La muestra en curso en el Museo Nacional del Automóvil hace un retrato inédito del piloto de Biella gracias al amplio patrimonio de documentos, fotografías y artículos que narran la carrera deportiva, la cultura mecánica y los proyectos realizados. Se exponen diez vehículos: entre otros, el Alfa Romeo 8C 2300 Zagato —con el cual Trossi llegó segundo en su primera Mille Miglia en 1932— y el emblemático Monaco Trossi que, con su diseño y el motor radial de 16 cilindros montado en la parte anterior, recuerda a un pequeño avión sin alas.
El MAUTO —Museo Nacional del Automóvil— presenta Carlo Felice Trossi. Eroe incompiuto, la muestra dedicada a la poliédrica figura del piloto de Biella. La exposición, a cargo del historiador y ensayista Giordano Bruno Guerri, con dirección artística de Maurizio Cilli, contribución de Francesco Foppiano para las secciones dedicadas a la náutica y la aeronáutica y de Ilaria Pani y Davide Lorenzone, respectivamente Responsable del Centro de Documentación y del Centro de Conservación y Restauración del MAUTO se articula en un recorrido de exploración que reúne automóviles, aviones, embarcaciones, fotografías, diseños y una gran cantidad de artículos que narran, en su conjunto, no solo quien fue el gran piloto, sino también su faceta de protagonista de su tiempo, capaz de encarnar la elegancia, la libertad y la inteligencia en un periodo de delicados equilibrios políticos, sociales y culturales. La muestra estará abierta al público del 15 de mayo al 28 de septiembre de 2025.
Carlo Felice Trossi
Carlo Felice Trossi, nacido en Biella en 1908 —nombrado conde por sus méritos deportivos desde 1934— fue un singular héroe del siglo XX: piloto y aviador, diseñador y constructor de automóviles y barcos, dirigente. Fue uno de los primeros presidentes de Ferrari. El mismo Enzo Ferrari lo describió como un hombre que «con extravagante y despreocupada desenvoltura hacía cosas que otros hubiesen considerado imposibles, tanto en la vida como en la pista». Cercano a los ambientes de la arquitectura racionalista y amigo personal de Pier Luigi Nervi, en sus intereses mostraba un gusto moderno y culto, más allá de lo deportivo.
Recorrido de la exposición
El itinerario de la muestra se articula en 5 capítulos —biografía, competiciones, aeronáutica, náutica y diseño— cada uno de los cuales destaca las múltiples aptitudes de Carlo Felice Trossi. El primer capítulo presenta una instalación inspirada en los álbumes realizados por Clementina Sella, madre del piloto, que a lo largo de los años recopiló y ordenó con cuidado artículos y fotografías, acompañando este material con anotaciones personales. A partir de este extraordinario archivo familiar, la pared ofrece un collage visual con una mirada íntima de la historia deportiva y personal de Trossi. El segundo capítulo profundiza en la carrera deportiva del piloto de Biella, entre carreras de subida de colinas, por carretera y grandes premios internacionales. El tercer capítulo, dedicado a la aeronáutica, narra el interés de Trossi por los aviones civiles y militares que ha poseído, inmortalizado en las rarísimas fotografías en color —que se exponen aquí por primera vez— y que permiten apreciar los múltiples tonos de un mundo actualmente conocido sobre todo en blanco y negro. La náutica, primera pasión y sector en el cual trabajó contribuyendo al diseño de embarcaciones emblemáticas, es el centro del cuarto capítulo. Finalmente, el quinto capítulo se dedica al diseño y al inconfundible estilo y gusto con el que Trossi seleccionaba los coches de carreteras y el toque único que sabía imprimir a sus elecciones de automóviles.
Las obras
Se exponen fotografías, proyectos, documentos, patentes, accesorios, cascos, monos y trofeos y nueve vehículos emblemáticos, de carrera y turismo, además del patinete SIMAT de 1940: el conde Trossi fue propietario de uno de los 30 ejemplares fabricados, un modelo de avión, un motor de aeronáutica, un cinemóvil y una embarcación.
Del Monaco Trossi de 1935 —prototipo futurista diseñado por Augusto Monaco en colaboración con Carlo Felice Trossi— al Alfa Romeo GP tipo 158 “Alfetta” de 1938; del Alfa Romeo 8 C 2300 Monza de 1931 al Maserati 6 CM del 1936 —monoplaza de competición revolucionario; del Mercedes-Benz SSK de 1930 al Alfa Romeo 6C 2500 SS de 1942— en el cual Trossi inicialmente hizo que se instalasen dos proyectores de su avión personal en lugar de las luces centrales originales; del Alfa Romeo tipo B P3 de 1932 al Cattaneo Trossi de 1934 —un raro ejemplar de automóvil en miniatura que funciona a la perfección—. Finalmente el Alfa Romeo 8C 2300 Zagato de 1932, con el cual Trossi consiguió el 2º puesto en su primera Mille Miglia ese mismo año.
En la sección dedicada a la náutica se expone Mio Mao: construida en los astilleros Baglietto entre 1929 y 1930 a petición de la familia Piaggio, es un runabout de caoba de 7,2 metros de eslora, con estructura de doble tablazón cruzado.
Un cine itinerante capaz de llegar a ciudades y pueblos es testigo de la época en que vivió Trossi: es el Fiat 521 Cinemóvil Fiat de 1929. El raro ejemplar expuesto, construido en un chasis Fiat 521 con Carrozzeria Fissore, fue enviado a Eritrea como noticiario bélico que se emitía en cine en las colonias italianas. Localizado años después, aún conserva el proyector original, que, gracias a una cuidadosa restauración, funciona perfectamente.