La artista carioca lleva al espacio central de Pina Luz, el Octágono, su interpretación del cuerpo femenino y el mar; La madre contempla el mar, una enorme instalación construida a partir de decenas de tiras de alfombras multicolores.

Creada específicamente para el espacio expositivo, Salgado construye dos grandes estructuras con más de 3.500 metros cuadrados de telas predominantemente rojas y azules. La instalación es la obra más grande de su carrera y revela abiertamente su relación con el psicoanálisis, un tema que ha nutrido su obra durante décadas.

La obra retoma una serie de elementos presentes en sus investigaciones desde los años 80, como el mobiliario doméstico y el paisaje, la casa y el mar, que se oponen y se complementan.