Poderoso caballero es Don Dinero1.
(Francisco de Quevedo)
El 7 de junio de 1926, en Barcelona, un tranvía atropelló a un hombre mal vestido y desaliñado, que quedó tirado en el suelo y sangrando; lo confundieron con un mendigo.
Antonio Gaudí, arquitecto
Ningún taxista quiso recogerlo por miedo a no cobrar el viaje; un hombre lo llevó en brazos hasta el Hospital de los Pobres. Allí fue reconocido: resultó ser Antoni Gaudí. El alcalde de Barcelona le ofreció traslado a una habitación individual en un hospital privado; Gaudí la rechazó; murió al tercer día. Antón Gaudí Cornet había nacido el 25 de junio de 1852 en Reus-Riudoms (Tarragona, España), ciudad situada a 111 km al sur de Barcelona, hijo menor de una familia industrial originaria del sur de Francia; pasó su infancia en Nimes (Francia) y los veranos infantiles en la casa solariega de Riudoms. Estudió artes plásticas y arquitectura en Barcelona.
Profundamente católico, dedicó los últimos 43 años de su vida en exclusiva a la construcción del templo y vivió los últimos meses dentro de la cripta de lo que ahora llamamos Basílica de la Sagrada Familia. Solo salía para ir a misa y alguna vez para ir al Liceo de la Ópera. Dentro de la cripta tenía visiones que le inspiraban para proseguir la obra. Antoni Gaudí fue declarado "Venerable" por la Iglesia católica en 2025 y se esperaba canonizarlo como "Beato" el 10 de junio de 2026 durante la visita del papa León XIV al templo, tras estudiar la intervención de Gaudí en el milagro de la curación de una mujer en Reus. En esta visita el Papa celebrará una misa en el centenario de la muerte de Gaudí y bendecirá la Torre de Jesucristo.
Antonio Gaudí, arquitecto, trabajaba por encargo de sus mecenas, entre ellos el Conde Güell, que había acumulado capitales mediante sus negocios en las antiguas colonias españolas.
Un templo católico
El 19 de marzo de 1982, día de San José, colocaron la primera piedra de lo que sería un templo dedicado a San José, ahora llamado Templo Expiatorio de la Sagrada Familia, con la intención de reavivar la fe católica que ya decaía entre los barceloneses.
La religión católica apostólica y romana condena a los pecadores —tras su muerte— a largas penas de sufrimiento en el infierno, penas que pueden ser expiadas (= purgadas) mediante arrepentimiento, oraciones o donaciones. La iglesia católica expía los pecados orando o haciendo donaciones materiales a la iglesia: el templo expiatorio se empezó a construir con donaciones expiatorias procedentes mayormente de los ricos de Barcelona, para así perdonar sus pecados.
El poeta Joan Maragall, amigo de Gaudí, definió el Templo como:
la construcción que redime de todas las destrucciones». Para Maragall, la Sagrada Familia es «poesía de la arquitectura», «el templo que no concluye, que está en formación perenne, [...] el templo que aguarda constantemente sus altares».
Cada detalle, cada escultura, son representaciones de episodios de la Biblia, en versión católica. La Sagrada Familia se erigió en 2025 como la iglesia de mayor altura.
En 2025, el 48% de los residentes en Barcelona manifiestan no ser religiosos; un 15% dicen ser católicos (mayores de 75 años); el resto son mayormente inmigrantes de India, Pakistán, Latinoamérica, Europa del Este y profesan otras religiones no católicas. Los barceloneses no son religiosos. En 1882 empezaron a construir un templo católico muy grande, mientras la fe decaía en Barcelona, para atraer feligreses. Muchos se preguntan ahora qué sentido tiene construir un templo católico grande donde los residentes no son católicos y solo el 12% van a misa.
El edificio, los planos y su construcción
Francisco de Paula, arquitecto diocesano, dibujó el proyecto en estilo neogótico y el 19 de marzo de 18822 colocaron la primera piedra.
