Violet butterflies reúne una selección de obras que atraviesan distintos momentos de la trayectoria del artista Olaf Breuning, integrando piezas pictóricas, escultóricas y de dibujo. A lo largo de su producción, el artista ha desarrollado un lenguaje visual que combina la representación de elementos naturales y escenas de la vida cotidiana protagonizadas por grupos humanos y animales, añadiendo un agudo sentido del humor y una mirada crítica que se han consolidado como rasgos distintivos de su obra.
La exposición incluye esculturas pertenecientes a la serie Sad and worried animals, realizadas en diversos tipos de piedra, como cantera y piedra negra americana, en las que los animales adquieren expresiones cercanas a lo humano. Asimismo, se presentan esculturas recientes trabajadas en bronce y cerámica que giran en torno a la figura de “el artista”, representado en distintas emociones la tristeza, la incertidumbre y el desasosiego del artista contemporáneo.
El recorrido se complementa con una selección de dibujos que evidencian los procesos conceptuales detrás de su práctica. Mientras algunos funcionan como obras autónomas, otros han servido como punto de partida para la realización de fotografías y esculturas, revelando la interconexión entre los distintos medios que emplea Breuning.
En pintura, el artista propone una reflexión sobre el propio medio a través de un proceso poco convencional: talla figuras y formas en bloques de madera que posteriormente entinta para transferirlas al lienzo mediante presión directa. Este método hace que el artista se sitúe sobre el bloque colocado sobre la superficie, generando así una imagen que se imprime de manera directa. La exposición ofrece una perspectiva amplia de más de tres décadas de producción, permitiendo observar la evolución de los planteamientos conceptuales que han definido su trabajo. Más que una revisión retrospectiva cerrada, la muestra plantea un acercamiento dinámico a la forma en que la obra de Breuning ha dialogado con la escena artística europea de inicios del siglo XXI, así como a las transformaciones derivadas de su residencia en Nueva York durante las últimas dos décadas, contexto que ha influido de manera significativa en sus procesos, lenguajes y formas de producción.
















