Esta es la parte hardcore de la escritura. Vamos a escribir sin topes, tabúes o incluso sin sentido, para poder salir de esa zona puntiaguda y rocosa en la que las olas del vacío mental nos dan contra todo y no nos dejan llegar a la hermosa playa de nuestra novela ideal.

La escritura automática nos da la posibilidad de liberarnos de la lógica y de la estructura que habíamos planeado, y aunque no tenga sentido y no vayamos a usar ni el diez por ciento de lo escrito en este ejercicio, vamos a descubrir otras aristas de la historia y habremos abierto nuevas conexiones para nuestras neuronas. El mejor momento para aplicarlo es cuando se llega a una parte de la escritura en la que, si bien, se sabe más o menos cómo debería seguir la historia y ya se ha armado toda la estructura paso a paso, no es posible ver en acción a los personajes, están clavados en la última palabra escrita y de allí no se mueven.

En mi propio proceso de escribir una novela, me sucedió que al terminar la primera parte, con más de cincuenta páginas, la transición entre la primera parte y la segunda no estaba clara. No sabía cómo seguir porque claramente hay un quiebre y pasaron cosas en el medio que van a influir en el comienzo de la segunda parte, pero ¿qué cosas? ¿Qué sucedió?

Personalmente, disfruto de darle un trasfondo a las historias que solo yo conozco y que le voy mostrando al lector de a poco, diluido, como un paisaje borroso a la distancia que, si bien, no es el centro de la imagen, le da cuerpo y personalidad. Dicho esto, comparto el paso a paso que realicé en mi propio proceso para que me puedan acompañar desde sus escrituras.

Paso 1

Hay que prepararse para aislarse y hacer introspección. Vamos a ubicar qué herramientas necesitamos, si son físicas o virtuales, si va a haber música o silencio total. Si la intención es que este ejercicio tenga cierta aura, hay que elegir de antemano la música de ambientación, aunque, como consejo, siempre es mejor el silencio.

El celular debe estar en modo avión, sin excepción, solo se usará para poner un temporizador, estaremos escribiendo media hora sin parar y sin distracciones. Dejaremos a un lado todo lo que creamos necesario, agua, cigarros, comida, lo importante es limitar la distracción con pantallas o personas.

Paso 2

Vamos a hacer un poco de trampa, no va a ser escritura automática en su totalidad sin ningún disparador. Pensemos dónde está el bloqueo y luego tengamos en claro hasta dónde deberíamos llegar, es decir, qué tiene que suceder después para que no pierda el sentido.

Así que al principio de la hoja vamos a escribir el punto “a” —en dónde nos quedamos— y el punto “b” —hacia dónde debemos ir—. El ejercicio de escritura automática va a ser el camino que vamos a recorrer de un punto a otro, de forma metafórica o quizás literal.

Paso 3

Durante media hora haremos el ejercicio mental de vomitar sobre la hoja en blanco. Lo único prohibido de este ejercicio es juzgar, cualquier palabra bien o mal escrita es aceptada, no hay que tener miedo a enchastrar todo, este texto no va a ser publicado en la novela final, o al menos no tal cual salió en un principio. Hay que perder el miedo a equivocarse y dejarlo ser.

Ni siquiera hay que releer durante la media hora de escritura, corramos por la hoja sin mirar atrás, esta actitud tiene un trasfondo psicológico.

Línea directa con el inconsciente

No es una novedad que el inconsciente sabe más que el consciente, o mejor dicho, que en el background de nuestra mente, tras bambalinas, mientras vivimos nuestra vida diaria, el inconsciente está procesando información a la que no tenemos acceso fácilmente desde la razón. Nos podemos dar cuenta en sueños, allí normalmente se libera esa información acumulada mientras estábamos concentrados en tareas que hacemos en piloto automático.

El ejercicio de la escritura automática nos permite acceder al inconsciente en estado de vigilia, no estamos exentos de meterle fragmentos de raciocinio, pero ocurre aquí una liberación.

También tiene fines terapéuticos, se desahogan emociones que son las que justamente bloquearon la inspiración. Para que esto funcione, es importante permitirse entrar en trance y entregarse a la escritura. Al final del proceso, se llega con menos carga sobre los hombros y con descubrimientos creativos de una historia que se creía estancada. Los resultados

Estamos en un proceso creativo juntos, y, si bien, me gustaría leer el trabajo de cada lector, no es posible, pero sí puedo compartirles mi propia creación.

Voy a aclarar que el siguiente fragmento está inspirado en mi novela, pero no formará parte de ella por cuestiones legales en postulaciones a concursos de obras inéditas. No hice ninguna corrección y lo escribí todo de recorrido, solo corté el fragmento, aquí no están plasmados por 30 minutos de escritura.

Posible capítulo 8

Blueeye está condenado por la eternidad, es como si hubiese firmado con sangre en un papel, sangre, la sangre de la difunta que pereció en sus manos. ¿Dónde está ella ahora? Se imaginó que al morir la volvería a ver y saldarían cuentas, que le podría quitar la maldición en esa cueva oscura en la que se encuentra. Odia la vida, pero está muerto, así que está empeñando sus perspectivas de encarnar ¡Encarnación! Claro, Blueeye ya sabe en dónde puede estar esa perra. No era tan difícil amarlo, si lo hubiese amado al menos la mitad de lo que amaba a su perro, le hubiese perdonado la vida, la hubiese violado, sí, pero le hubiese perdonado la vida a ella y a su bebé.

De igual manera, no le dio el tiempo de matar al bastardo, lo agarraron con las manos en la masa y ahí está, después de una terrible muerte a manos de la venganza. Blueeye se ríe con su alma condenada sin cuerpo, ahora están todos atados por la fuerza del odio y se verán una y otra y otra vez hasta que alguien lo perdone, o todos, qué le importa, nadie lo va a perdonar nunca. Qué oscura que siente Blueeye la cueva en la que se encuentra. No entiende cómo funciona bien eso de morirse, no se acuerda, pero no está seguro si es normal sentir ese olor pútrido tan fuerte y nauseabundo, si no tiene estómago, no tiene forma de asquearse, ¿o será que sí tiene? Ahora no sabe si está vivo o muerto, y ninguna de las dos es una buena opción.