De acuerdo. El encabezado parece una obviedad, mas quisiera que detenga su juicio considerando lo que sigue… Con mi título, he pensado tanto en quienes tienen amigos como en quienes no: a quienes tienen, les pregunto si están plenamente conscientes del valor que ello encierra; a quienes no tienen —lo cual dudaría—, los invito a dejar todo y a correr a buscar uno.

Cuando no hay un amigo

Imagino —pues solo quiero pensarlo como una idea sin base real— a una persona que no conoce la amistad. No ha sentido el abrazo ni el acompañamiento de ningún otro, del distinto a mí, del que me ve desde fuera. No ha tenido el refuerzo ni el reproche de un juez de buena fe. Camina sola.

Es necesario —no nada más recomendable— que una persona así se haga de una amistad. Hay que hacerse su amigo. Ese hermano está en peligro.

Desde adolescente me tocó ver, suficientemente, amigos que eran como escoltas recíprocas, o más uno de ellos que el otro. Adonde iba Juan, iba Pedro. Hasta sentía interés propio —léase envidia— por tener yo mismo a alguien así. Con los años he visto que esa manera de asumir el trato mutuo, si bien tenía la ventaja de poder reaccionar pronto a favor del amigo, era una innegable invasión de la privacidad.

Un puntual poema sobre esta relación

Elegí para leerles a mis amigos, de visita en casa, el poema que sigue. Les pareció muy bueno. Lo leí por primera vez en los setenta y tardé décadas en leerlo de nuevo; al hacerlo, veo que, como todo lo bueno, no ha envejecido.

El autor, el español Agustín Millares Sall, perteneció a una gran familia artística. Otro Agustín Millares (Carló) vivió en México, y muchos de nosotros podríamos recordarlo por ser autor de libros de literatura que nos sirvieron de apoyo en la secundaria o preparatoria, además de otras aportaciones que hizo a la cultura. De vuelta al autor, hay que apuntar que fue comunista.

El escritor habla de un amigo suyo, y no hace falta explicar mucho, pues sus conceptos son de una total claridad. Vea, por favor:

Saludo

I

Yo te saludo amigo te saludo y te canto
igual que si te hubiera de siempre conocido.
No puedo equivocarme después de haberte oído.
Tú eres parte del sol que yo he esperado tanto.

Yo te saludo amigo te abrazo emocionado
a través de la niebla por donde pasa el día.
Con tu enorme caudal de luz y poesía
el rincón más oscuro se hubiera iluminado.

La senda que me enseñas no me es desconocida.
He marchado por ella sin conocer la calma.
Antes que tus palabras me llegaran al alma
ya habían tus ideas incendiado mi vida.

Es verdad que estos años no los hemos vivido
sino sólo pasado que el tiempo nos supera
que hay estrellas más altas sin sospechar siquiera
que forjando el gran siglo muchos han transcurrido.

Diste tu libertad que es como darlo todo
para que la alegría repique en la campana.
Un trozo de tu vida brindas cada mañana
para que el mundo entero pueda salir del lodo.

Yo te aseguro amigo que nunca había estado
tan cerca de la vida como en este momento.
No es posible la duda donde llega tu aliento.
Tú vas por la llanura de un cielo despejado.

Yo poeta declaro que tu acento es profundo
que llevas en las venas los ríos de un planeta.
Yo poeta declaro que tú eres poeta
porque anuncias y cantas el mañana del mundo.

II

Yo poeta declaro que escribir poesía
es decir el estado verdadero del hombre
es cantar la verdad es llamar por su nombre
al demonio que ejerce la maldad noche y día.

El poeta es el grito que libera la tierra
la primera montaña que divisa la aurora
la campana que toca la canción de la hora
el primer corazón que lastima la guerra.

Colocado en vanguardia sin que nunca desate
su unidad con los pueblos su visión del conjunto
el poeta es el hombre que primero está a punto
para hacerse con bríos a la mar del combate.

El poeta es el pueblo que a morir se resiste
en la súbita noche donde todo se olvida.
Donde no hay libertad no hay poeta con vida.
Ningún pájaro vuela donde el aire no existe.

Yo poeta declaro que la cólera es una
cuando hay algo que atenta contra el sol que nos guía.
Languidece el poeta si la tierra se enfría
cuando no hay corazón ni justicia ninguna.

Yo poeta declaro que en el duro camino
del tiempo en el poeta se halla siempre un hermano.
Yo poeta declaro que el poeta es humano
aunque a veces nos haga presentir lo divino.