Del 21 al 24 de mayo de 2026 tuvieron lugar los “Enhanced Games”. Lo que prometía ser una edición única de “Juegos Mejorados”, algo así como los Juegos Olímpicos, pero sazonados con cualquier tipo de químicos que hagan llegar a los atletas a límites que no son posibles sin el dopaje.
Fue en Las Vegas, Estados Unidos, donde algunos deportistas realizaron pruebas dignas de los juegos olímpicos como la halterofilia o la natación, pero consumiendo cualquier sustancia que les permita mejorar su rendimiento sin importar la cantidad consumida ni los efectos que esta pueda tener a corto, medio o largo plazo en su cuerpo.
La plataforma Roku transmitió el evento en forma gratuita en Estados Unidos, Canadá y México, mientras que YouTube, Twitch y Kick lo difundieron para el resto del mundo.
La competición que prometía superar los límites del ser humano usando sustancias que mejoraran su rendimiento más allá de lo natural y lo permitido en los Juegos Olímpicos terminó con un solo récord no oficial. El nadador griego Kristian Gkolomeev fue el único deportista que "batió" un récord mundial en los “Enhanced Games” de Las Vegas, al imponerse en los 50 metros.
Kristian salvó la competición, la marca de 20.81 segundos de Gkolomeev no se considera un récord mundial (debido a la autorización de sustancias dopantes en el evento, que permite también a los nadadores utilizar unos "trajes superligeros" prohibidos en competencias oficiales) superando el récord oficial de 20.88 segundos del australiano Cameron McEvoy, establecido en marzo.
La marca, registrada en la última prueba de la noche, evitó una situación embarazosa para los organizadores, que habían casi asegurado que sus atletas "mejorados" pulverizarían varios récords mundiales.
La gran mayoría de los 42 velocistas, nadadores y levantadores de pesas que participaron en esta edición inaugural consumieron en sus entrenamientos productos como testosterona, péptidos, esteroides anabólicos, todos ellos prohibidos en competiciones como los Juegos Olímpicos.
El evento auspiciado por Peter Thiel y otros tecnócratas salvó las papeletas gracias al buen de Kristian, pero la noticia no es esta, sino la organización del evento y todo lo que había alrededor del mismo.
Enhanced es mucho más que una convocatoria de Juegos Mejorados, es una marca detrás de la que hay productos químicos que prometen mejorar las capacidades humanas y superar sus límites, no solo en el rendimiento deportivo, sino también a nivel de expectativa de vida.
Peter Thiel (a través de Pronos Capital), junto a Marc Andreessen y Balaji Srinivasan, son los promotores del proyecto Próspera, una ‘ciudad startup’ o enclave libertario ubicado en la isla de Roatán en Honduras.
Esta isla opera bajo un modelo especial por el que el gobierno hondureño les ha dado un régimen especial por el que gozan prácticamente de independencia con respecto al resto del país. Es un modelo experimental en el que todo vale, especialmente el consumo de sustancias y el uso de tecnologías por las que se promete (y algunos creen lograr) la inmortalidad.
En Próspera, los entusiastas de las criptomonedas, de la tecnología médica y de la desregulación disfrutan a sus anchas. La isla es un modelo experimental sobre cómo se verían ciudades manejadas por empresas corporativas en lugar de gobiernos electos. Para los críticos, representa una forma de neocolonialismo donde el capital extranjero elude las leyes locales, mientras que para los defensores, es un experimento de innovación institucional. Para sus habitantes es un paraíso donde podrán vivir eternamente.
Los Enhanced Games son una de las claves de este paraíso de los ricos, de los tecnócratas. Necesitan probar, en personas reales, los efectos de sus químicos. ¿Cuán viable es mejorar las capacidades humanas y sus efectos a largo plazo en el ser humano? Pues las mejores cobayas que alguien puede encontrar son los deportistas de élite. Son seres humanos que concentran varias habilidades que la media de los especímenes de nuestra raza no tiene y además, dado que exigen sus cuerpos a condiciones de entrenamiento y de esfuerzo exageradas, al límite de lo soportable, los efectos del desgaste y deterioro se verán mucho antes que en un cuerpo normal en situación normal.
Son como las pruebas de fatiga que se realizan a los componentes de piezas industriales. En los laboratorios se experimenta con componentes mecánicos y eléctricos sometiéndolos a pruebas de fatiga en las que, en un tiempo limitado de pocos meses, se imitan las condiciones de toda la vida útil de esos componentes industriales, que en la realidad representan décadas. La pala de un aerogenerador sufre, en un laboratorio de pruebas, tantos ciclos de esfuerzo dinámico en seis meses como los que, en un parque eólico, sufriría en veinte años, lo que se estima que será su vida útil.
Así, los atletas, sometidos a cargas, velocidades, esfuerzos y saltos al límite de las capacidades humanas y bajo los efectos de sustancias planificadas y producidas con el fin de ser probadas, en pocos meses podrán demostrar si esas sustancias son nocivas o, al contrario, favorecen la regeneración de músculos, tendones, huesos, etc.
Peter Thiel y sus amigos abogan por el fin de la política y la democracia, por la tecnocracia como forma de sostén de las sociedades. Lo que no aclaran es que en esas sociedades solo algunos podrán vivir más de doscientos años y el resto estará probando sus fármacos para que ese grupo siga extendiendo su vida hasta la completa inmortalidad.
Honduras ha cedido una isla, a cambio de sobrevivir como país (al parecer, veremos cuánto dura la aventura en Roatán), ¿cuánto y cuándo empezarán a ceder otros estados a los tecnócratas?
De momento, 42 atletas han entregado su cuerpo a la ciencia por unos cuantos cientos de miles de dólares americanos. Dicen que lo hacen para superar los límites autoimpuestos por una sociedad antigua, la que dice que doparse está mal. ¿Son estos juegos ‘mejorados’ el final de una era?
El tiempo lo dirá, de momento creo que todavía somos mayoría los que pensamos que experimentar con humanos está mal y que el bienestar general debería primar por encima del bien de unos pocos.
Esperemos seguir siendo mayoría por algún tiempo, por el bien de nuestros hijos, pero tengo mis dudas. Hoy en la comida con mis compañeros de trabajo alguien dijo que no todo el mundo debería poder votar… Ese tipo de comentarios son el comienzo de algo muy malo. Es el tipo de comentario que los Thiel aplauden, porque los hacen más fuertes y longevos a costa de los que, por unas migajas, se dejan usar como cobayas.















