Repatriación voluntaria reúne un cuerpo de obras recientes en las que Rubén Ortiz Torres (México, 1964) profundiza sobre algunas de las preguntas que han acompañado su práctica durante décadas: la relación entre el contexto, el arte y el lenguaje, y la inestabilidad de los orígenes y los destinos en sí mismos. Situada en el espacio cultural que conecta a México y Estados Unidos, la exposición comienza con una pregunta aparentemente sencilla: ¿qué significa regresar?
A través de referencias que van desde América tropical (1932), uno de los murales realizados por David Alfaro Siqueiros en Estados Unidos y posteriormente censurado por su contenido político, hasta puertas de patrullas retiradas de circulación en Tijuana, cerámicas inspiradas en la gráfica popular y símbolos que circulan entre ambos lados de la frontera, Ortiz Torres examina la manera en que imágenes, relatos e identidades se transforman al desplazarse entre territorios, comunidades y narrativas personales.
Lejos de proponer un regreso a un origen estable, Repatriación voluntaria sugiere que aquello que vuelve nunca regresa intacto. Las imágenes reaparecen transformadas por los contextos que han atravesado; los símbolos acumulan nuevas lecturas; los relatos sobreviven transformados en otras nuevas e inesperadas formas y cosas. Más que una exposición sobre el retorno, es una reflexión sobre todo aquello que ocurre durante el camino.
















