El Regional Comprehensive Economic Partnership (Acuerdo Integral Regional Económico o RCEP, por sus siglas en inglés) entró en vigor el primero de enero de 2022 y se convirtió inmediatamente en el bloque comercial más grande del planeta y de la historia, en términos de población y PIB combinado.

Este acuerdo reúne a 15 países de Asia-Pacífico: los 10 miembros de la ASEAN (Brunéi, Camboya, Filipinas, Indonesia, Laos, Malasia, Myanmar, Singapur, Tailandia y Vietnam) más cinco de sus socios estratégicos: Australia, China, Corea del Sur, Japón y Nueva Zelanda.

El RCEP es mucho más que un tratado comercial: es una expresión del nuevo equilibrio económico global. En un mundo fragmentado por bloques y tensiones geopolíticas y desafíos tecnológicos, el acuerdo representa una apuesta por la cooperación regional, el comercio más libre y el multilateralismo asiático.

Aunque enfrenta obstáculos, su relevancia es indiscutible: marca un paso decisivo hacia la consolidación de Asia como uno de los núcleos más dinámicos de la economía mundial.

En noviembre de 2020, 15 países de Asia y Oceanía firmaron el Acuerdo de Asociación Económica Integral Regional (RCEP, por sus siglas en inglés), dando origen al mayor bloque comercial del planeta.

Este pacto, que entró en vigor en enero de 2022, abarca cerca del 30% del PIB mundial, del comercio global y de la población del planeta, consolidando a Asia como el epicentro de la economía internacional del siglo XXI.

India participó en las negociaciones, pero decidió retirarse en 2019, preocupada por la posible afectación de su industria local ante la competencia de la República Popular China.

El RCEP busca profundizar la integración económica de Asia-Pacífico mediante la reducción gradual de aranceles, la simplificación de reglas de origen y la armonización de normas comerciales.

A diferencia de acuerdos más ambiciosos, como el CPTPP (Acuerdo Integral y Progresista para la Asociación Transpacífica), el RCEP tiene un enfoque más pragmático y gradualista, centrado en facilitar el comercio y fortalecer las cadenas de suministro regionales.

Entre sus principales características destacan:

  • Eliminación de hasta el 90% de los aranceles sobre bienes en un plazo de 20 años.

  • Reglas de origen unificadas que permiten a las empresas producir componentes en varios países miembros y aun así beneficiarse de preferencias arancelarias.

  • Apertura parcial de servicios e inversiones, especialmente en sectores como finanzas, telecomunicaciones y comercio electrónico.

  • Capítulos sobre propiedad intelectual, competencia y cooperación económica, aunque menos exigentes que en otros acuerdos de libre comercio.

El RCEP representa un hito en la consolidación del liderazgo económico asiático. En la práctica, ofrece a los países del sudeste asiático una plataforma para atraer inversiones y diversificar mercados.

Además, el acuerdo simboliza un cambio estructural en la arquitectura del comercio internacional: mientras algunos países de Occidente se repliegan hacia políticas más proteccionistas, Asia apuesta por una mayor apertura, cooperación y libertad de comercio.

El RCEP complementa —y en algunos aspectos compite con— el CPTPP, del cual China no forma parte (aunque ha solicitado unirse).

Los estudios del Banco Asiático de Desarrollo y de la UNCTAD estiman que el RCEP podría añadir hasta 186000 millones de dólares anuales al PIB mundial para 2030. Los principales beneficiarios serían China, Japón, Corea del Sur y Vietnam, países altamente integrados en las cadenas manufactureras.

En términos políticos, el RCEP refuerza la interdependencia regional y contribuye a estabilizar las relaciones económicas entre potencias que, pese a sus discrepancias ideológicas y tensiones geopolíticas, mantienen fuertes lazos comerciales.

A pesar de su magnitud, el RCEP también ha recibido críticas:

  • Su nivel de ambición es inferior al de otros acuerdos, ya que evita temas sensibles como normas laborales, ambientales o derechos humanos.

  • La ausencia de India limita su potencial como bloque verdaderamente panasiático.

  • Existen dudas sobre su implementación efectiva, dada la disparidad económica y política entre los miembros.

Desde finales del siglo XX, el eje de la economía mundial se fue trasladando desde el Océano Atlántico hacia el Océano Pacífico y el continente asiático. Durante el siglo XXI las economías más dinámicas del mundo ya no son las europeas, sino las ubicadas en el Asia-Pacífico.

El RCEP es el tratado comercial que reúne a las mayores economías de Asia y del Pacífico, con la excepción de la India, que ha quedado fuera del acuerdo.

Incluso para los Estados Unidos, que continúa siendo la primera economía y superpotencia mundial, su eje estratégico y geopolítico se ha venido trasladando desde Medio Oriente y Europa hacia el Indo-Pacífico, aunque no es miembro de RCEP.

Estados Unidos lidera una red de alianzas para mantener su influencia en el Indo-Pacífico y contrarrestar la presencia de China:

  • Quad (Diálogo de Seguridad Cuadrilateral): es una agrupación informal entre los Estados Unidos, Australia, India y Japón. Se concentra en la cooperación en seguridad marítima, tecnología, infraestructura, salud y cambio climático.

  • AUKUS (Alianza de seguridad trilateral entre Australia, Reino Unido y los Estados Unidos): proporciona submarinos nucleares a Australia y promueve la cooperación en temas de ciberseguridad, inteligencia artificial y tecnologías avanzadas.

  • Marco Económico del Indo-Pacífico (IPEF): es una iniciativa económica lanzada en el año 2022 con 14 países incluyendo a los Estados Unidos, Japón, Corea del Sur, India, Australia y varios miembros de ASEAN. Se enfoca en temas de comercio, cadenas de suministro, energías limpias y anticorrupción. A diferencia del RCEP, esta iniciativa sí incluye a la India.

El RCEP reúne, en un tratado comercial con intereses comunes, a economías y países que en el ámbito ideológico y geopolítico mantienen grandes diferencias e incluso discrepancias, como por ejemplo China versus Japón o China versus Corea del Sur, o China versus Australia. Es decir, países que en el plano estratégico y geopolítico están alineados con los valores de occidente y con los Estados Unidos de América ahora en el ámbito comercial y económico aparecen estrechamente vinculados a la República Popular China.