El GATCPAC, Grupo de Arquitectos y Técnicos Catalanes para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea (en idioma catalán: Grup d'Arquitectes i Tècnics Catalans per al Progrés de l'Arquitectura Contemporània), fue un movimiento arquitectónico de Catalunya, nacido en 1930, que pretendía modernizar el panorama arquitectónico catalán a través de la arquitectura racionalista. El GATCPAC impulsó la creación del GATEPAC (Grupo de Arquitectos y Técnicos Españoles para el Progreso de la Arquitectura Contemporánea), aunque sin mucho éxito, ya que este grupo español se disolvió en 1933, mientras que el GATCPAC prosiguió con su tarea modernizadora hasta el final de la Guerra Civil Española (1939).
Renovando la arquitectura catalana
Los miembros más destacados del GATCPAC fueron los arquitectos Josep Lluís Sert, Josep Torres Clavé, Joan Baptista Subirana, Sixte Illescas, Germà Rodríguez Arias y Ricardo de Churruca. Todos ellos eran de ideas progresistas, preocupados no solo por la renovación arquitectónica sino también por la renovación social, y por ello fuertemente vinculados con las autoridades de la República Española y el gobierno de la Generalitat de Catalunya. Trabajaron en muchos proyectos de ideas innovadoras, relacionados con la vanguardia arquitectónica internacional, aunque muchos de estos proyectos no pudieron materializarse debido al estallido de la Guerra Civil Española. Aun así, hemos heredado algunas obras de gran calidad arquitectónica que sí pudieron llevarse a cabo, como la Casa Bloc, el Dispensario Central Antituberculoso y el Pabellón de la República Española para la Exposición Internacional de París de 1937.
Los miembros del GATCPAC no sólo eran arquitectos, sino también estudiantes, ingenieros, técnicos y diversos industriales del ramo de la construcción. El grupo contaba también con algunos socios empresariales, como la compañía cementera Asland, Roca de Radiadores, Escofet, Catalana de Gas, Butsems y Siemens.
Casa Bloc
La Casa Bloc es un conjunto residencial de 5 bloques de vivienda, de siete pisos de altura en forma de “S” invertida. Se encuentra en el Paseo de Torras i Bages 91-105, en el barrio barcelonés de Sant Andreu de Palomar. Desde 1992 el conjunto está catalogado como Bien de Interés Cultural. Fue un encargo de la Generalitat de Catalunya republicana a Josep Lluís Sert, Josep Torres Clavé y Joan B. Subirana, para construir un modelo de “vivienda mínima” para la clase obrera, pero de calidad arquitectónica y social.
El encargo fue en el año 1932, y la construcción se inició en marzo de 1933, con un acto público de colocación de la primera piedra en la que asistieron el presidente de la Generalitat Francesc Macià, junto con el alcalde de Barcelona Jaume Aiguader, y muchas otras personalidades, lo que demuestra que se trataba de una obra importante como modelo de la nueva ciudad que se intentaba construir, donde los jóvenes arquitectos racionalistas defendían las premisas vanguardistas para el problema de las viviendas para obreros. Las obras de la Casa Bloc quedaron paralizadas durante la Guerra Civil justo cuando estaban a punto de finalizar.
Los historiadores han destacado que en la Casa Bloc se ponen en práctica materias como la racionalidad constructiva, la economía de medios, el análisis higienista y de asoleo de la construcción, la distribución racional de las funciones diurnas y nocturnas, y los espacios de relación comunales. Todo ello contrapuesto a las viviendas que hasta ese momento ocupaban los obreros, con problemas de salubridad y amontonamiento, que provocaban enfermedades y epidemias.
Sant Andreu de Palomar se convirtió en un lugar de experimentación de las nuevas propuestas arquitectónicas urbanas cuando el territorio aún estaba rodeado de campos y grandes fábricas, como la Fabra i Coats, donde trabajaban miles de obreros textiles.
La Casa Bloc se construyó preservando al máximo los espacios verdes, junto con equipamientos comunes (jardín de infancia, sala de reuniones, biblioteca…) en la planta baja. Las viviendas dúplex tienen el pasillo de acceso siguiendo los lados norte y oeste, y la colocación de las salas de estar y las terrazas al otro lado, permitiendo el asoleamiento óptimo y la ventilación cruzada.
