor, los pequeños gestos, las acciones mínimas, las tradiciones bastardas, las audiencias limitadas o los encuentros fortuitos con ciertos materiales culturales. Con una disposición que puede llegar a recordar un gran parque arqueológico, la muestra busca generar ese espacio de tensión que hay en sus obras, ya sea por el juego de escalas o por las contradicciones intrínsecas en su trabajo. Una tensión que es, a su vez, el espacio de inquietud vital y filosófico de la artista. Un espacio libre, placentero y especulativo, que le permite cuestionar lo que asumimos como real.
Arquitectura menor pone el foco, pues, en esa arquitectura vernácula y sin pedigrí, producida por la actividad espontánea, ese arte de construir como fenómeno universal que supone un statement para la artista y que conecta con lo marginal, lo imaginal y lo femenino. Si en sus primeros trabajos Ester Partegàs miraba tableros, contenedores, eslóganes, papeleras, etiquetas, códigos de barras o titulares de revistas, hoy mira cestos, tumbas, puentes, termas, hitos, criptas, bolsillos o acueductos. Como la arquitectura animal, sus construcciones hoy son hacia dentro, entre el escondite y el refugio, y recogen todos esos gestos del cuerpo que no han podido ser valorados o que no tienen una tradición arquitectónica digna.
Desde ese lugar puede leerse Line II (Laundry baskets) (2025), la gran instalación que la artista hace ex professo para la exposición, utilizando algunos de los objetos de la artesanía mallorquina, como sillas, ollas y platos. En ella, como en sus trabajos más recientes, piensa el interior de la escultura que aparece escondido pero susceptible de ser ocupado. Asimismo, dos grandes dibujos siguen la estela de sus knead, penetrate, let go (2022-2023) y siguen creciendo en tamaño, esta vez para hacerles un guiño a los talayots, construcciones prehistóricas tan características y abundantes en Menorca y Mallorca. Sus pilas de trozos de pan devienen aquí grandes paredes llenas de agujeros. Una mirada al tiempo arqueológico y, a la vez, un reconocimiento a todo lo que empieza.
Arquitectura menor se completa con un catálogo que invita a adentrarse en la trayectoria de la artista y la singularidad de su producción a lo largo de las tres últimas décadas. Los textos de Martin Herbert, Pilar Bonet y Michael Taussig se suman al de la comisaria para ese análisis.













