Evocaciones escultóricas propone un recorrido por la producción de Manuel Felguérez a través de un conjunto de esculturas y pinturas realizadas entre la década de 1980 y el 2015. Más que una revisión cronológica, la exposición busca traer a la memoria a uno de los artistas fundamentales del arte moderno mexicano, cuya obra ha ocupado un lugar central en la consolidación del abstraccionismo y el geometrismo en México. Su interés por el arte se consolidó desde el inicio de su formación artística, cuando viajó a Europa en la década de 1940 y comenzó sus primeros acercamientos a la escultura; cobrando protagonismo en el geometrismo a partir de los años setenta, cuando, logró depurar su pintura hasta alcanzar una geometría total.1

La exposición presenta tres conjuntos escultóricos. El primero reúne modelos realizados en metal policromado, concebidos por el artista como proyectos para posibles esculturas públicas. Estas propuestas eran inicialmente exploradas mediante modelos de cartón ensamblados con pegamento y, una vez resueltas, se traducían en piezas de mediana escala, que son las que se presentan en esta muestra.2 Estas obras, fechadas entre las décadas de 1980 y 1990, revelan una combinación de elementos geométricos que pueden remitir a las formas características de sus proyectos anteriores como La máquina estética y El espacio múltiple.3

Las esculturas de este primer conjunto fueron concebidas para transmitir una sensación de ligereza, pese a estar realizadas en hierro y a haber sido pensadas como modelos para futuras obras monumentales en el espacio público. Esa cualidad se aprecia en las líneas entrecruzadas que delinean aberturas destinadas al paso del aire. Esta solución estructural permite que, en caso de escalarse a dimensiones monumentales, las piezas redujeran la resistencia al viento y mantuvieran su estabilidad. Tal es el caso de la escultura pública Puerta 1808, ubicada actualmente en la esquina de Paseo de la Reforma y avenida Juárez, donde puede apreciarse una compleja estructura de proyecciones lineales y puntos de fuga, mismos que aparecen en algunas esculturas presentadas en esta exposición.4

Manuel Felguérez comenzó a desarrollar este tipo de formas lineales después de un amplio recorrido en su trayectoria artística. El crítico de arte Juan Acha señaló que hacia 1956 ya era evidente en la obra de Felguérez la necesidad de distanciarse de la influencia de sus primeros referentes escultóricos, particularmente de Ossip Zadkine y Henry Moore. A partir de entonces, el artista emprendió la búsqueda de un lenguaje propio que lo conduciría, en la década de 1970, a la consolidación de una obra abstracto-geométrica. Para Juan Acha, este momento marca — aunque de manera tardía— la irrupción del geometrismo en México.5 Así, es posible observar en estas esculturas líneas rectas, círculos, triángulos e intersecciones que generan vértices y ángulos pronunciados conforman el vocabulario formal de las esculturas de Felguérez pertenecientes a este periodo.6

En estas obras es posible advertir la transición del relieve, desarrollado para murales destinados al espacio público y en obras de pequeño formato, hacia una escultura plenamente tridimensional, manteniendo siempre el diálogo entre pintura y escultura, dos de los intereses centrales de Felguérez. A partir de la década de 1980, el artista manifestó su intención por explorar el volumen y la tercera dimensión.7 Fue entonces cuando realizó "esculturas en piedra tallada, objetos pesados, pulidos y redondeados que hallan fácilmente su lugar en la historia de la escultura moderna junto a artistas como Jacques Lipchitz”.8 Las esculturas de las décadas de 1990 y los primeros años del siglo XXI reunidas en esta exposición muestran un alejamiento progresivo de la geometría estricta.

La muestra incluye también un segundo conjunto de esculturas realizadas en bronce que evidencian una transformación significativa en la producción de Felguérez. Se trata de obras de carácter más orgánico, distantes del rigor geométrico y de la evidente influencia constructivista que había definido buena parte de su trabajo anterior. En ellas predominan formas redondeadas que enfatizan tanto la densidad del material como la sensación de gravedad inscrita en la propia configuración de los volúmenes. Varias de estas piezas remiten explícitamente a seres vivos, como Búho (1996), Gato (1995), Ermitaño (1996), Voyeur (1995) y Mujer de Saliagos (1996). Un caso particularmente interesante es Insinuación del círculo, en la que Felguérez parte del contorno de un círculo para conferirle espesor y volumen esférico, transformando una figura bidimensional en una forma plenamente tridimensional.

