Para conmemorar el centenario de la muerte de la artista, en 2026, el Museo de Orsay organiza una gran exposición dedicada a Mary Cassatt (1844-1926). Se trata de un acontecimiento muy esperado en Francia, ya que los museos nacionales nunca antes habían dedicado una gran exposición a Mary Cassatt, miembro activo del grupo impresionista y uno de sus pilares. Su centenario invita a examinar el lugar central que ocupa esta artista de primer orden, que gracias a su talento y determinación logró forjarse una identidad única en la historia del arte de finales del siglo XIX y principios del XX, a ambos lados del Atlántico.

Mary Cassatt se definía a sí misma como "estadounidense, clara y francamente estadounidense", pero en un primer momento arraigó su arte en la tradición pictórica de los antiguos maestros, estudiada durante sus viajes por Europa, antes de convertirse en una figura imprescindible del movimiento impresionista en Francia, donde vivió durante no menos de seis décadas. "¡Soy independiente!", proclamaba: "Puedo vivir sola y me gusta trabajar". Adoptando un enfoque cronológico-temático, la exposición traza un nuevo retrato de la artista, estudiando su arte bajo el prisma de la noción de independencia, de la que se sentía profundamente orgullosa y que erigió como principio rector toda su vida.

Con cerca de 80 cuadros, pasteles y grabados, y abarcando toda la carrera de la artista, Mary Cassatt : l’indépendante (Mary Cassatt: la independiente) abre nuevas perspectivas sobre su obra, apoyándose en cartas inéditas y fuentes aún no explotadas. Se presentarán obras de colecciones europeas, públicas y privadas, pocas veces expuestas, así como pinturas y pasteles procedentes de colecciones estadounidenses que rara vez se exponen fuera de Estados Unidos.

Una selección de obras de juventud de Cassatt y retratos de sus allegados muestra cómo el entorno social de la artista, sus viajes y su conocimiento del arte del pasado moldearon su enfoque y su práctica. Haciendo gala de su independencia (inicialmente a petición de su acaudalada familia), se estableció rápidamente en su propio estudio y contrató a modelos remunerados. En un entorno mayoritariamente masculino y en un contexto de nacionalismo latente, no tardó en imponerse como pintora profesional.

Sus representaciones de mujeres jóvenes elegantes, que evolucionan en sociedad, reciben en sus casas o se divierten en el teatro -conquistando el mundo moderno y su independencia-, se encuentran entre las realizaciones más notables de la artista, como lo demuestran ejemplos deslumbrantes. Estas imágenes llenas de audacia y vivacidad no dejaron de llamar la atención en las exposiciones impresionistas, en las que Mary Cassatt participó asiduamente (en cuatro ocasiones, a partir de 1879), invitada por su amigo Edgar Degas. Se examinará y reevaluará la contribución esencial de Mary Cassatt a estas exposiciones vanguardistas, autoproclamadas "independientes".

Sus actividades en el ámbito del mercado del arte constituyen otro aspecto fundamental de la independencia de la artista. Se especializó en la pintura de "madres con hijos", un género muy demandado en el que destacó -y con el que siguió estando asociada-, al mismo tiempo que realizaba encargos de retratos. Algunas obras clave de la exposición también evocarán su crucial papel como "consultora", asesorando a sus familiares, amigos y conocidos estadounidenses en la adquisición de cuadros, en particular impresionistas, y, por tanto, en la constitución de colecciones de arte en Estados Unidos.

En esta etapa de su carrera, a principios de la década de 1890, la independencia financiera de Mary Cassatt le permitió convertirse en propietaria de tierras. Rodeado de un extenso parque, el castillo que adquirió en Oise sirvió de telón de fondo a numerosas escenas al aire libre en las que evolucionan mujeres y niños: obras luminosas, de colores vibrantes. Modern woman, el encargo más importante que recibió la artista, para una decoración monumental destinada al Pabellón de la Mujer en la Exposición Universal de Chicago de 1893, constituyó un momento culminante en su carrera y una etapa importante en su obra. Esta colosal decoración, hoy desaparecida, se evoca en el recorrido a través de un conjunto de grabados y pasteles relacionados con este trabajo, así como mediante una película que propone una restauración digital de esta gigantesca obra (4 x 18 m), de una ambición única tanto por sus dimensiones como por su temática. Su admirable serie de grabados, las Dix planches en couleurs (Diez planchas en color), también se estudiará a la luz de esta nueva fase de su obra, notablemente experimental, y de sus opiniones progresistas sobre la educación de las mujeres.

El compromiso de Mary Cassatt con la independencia fue más allá de su propia trayectoria y de su enfoque artístico. Ferviente defensora de la lucha de las mujeres por el derecho al voto, Cassatt animó a sus contemporáneos a "trabajar por el sufragio, porque serán las mujeres las que decidirán sobre la vida o la muerte de una nación". Junto con su amiga Louisine Havemeyer, en 1915 organizó, en Nueva York, una exposición a beneficio del sufragio femenino. Una selección reducida de cuadros de Mary Cassatt presentados en esta exposición concluye el recorrido, demostrando cómo no solo el arte de esta artista pionera, sino también sus acciones, pudieron tender hacia el activismo.