Esta muestra analiza el uso de los sistemas dentro del arte contemporáneo en el cambio de siglo, tanto a nivel conceptual como en el modo de producción de las obras de arte. La exhibición toma como punto de partida la reciente donación por parte de Ai Weiwei del cuadro El 3 de mayo (2023), que podemos ver en la sala. Cuando nos habla de los antecedentes remotos de esta obra realizada con ladrillos de juguete, Ai se remonta a la impresión con tipos móviles de madera durante la dinastía Song (ca. 1000 d. C.).

Encontramos esta necesidad de sistematizar y codificar los procesos de producción al observar cómo se enfrentan los artistas al hecho creativo. El empleo de estas fórmulas hace, por un lado, que se puedan desarrollar amplias series basadas en estas metodologías y, por otro, que las obras se puedan replicar, en muchos casos sin necesidad de la «mano» del artista, al seguir una fórmula preestablecida. Estas estrategias, que derivan del fin de la condición posmoderna, han definido parte del modelo creativo de las últimas décadas. Este sistema productivo refuerza la noción de estilo e incide también indirectamente en la idea de atribución artística, a la vez que diluye el hecho del acto creativo en el ámbito del estudio del artista.

Al leer en profundidad las obras seleccionadas, podemos descubrir desde sistemas autónomos a sistemas dependientes y desde metodologías cerradas hasta procesos abiertos. Se entablan conversaciones que se entrecruzan, de manera que sistemas orgánicos y dinámicos se relacionan con otros cerrados y circulares. Es precisamente la generación de estos sistemas lo que nos salva del abismo y nos sitúa con un pie en el precipicio. La reordenación del caos y la reinterpretación de la historia como dos vías de análisis de la cultura contemporánea y del presente. Este tiempo congelado, atrapado, circular, en plena contradicción con un sistema en construcción, modular y aditivo, captura muchas de las preguntas de nuestros días, como una arqueología singular del pensamiento tardocapitalista. La actualidad de estos ejercicios que van desde 1990 hasta 2023 nos sitúa en un ámbito entre la figuración a un grado centígrado y la abstracción acelerada que propugnan.