Algunas de las obras reunidas en esta exposición evocan el trabajo del escultor constructivista ruso Naum Gabo. Es posible advertir resonancias con Spiral theme (1941) en el despliegue de formas orgánicas construidas a partir de líneas curvas que caracteriza obras de Felguérez como Dinámica lineal (2012). De igual manera, piezas como Construction in space: two cones, o la pieza titulada Spheric theme (Penetrated variation) (ca. 1937-1940), donde Gabo conjuga geometría y sensación de movimiento, encuentran un eco visual en Insinuación del círculo, cuya curvatura de líneas siguen la idea del escultor alemán Adolf Hildebrand, quien en su libro The problem of form in painting and sculpture (1907) reflexiona sobre la importancia del movimiento de las líneas en la escultura: “Nuestra idea de la esfera es más bien la de una línea circular bidimensional, más una idea de movimiento por la cual este círculo se repite por igual en todas las direcciones.”9 Así, Felguérez insinúa un círculo marcando las líneas en movimiento de una forma semi esférica. A pesar de las afinidades formales entre Gabo y Felguérez, sin embargo, contrasta su empleo de distintos materiales: mientras Gabo recurrió con frecuencia a materiales industriales como el acrílico y el plexiglás, Felguérez realizó esculturas principalmente en aleaciones metálicas y madera. Si bien Manuel Felguérez nunca hizo una referencia explícita a Naum Gabo, resulta evidente que buena parte de su imaginario escultórico se nutrió de las vanguardias desarrolladas tanto en Europa del Este como en Europa occidental.

Finalmente, en esta muestra se presenta un tercer conjunto de esculturas realizadas en madera. Todas ellas son modelos a pequeña escala de obras que Felguérez desarrolló posteriormente en gran formato, también en hierro policromado. Tal es el caso de Sextante del cuadrado (1989), cuyo homónimo de mayor escala forma parte del acervo del Museo Universitario Arte Contemporáneo (MUAC).

La muestra incluye además cinco pinturas realizadas por Manuel Felguérez durante la década de 1980, en las que puede apreciarse una clara transición respecto de la producción derivada de La máquina estética en los años setenta, caracterizada por composiciones rigurosamente geométricas sobre el plano pictórico. En estas obras, el artista comienza a integrar formas orgánicas que dialogan con las estructuras geométricas, anticipando nuevas búsquedas formales. En ellas se observa esa búsqueda del artista por “superponer y engrosar la pintura”,10 un elemento característico de su última etapa de producción. En las pinturas, la pincelada y la aplicación del óleo con espátula revelan una técnica de gran riqueza matérica, capaz de enfatizar la densidad y las cualidades físicas del pigmento. Al mismo tiempo, la paleta de colores de estas pinturas difiere de la que caracterizó a las obras realizadas para La Máquina Estética, donde predominaban sobre todo los colores vibrantes. En contraste, estas piezas se distinguen por una gama de tonos terrosos, como ocres, cafés y rojos, así como por la incorporación de grises en distintas tonalidades y matices plateados. Destaca la pintura Mientras muere la tarde (1982), en la que Felguérez incorpora los colores de un atardecer mediante una transición gradual del naranja al amarillo, haciendo alusión a los matices característicos de los instantes previos a la llegada de la noche.

Es posible observar la flexibilidad conceptual de Manuel Felguérez en su tránsito entre la escultura y la pintura. Su continuo desplazamiento entre un medio y otro recuerda a la distinción formulada por Adolf Hildebrand entre los materiales mentales del escultor y los del pintor. Para Hildebrand, el escultor trabaja a partir de ideas cinestésicas, a las que, en sus palabras, “da expresión dándoles forma con sus manos sobre material sólido”.11 El pintor, en cambio, parte de ideas visuales y expresa la forma mediante imágenes proyectadas sobre una superficie bidimensional.12 La práctica de Felguérez articula ambos modos de pensamiento: recurre al volumen cuando trabaja a partir de la experiencia cinestésica y a la línea y el plano cuando desarrolla imágenes visuales. Sin embargo, uno de los aspectos más significativos de su producción radica precisamente en el diálogo entre ambos lenguajes. A lo largo de su trayectoria exploró cómo trasladar las formas concebidas en el plano bidimensional hacia el espacio tridimensional, es decir, un proceso que implicaba recrear la imagen para convertirla en una experiencia espacial y volumétrica.

