Estamos ante Penumbra: Dia art foundation, una exhibición histórica que reúne por primera vez en la Argentina a artistas fundamentales del arte contemporáneo, nunca antes exhibidos en el país. La muestra constituye un hito en la programación de Proa y un acontecimiento mayor para la escena artística local y regional. En 1998, Fundación Proa y Dia Art Foundation presentaron la primera gran exposición de Dan Flavin en Buenos Aires, y posteriormente los wall drawings de Sol LeWitt.
Aquellas experiencias inolvidables marcaron un momento decisivo: no solo permitieron difundir artistas extraordinarios e inéditos en la escena local, sino que también significaron, en los inicios de Proa, un reconocimiento institucional fundamental. El respaldo de Dia abrió nuevas posibilidades, proyectando a la Fundación en el ámbito internacional y estableciendo un modelo de trabajo que amplió sus horizontes. Hoy, casi treinta años después, y en vísperas del 30º aniversario de Proa, retomamos ese vínculo para volver a exhibir artistas clave en la historia del arte de la segunda mitad del siglo XX.
Con curaduría de Humberto Moro y la asistencia de Ella den Elzen, la exposición se organiza a partir de una idea central: la penumbra como experiencia. No se trata simplemente de una condición de luz, sino de un estado intermedio, un umbral donde la percepción se vuelve inestable y la obra deja de afirmarse como objeto para desplegarse en relación con el espacio, el tiempo y la presencia del espectador. En este sentido, las prácticas reunidas en la muestra comparten una transformación decisiva en la historia del arte: el pasaje desde la obra como forma autónoma hacia la obra como situación. La materia -ya sea el acero, la luz o la imagen- no se presenta como representación, sino como presencia. El espacio deja de ser un soporte neutral para convertirse en parte constitutiva de la obra, y el espectador en un agente activo cuya experiencia completa aquello que sucede.
Las obras reunidas en Proa permiten apreciar momentos de gran intensidad en la trayectoria de cada artista. En Andy Warhol, Shadows -sus grandes “penumbras”- despliega una secuencia pictórica de escala monumental, de carácter casi abstracto. Las investigaciones en acero de Richard Serra exploran el peso, la tensión y el equilibrio; mientras que en James Turrell la luz se vuelve sustancia. En la obra de Robert Irwin y en las cortinas de Felix Gonzalez-Torres, la luz y el paso del tiempo modifican la experiencia: nada es fijo, todo depende de la duración y del recorrido. En el caso de Gonzalez-Torres, las cortinas -atravesadas por la luz natural- invaden el espacio con una tonalidad cambiante que se transforma a lo largo del día, modificando el interior y haciendo visible el paso del tiempo. La obra no se impone: sucede. En las superficies casi imperceptibles de Agnes Martin, en cambio, la repetición y la delicadeza invitan a una forma de contemplación sostenida, cercana a la meditación.
Como señala Moro, estas obras confluyen en una misma pregunta: cómo miramos y cómo habitamos el espacio. En ese recorrido, la penumbra deja de ser una condición lumínica para convertirse en un campo de percepción: un territorio donde lo visible y lo oculto se tensionan, donde la mirada se ajusta y se vuelve consciente de sí misma, y donde cada experiencia ocurre en el presente, de manera única e irrepetible.
Fundación Proa expresa su especial reconocimiento a Tenaris – Ternium y a American Friends of Fundación Proa por su compromiso sostenido con el desarrollo cultural y por hacer posible la realización de esta exhibición. Asimismo, agradece profundamente a los equipos de Dia Art Foundation y de Fundación Proa, cuyo trabajo conjunto, riguroso y comprometido, ha sido fundamental para concretar este proyecto.
