Francisco de Paula dimitió; luego encargaron el proyecto a Joan Martorell, que renunció y propuso a su ayudante, Antoni Gaudí. Gaudí tenía 31 años, se había titulado 5 años antes y había empezado algunos edificios; modificó el proyecto para dar más realce al templo mezclando neogótico, figuras orgánicas y Art Nouveau. Gaudí escribió que se necesitarían varias generaciones para terminar el templo y dejó la fachada de la Gloria para ser diseñada y construida por otras generaciones. Compartió su trabajo con otros proyectos financiados por el Conde Güell y a partir de 1914 (tras ser rechazado por Josefa Moreu "Pepeta, de Mataró" para un matrimonio), Gaudí se dedicó solamente al templo.
Gaudí proyectaba dibujos y creaba maquetas hechas con yeso que después iba modificando sobre la marcha; improvisaba. Él dibujaba los proyectos y otros ayudantes, como Francisco Berenquer, dirigían las obras. Cuando murió en 1926, solo estaban terminadas la fachada del Nacimiento y una de las 18 torres previstas. Tras su muerte, otros 7 arquitectos continuaron las obras, uno detrás de otro. El edificio fue incendiado durante la Guerra Civil Española (1936). Los dibujos y las fotografías que había en el taller-cripta resultaron quemados y las maquetas de yeso destrozadas en 1.000 piezas; algunas maquetas fueron reconstruidas después.
Para la construcción utilizaron hormigón y piedras calizas sacadas de la cantera de Montjuïc; cuando las piedras se agotaron, construyeron un taller de piedra artificial en la misma obra; ahora construyen las piezas a 60 km de Barcelona, las traen y las montan en la obra.
Polémicas
El edificio ha recibido muchas críticas durante décadas, de Le Corbusier hasta Oriol Bohigas. Ya en 1965 publicaron un manifiesto firmado por arquitectos, artistas, músicos, escritores y presbíteros pidiendo que no se terminara la Sagrada Familia, por falta de sentimiento popular.
No creemos que exista este sentimiento popular (la fe católica), ni que nadie se sienta vinculado de veras a esta empresa colectiva de expiación. La generación de hoy no comprende que una necesidad de expiación tenga que concretarse precisamente en la construcción de un templo que costaría millones3.
Y porque no existen planos originales y porque Gaudí trabajaba con improvisaciones.
En 1976 el Colegio de Arquitectos4 de Barcelona se manifestó contra la continuación de las obras de la Sagrada Familia, diciendo que:
La continuación de los trabajos representa una «mixtificación de la obra gaudiniana» y un grave error artístico, cultural, urbanístico y pastoral.
Y que:
No se debe mezclar el nombre de Gaudí ni las obras que se llevan a cabo «junto al monumento diseñado por él».
En 2008, la Fundación FAD (Fomento de las Artes Decorativas) publicó un manifiesto firmado por notables personalidades del urbanismo y del arte diciendo:
La continuación de las obras de la Sagrada Familia es un tema que, desde los primeros manifiestos firmados por Le Corbusier, Gropius, Pevsner, etc., en contra de su continuación, ha sido recurrente y reiteradamente debatido. Sin un proyecto de acabamiento definido, con un planteamiento estructural totalmente contrario al establecido por Gaudí y sin ningún respeto hacia su obra, las obras de la continuación han dado lugar, a lo largo de estos años, a un continuo agravio. Hoy ya no se sabe ni se hace saber a nadie dónde comienza y dónde acaba la obra del autor. Lo que sobresale es la mediocridad de un grupo de promotores y de técnicos que en el mejor de los casos, cargados de buena fe pero sumergidos en un paternalismo anacrónico, utilizan a Gaudí, una vez más, para dejar su impronta en detrimento de la obra original, dejada magníficamente inacabada5.
El edificio actual ha recibido numerosas criticas desde "falta de autenticidad" (tras la muerte de Gaudí) por la destrucción de los dibujos y de las maquetas, argumentando que no es una obra de Gaudí, sino que es una recreación "fea y recargada", el manifiesto de los arquitectos hasta las declaraciones de las autoridades de la ciudad calificándolo de, feo, "gran farsa que arrastramos desde hace tiempo”6 y de "mona de Pascua".
Muchos se preguntan: ¿qué sentido tiene construir un edificio neogótico en el siglo XXI?
