Del 15 de septiembre de 2026 al 31 de enero de 2027, el Museo de Orsay dedica una exposición y una experiencia inmersiva en realidad virtual a Auguste Bartholdi, figura destacada de la escultura francesa del siglo XIX y autor de obras emblemáticas, así como a su obra maestra «La Libertad iluminando al mundo». Concebida como un regalo de Francia a los Estados Unidos y destinada inicialmente a conmemorar el centenario de la independencia estadounidense en 1876, la estatua fue finalmente inaugurada diez años más tarde, en 1886. Entre tanto, Bartholdi y sus apoyos tuvieron que demostrar imaginación, audacia y tenacidad para concebir, promover y construir la que entonces era la estatua más grande del mundo (46 m de altura, 93 m con su pedestal).

Organizada en colaboración con el Museo Bartholdi de la ciudad de Colmar, la exposición recorre la trayectoria de Auguste Bartholdi, escultor alsaciano de temperamento visionario, cuya ambición monumental se afirma desde sus primeros proyectos y se nutre profundamente con las convulsiones políticas de su época. Explora el nacimiento de la Estatua de la Libertad, derivada de un proyecto original para el canal de Suez, que luego se transformó en una figura alegórica que celebraba la independencia estadounidense. La idea, impulsada por la Unión Franco-Americana, tomó forma a través de los viajes de Bartholdi a Estados Unidos y la excepcional movilización para reunir los fondos necesarios. La imagen de la estatua se difundió ampliamente incluso antes de su finalización, gracias a numerosos artículos publicados en la prensa ilustrada y a la presentación de elementos a tamaño real durante las exposiciones universales de 1876 y 1878.

Las etapas de construcción ilustran la unión entre el arte y la ingeniería, desde las opciones técnicas ideadas por Viollet-le-Duc y luego concretadas por Gustave Eiffel, hasta el martilleo del cobre en los talleres parisinos y el montaje completo de la estatua. El recorrido concluye con el transporte a Nueva York, la finalización del pedestal y la inauguración el 28 de octubre de 1886, que impuso de inmediato a La Liberté éclairant le monde (La Libertad iluminando el mundo) como un símbolo mayor y universal.

Emblemática de los ideales de su tiempo, la Estatua de la Libertad da testimonio de una fe inquebrantable en el progreso, tanto humano como técnico, y en valores universales a los que el arte puede dar una forma inteligible. La exposición tiene como objetivo hacer comprender a los visitantes las decisiones artísticas, ideológicas, económicas y tecnológicas que permitieron la realización de este proyecto extraordinario.