Los ríos, esos grandes benefactores de los cultivos, de la Tierra; esa luz que se prende cada día con el Sol y que fluyen hasta llegar al mar, fuente de alimentos y de belleza que todos disfrutamos.

¿Contaminamos los ríos?

La respuesta todos la conocemos: sí. Pero no es a la contaminación de las aguas ni del aire a la que me referiré. Es a la contaminación que trasciende fronteras y que va más allá.

Existimos esos ríos de personas que habitamos el planeta, que sufrimos todos hoy; niños y adolescentes que asisten a las escuelas, padres que aman a sus hijos, hermanos solidarios que se comprenden entre sí y buscan apoyarse, así como cada caso particular que ustedes lectores vivan o han vivido. Sin embargo, poco a poco nos hemos dado cuenta de que hemos permitido que la violencia esté golpeando duramente el mundo.

El ser humano se está desintegrando en medio de esta violencia. Hoy en día en Costa Rica vivimos en medio del temor de los habitantes, con esta violencia que nos asedia y que cada vez trasciende más nuestras fronteras y no solo ahí fuera, también al interior nuestro. La violencia empieza en cada hogar, recuerde. Y a veces ni la misma policía responde como debe ser por mala formación o porque ha sido penetrada.

Narcotráfico y trata de blancas en el mundo

Estas son las pestes y redes principales que enfrentamos hoy día. Y casi siempre se interrelacionan.

Esos son los ríos más corruptos a los que me refiero. Y si vamos a la institucionalidad política de cada país nuestro, nos daremos cuenta de que estamos cayendo en un estado de indefensión que hay que frenar, pero ya, inclusive en medios de comunicación que se nos muestran como rosa y pasan programas hasta pornográficos en horas que los niños pueden ver.

Así como en Costa Rica, en el mundo entero el narcotráfico y la trata de blancas son asunto común y no de ahora, sino de hace tiempo. Abundan maleantes de todo tipo: traficantes, sicarios, vendedores de mujeres que ni siquiera saben lo que buscan con ellas, o sea, esclavitud sexual.

La humanidad hoy lanza un grito de auxilio

Las personas útiles y nobles del mundo deberíamos unirnos y luchar contra todo esto. Los medios de comunicación debemos establecer políticas serias de apoyo a los hogares e instituciones encargadas para acabar con esta realidad y proteger a los ciudadanos. Pero un periodismo realista, investigativo, tendiente a una labor interpretativa seria, sin miedo a romper esquemas y no utilitario. Vean hoy cómo usan algunos la desnudez de la mujer y mujeres que se prestan para ello.

Hay que decir no y que este río corrupto se acabe. Y en los hogares cuidar especialmente a nuestras niñas, pero también a los niños, recordemos la pedofilia.

Respuesta

Formación desde el hogar y prever la violencia desde que un niño o niña empieza a crecer. Nuestras sociedades, afectadas por un medio de codicias y luchas internas, deben reflexionar sobre lo que estamos haciendo con los hijos y nuestras propias vidas. Aun el hogar menos imaginado puede estar siendo víctima de estos flagelos. Y todos lo hemos visto.

Otras formas de explotación femenina

Estas formas van desde la prostitución infantil y la pedofilia, hasta el matrimonio infantil, máscara de una triste realidad para las niñas; otra forma es el robo de niñas por parte de grupos irregulares que se dicen guerrilleros, recordemos Boko Haram en Nigeria, África (niñas robadas de un colegio a sus padres y repartidas entre los miembros de este grupo).

Y no crean, el efecto Boko Haram también toma formas diversas en Occidente, explotación al fin.

Para reflexionar

Invito, por este medio, a reflexionar sobre estos temas, grupos escolares, padres, instituciones serias y responsables, en general, a toda la comunidad humana.

Ah, y padres no confíen a sus hijos e hijas a cualquiera. Sus hijos son lo más valioso que ustedes tienen. Mujeres, abran los ojos.