La exposición pone de manifiesto que la experimentación con distintos medios, materiales y modos de pensamiento artístico fue una constante en la práctica artística de Felguérez. Esta vocación puede identificarse desde sus primeras esculturas en bronce, pasando por el empleo de materiales de desecho en obras como el Mural de hierro (1961), originalmente instalado en el Cine Diana, en Ciudad de México, así como en los proyectos desarrollados para El espacio múltiple, los relieves policromados y las esculturas de cartón y hierro policromado surgidas de La máquina estética. Del mismo modo, sus últimas obras confirman que esa exploración material permaneció vigente hasta el final de su creación artística, incorporando nuevos materiales como la madera.

Evocaciones escultóricas busca recuperar una parte de la producción tardía de Manuel Felguérez como una forma de reconstruir el universo creativo del artista, y con ello hacer un llamado a la memoria colectiva. La exposición invita a imaginar el espacio de su estudio, a observar las esculturas realizadas durante los últimos años de su producción y a descubrir las soluciones formales y materiales que desarrolló en cada una de ellas. La muestra reúne piezas cuyo espacio original fue la casa y el taller del artista, obras que aguardaban una nueva oportunidad para ser vistas y apreciadas.

Notas

1 Cuauhtémoc Medina, El futuro era nuestro, 1.ª ed. (Ciudad de México: Museo Universitario Arte Contemporáneo, UNAM, 2020), 79.
2 Medina, El futuro era nuestro, 126.
3 Ambos fueron fundamentales para Felguérez tanto por su exploración material como por su investigación formal, y marcaron un parteaguas en el desarrollo de su producción escultórica y pictórica.
4 Una muestra de este tipo de ejercicios escultóricos estuvo expuesta en Manuel Felguérez: Trayectorias (2019) en el Museo Universitario de Arte Contemporáneo.
5 Juan Acha, "El geometrismo de Felguérez: afirmación personal y ambiental", en Felguérez. El espacio múltiple (Ciudad de México: INBAL, 1974), 16.
6 Jorge Reynoso Pohlenz y Alberto González Torres, “Sistema e indeterminación: el juego como método de trabajo,” en Manuel Felguérez (Ciudad de México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2009), 31. Jorge Reynoso Pohlenz y Alberto González Torres apuntan a decir que el abstraccionismo puramente geométrico de Felguerez en este periodo fue “una consecuencia de constantes exploraciones sobre determinadas formas geométricas, como el círculo, el cuadrado o el triángulo”.
7 Si bien desde la década de los 1960 Manuel Felguérez comenzó a experimentar con el relieve al momento de su creación del Mural de hierro (1960), creado con materiales recuperados. En este sentido, su obra remitía al trabajo de la artista estadounidense Louise Nevelson, cuya experimentación con los ensamblajes (assemblage) fue relevante en el periodo. Pilar García, El futuro era nuestro, 1.ª ed. (Ciudad de México: Museo Universitario Arte Contemporáneo, UNAM, 2020), 100.
8 Dore Ashton, “Manuel Felguérez y sus formas ideas”, en Manuel Felguérez (Ciudad de México: Universidad Autónoma Metropolitana, 2009), 22.
9 Adolf Hildebrand, The problem of form in painting and sculpture (New York: G. E. Stechert & Co., 1907), 31.
10 Manuel Felguérez entrevistado por Canal 22, “El espacio múltiple: Manuel Felguérez”, video en Youtube, publicado por Mercedes García Ocejo, 4 diciembre 2025.
11 Hildebrand, The problem of form, 32.
12 Hildebrand, The problem of form, 33.