La muestra Visiones ancestrales sobre el futuro de Romina Orazi se presenta como un campo sensible donde lo vivo se piensa no como forma cerrada, sino como potencia en gestación.
A partir de imágenes embrionarias presentes en el huevo, la semilla, la tierra y el agua, las obras exploran estados latentes de la vida y proponen una comprensión del mundo como un sistema interdependiente. La materia —cobre, musgo, agua, cerámicas volcánicas— aparece activa, en permanente circulación y transformación, desplazando la mirada extractiva hacia una percepción del territorio como un organismo vivo.
En este entramado, elementos como las abejas, las papas, el globo fragmentado sostenido por tortugas y la figura protectora del jaguar abren temporalidades y cosmovisiones que exceden a la lógica moderna. En diálogo con la tradición del paisaje sudamericano y en clave de homenaje a Nicolás García Uriburu, la exposición activa una dimensión ecológica y espiritual donde el agua y las formas en germinación funcionan como metáforas de un constante devenir. Más que contemplar un paisaje, la propuesta invita a reconfigurar nuestra relación con lo vivo desde sus estados más sutiles, invisibles y esenciales.
















