La exposición individual de la artista en el edificio Pina Contemporânea surge del desarrollo de su investigación, que entrelaza fotografía, archivo y memoria.

La exposición utiliza la fotografía como medio y campo de estudio expandido, conectando los recientes ensayos visuales de Yura con un sólido corpus de trabajo documental heredado de ella, lo que le permite desarrollar investigaciones en torno a la memoria, la autobiografía y la cultura visual.

Partiendo de la premisa de que la fotografía surge de la pluralidad, la exposición se estructura en torno a dos ensayos de Yura. En ellos, el cuerpo de la artista se presenta como un punto de encuentro entre sus dos núcleos familiares. A partir de estos ensayos, Alice Yura explora temas como la ascendencia, la inmigración y los roles de género.

Un acto fotográfico también se extiende a un espacio interactivo: un estudio fotográfico, instalado en el centro de la exposición, invita al público a posar y crear imágenes. Durante el primer mes de la muestra, Alice Yura imparte una serie de talleres gratuitos.