El pasado lunes 25 de mayo, en el barrio Ginza, en Tokio, un hombre roció un gas dentro de un comercio. Unas veinte personas resultaron heridas y otras tantas entraron en pánico. Japón todavía recuerda el atentado del 20 de marzo de 1995.

Hay algunos hechos y eventos que me causan extrema curiosidad por el nivel de planeamiento y organización que conlleva, desde un asesinato premeditado, el robo a un banco o un atentado. Me fascina el objetivo claro, lo milimétrico, la rigurosidad planeada en el absoluto azar, porque siempre puede fallar. Pero algunas veces no falla.

¿Cuántas veces hay cosas que terminan no siendo? ¿Cuáles habrían sido los resultados de aquellos planes que no fueron? ¿Cuál sería nuestro presente? ¿Una colonia inglesa de doscientos años? ¿La primera presidenta mujer a mitad de siglo XX? ¿Un mundo peronista con capital en Argentina? ¿Las tripas de Videla esparcidas por todo Aeroparque? ¿La Patria grande? Si no hubieran mandado a dos senadores a China, ¿habría Ley de Matrimonio Igualitario?

Pero ahora nos vamos a Japón. Un lunes en plena hora pico, en varias estaciones de subte, la gente empieza a desmayarse. ¿Qué estaba pasando subterráneamente en la ciudad de Tokio?

Aum Shinrikyō

Traducido sería “Verdad suprema”. Fue una secta fundada en 1987 por el líder espiritual Chizuo Matsumoto, más conocido como Shoko Asahara. Hijo de una familia de bajos recursos y ciego de un ojo causado por un glaucoma igual que uno de sus hermanos, fue a una escuela para ciegos. Allí parece que Shoko Asahara llevaba a los otros niños ciegos hasta un punto de la ciudad y los extorsionaba: les pedía dinero a cambio de llevarlos nuevamente.

De adulto quiso ser médico tradicional, pero se dedicó a la medicina china. Luego continúo con prácticas de Yoga y estudios sobre budismo y religión católica.

Viajó a la India, convenció a sus pares de haber alcanzado la iluminación y no aceptó los pagos que le ofrecían. Entonces comenzaron a organizar retiros y seminarios de Yoga para gente interesada y esos pagos sí los recibieron. Así comenzó el financiamiento de la secta. Dos años después, en 1989, el gobierno de Japón reconoció el culto como secta religiosa. A partir de este estatuto, pueden obtener exenciones fiscales y así acumular mayor cantidad de dinero. Según reportajes de la época o del 2018, año en que reciben su pena final, parece que producían metanfetaminas que la Yakuza distribuía (en algunos lugares encontré que, en realidad, era LSD). También parece que compraron armas en Rusia y quisieron clonar las AK47. Pero estas no las repartía la mafia más antigua de Japón, sino que el heredero directo de Buddha empieza a advertir de una guerra muy próxima. Es por eso que tenían la necesidad de armarse y de secuestrar gente para pedir por sus rescates.

¿Pero quiénes eran todas estas personas? Primero hay que resaltar que, al finalizar la segunda guerra, una de los acuerdos diplomáticos en su renuncia se le exigía que abandone su religión. Fue desde entonces que había un vacío en cuestiones de fe y que Shoko Asahara pueda poner, sacar, mezclar todo tipo de religión. En segundo lugar, y para contestar directamente la pregunta, en su mayoría eran jóvenes de alto poder adquisitivo, educación y acceso a nuevas tecnologías que estaban en contra del modo de vida japonés, individualista y competitivo. Así que por medio de la empresa Mahaposha, en sánscrito significa “Ser iluminado”, que consistía en el manejo de tiendas de informática de segunda mano, operando en distritos tecnológicos importantes de Tokio, para adquirir componentes electrónicos y equipos necesarios para sus laboratorios, además de la creación de software. Es de esta forma que la secta comenzó a ser reconocida mundialmente, consiguiendo adeptos y pagos millonarios.

Y un día Shoko Asahara metió un par de miembros de la secta en el gobierno. Se dio cuenta que por vías burocráticas iba a tardar bastante así que declara que la única forma de salvar el mundo era destruirlo. Y le pareció una buena idea hacerlo de forma química.

20 de marzo de 1995

La red de subtes traslada a ocho millones de personas a diario. La red está compuesta por trece líneas y 274 estaciones subterráneas.

Ese lunes, a las 7:45 de la mañana, en cinco estaciones diferentes, tres físicos, un ingeniero y un cardiólogo, subieron a cinco vagones distintos con un paquete pequeño y un paraguas, sabiendo que a las 8:15 convergerían en el centro burocrático más importante de la ciudad.

En ese momento es cuando abandonan el paquete abierto en lugares no visibles dejando escapar el gas sarín, extremadamente tóxico, inodoro e incoloro que ataca directamente el sistema nervioso, generando impulsos constantes, haciendo que los músculos no se relajen, sino que se contraigan todo el tiempo. Las pupilas se achican hasta ser un punto ínfimo dentro del ojo, el corazón va cada vez más lento, puede haber convulsiones, ardor, arcadas, vómitos. También puede producir la muerte.

Con el paraguas se protegieron para salir rápido en las estaciones designadas donde los esperaban los autos para continuar con la huida. Mientras tanto, debajo de la calle, la gente intoxicada no sabía que estaba pasando.

6 de julio de 2008

Durante la mañana de ese viernes, se realizaron las doce ejecuciones a los culpables del ataque terrorista realizado en 1995. Las víctimas fueron doce o trece muertos y entre cinco mil a seis mil heridos, según las fuentes que leas.

En Japón es legal la pena de muerte sólo por ahorcamiento privado si se encuentra a la persona culpable de homicidio o traición.

Los otros miembros, luego del ataque, declararon la secta en bancarrota y crearon una nueva llamada Aleph queriéndose separar de la figura de Shoko Asahara. No lo lograron así que se renovaron una vez más llamándose El círculo de la luz Arcoíris. Tampoco tuvieron éxito.

Notas

1 Hay que resaltar que también financiaron un animé sobre la secta donde el líder espiritual lleno de poderes, presagiaba el fin del mundo. Pueden buscarla bajo el nombre de Chouetsu Sekai, que significa “Mundo trascendental” o “Más allá del mundo”.
2 En esta nota solo hay algunos hechos relacionados con la secta, pero si quieren saber sobre choques eléctricos, Hitler y el gas mostaza, otros asesinatos, más estafas e intentos de ataques, busquen Oh la humanidad, un podcast de El gato y la caja. Mi capítulo favorito es “Demasiada sangre”.