Ahora podremos decir que tenemos el templo más alto (y más feo) de todo el planeta. Afortunadamente, y contra sus propias creencias, Gaudí no podrá verlo desde un cielo inexistente. Cuando miremos a Barcelona, en su modesta belleza, el invento resultará auténticamente expiatorio; nos recordará que, incluso en los lugares más beatos, todavía puede reinar una madriguera de fealdad7.
Algunos nacidos y criados cerca del edificio consideran que lo verdaderamente simbólico no es el edificio sino las grúas amarillas que se elevan por encima de él.
El proyecto actual pretende terminar la fachada de la Gloria, una gran escalinata con un túnel que representaría el infierno y una gran plaza de acceso: pretendía derribar 1.000 viviendas.
El edificio es propiedad de la Iglesia católica y está gobernado por una empresa privada. La Sagrada Familia recaudó 135 millones de euros durante 2025, el 97% proveniente de los visitantes; los precios de entrada son de 26 euros por persona. El 52% se gastó en la construcción del templo.
La Sagrada Familia se ha construido durante 143 años sin pagar impuestos, sin licencia y con un permiso de obras dudoso hasta que en el año 2018 las autoridades de Barcelona reconocieron lo evidente: la Sagrada Familia es un gran reclamo turístico y hay que acabar con la provisionalidad. El proyecto actual pretende terminar la fachada de la Gloria, una gran escalinata con un túnel debajo que representaría el Infierno y una gran plaza de acceso. Implicaría derribar 350 viviendas. La Junta constructora y el Ayuntamiento de Barcelona tienen un principio de acuerdo por el cual la Junta de obras compensaría a la ciudad con 33 millones de euros repartidos en 10 años si se construyen la escalinata y la gran plaza; falta ponerse de acuerdo con los propietarios de las viviendas afectadas. Además, el Ayuntamiento invertirá 15 millones de euros en mitigar el impacto turístico8.

La Sagrada Familia tiene hoy 172,5 metros de altura tras la colocación del brazo superior de la cruz que corona la torre de Jesús. Oficialmente es la iglesia más alta del mundo.
Atracción turística
El Templo recibió 4,8 millones de visitas, más ese número multiplicado por 4, que son turistas merodeando por el exterior (es un total aproximado de 24 millones de turistas al año, igual a 66.000 cada día). La mayoría, un 90%, proviene del extranjero, incluidos estadounidenses (15,07%) y chinos (7,2%); seguida de países europeos y de Corea del Sur. Los españoles representaron el 10,8% de los visitantes en 2025. León XIV será el tercer Papa que visita la Sagrada Familia; el evento será retransmitido por todas las televisiones del mundo, aumentando así la publicidad del templo. Esteve Camps, presidente delegado de la Junta Constructora de la Sagrada Familia, ha manifestado que el acontecimiento (la visita del Papa León XIV) puede incrementar la afluencia de visitantes, por lo que se plantea ampliar el horario de visitas en la tarde-noche para atender la demanda; ya han subido los precios de los hoteles.
¿Por qué atrae a tantos extranjeros?
Barcelona es una ciudad comercial y turística. En 2025 llegaron 26 millones de turistas y casi todos ellos se acercaron a la Sagrada Familia; 5 millones pagaron la entrada para visitar el templo. Es el edificio más visitado.
Las formas orgánicas del edificio, el marketing, la visita de los príncipes y autoridades internacionales (Obama y Lula incluidos), la visita de 3 Papas y los millones de fotografías que los turistas reparten por el mundo en Youtube, Instagram y TikTok convierten a la Sagrada Familia en el gran reclamo turístico y comercial de Barcelona, donde la mayoría de los ciudadanos no son católicos.
Poderoso caballero es Don Dinero. Fco. de Quevedo,1620.
Notas
1 Paco Ibáñez, canción. En.
2 Historia:.
3 Que no acaben la Sagrada Familia. En.
4 Los Arquitectos contra la Sagrada Familia. En.
5 Manifiesto Gaudí en Alerta roja, FAD. En.
6 Desprecio a la Sagrada Familia. En.
7 El más alto y el más feo. En.
8 37 Acciones para mitigar el impacto turístico. En.