Piso-Museo Vivienda 1/11 de la Casa Bloc
Lamentablemente, los obreros no pudieron disfrutar de las viviendas de la Casa Bloc, puesto que el estallido de la Guerra Civil paralizó los últimos trabajos que estaban casi terminados. Finalizado el conflicto, la Diputación de Barcelona asumió la titularidad de la Casa Bloc y completó las obras. Las más de 200 viviendas donde debían instalarse los obreros que vivían en condiciones precarias en las diferentes barriadas del distrito, según había proyectado la Generalitat de Catalunya, el nuevo régimen fascista las adjudicó a militares y sus familias. En 1943 se tapiaron los bajos y se ocuparon la plaza y la zona verde.
En 1948 se construyó un nuevo bloque destinado a policías (llamado, popularmente, el bloque fantasma) en el otro lado de la plaza de la Casa Bloc, que de este modo quedó cerrada y perdió todo el espacio original. También la Policía Armada construyó dos caballerizas, lo que supuso la destrucción de todo el ámbito urbano original y su calidad espacial. La Casa Bloc fue deteriorándose, sin ningún tipo de mantenimiento, hasta que, con la restauración de la democracia en España, la propiedad fue devuelta a la Generalitat de Catalunya que, junto con el Ayuntamiento de Barcelona, inició un proyecto de restauración, que culminó en 2008 con el derribo del bloque fantasma y la recuperación integral de las plazas y zonas verdes.
En febrero de 2012 se inauguró la vivienda 1/11 de la Casa Bloc completamente restaurada, tal y como era originalmente, convertida en Piso-Museo. La recuperación de los 60 m² de piso la llevó a cabo el DHUB (Museo de Diseño de Barcelona), tras dos años de gran trabajo. Se recuperaron los elementos originales, algunos repartidos en otras viviendas de la Casa Bloc, los colores primigenios y la calidad espacial, eliminando añadidos que estropeaban el espacio primigenio.
Fueron recuperados: interruptores originales, peldaños, plato de ducha, lavabo, la cocina económica, las luces, el mosaico hidráulico y la puerta plegable que daba acceso a la terraza. La simplicidad, la ventilación y la higiene recuperaron su espacio en el Piso-Museo vivienda 1/11. También se recuperó el mobiliario original teórico que tendría que acompañar la vida en el piso: un bufet horizontal diseñado por el GATCPAC, la mesa diseñada por Marcel Breuer en 1933, y las sillas plegables de madera de Émile Guillot modelo B751, que fueron importadas en Catalunya por el GATCPAC.
Dispensario Central Antituberculoso
En los primeros años del siglo XX, la tuberculosis era la primera causa de mortalidad en Europa, una enfermedad poco conocida con alto índice de mortalidad, lo que provocó una toma de conciencia política y social del problema e impulsó la investigación y el tratamiento de la tuberculosis. Por ello, la Generalitat de Catalunya diseñó una red de una docena de dispensarios antituberculosos por toda Catalunya, siguiendo las nuevas directrices médicas para combatir la enfermedad.
El Dispensario Central Antituberculoso es un edificio situado en el barrio del Raval, en el casco antiguo de Barcelona, entre la calle Torres i Amat y el pasaje Sant Bernat. Fue encargado en 1934 por el departamento de Sanidad y Asistencia Social de la Generalitat de Catalunya a los arquitectos Josep Lluís Sert, Josep Torres Clavé y Joan B. Subirana. La construcción terminó completamente en 1938, respondiendo a una nueva concepción de la arquitectura hospitalaria, para un nuevo tipo de tratamientos médicos.
El conjunto arquitectónico se dispone en el solar ajeno a las ordenanzas y alineaciones del momento, formando una U virtual a partir de tres cuerpos muy diferentes. El pequeño cuerpo del lado sur era el destinado a conserjería. Los otros dos cuerpos están unidos por un pasillo en L y constituyen la base del dispensario, que se apoya en una estructura metálica porticada. Los cerramientos son independientes de la estructura, definidos con materiales ligeros, que siguen una modulación previa. Los bloques ciegos de los extremos son los encargados de las comunicaciones verticales. La sala de actos dispone de un techo de bóveda parabólica, de brillantes condiciones acústicas y de iluminación.
Cabe destacar el uso del ladrillo de vidrio (dos piezas de vidrio prensado, que se funden a alta temperatura para obtener una sola pieza con el interior vacío), elemento en su momento innovador en la construcción, y que se adaptaba al destino del edificio, ya que la acción de la luz solar era considerada fundamental para la terapia de los enfermos afectados de tuberculosis.
En 1990 el Instituto Catalán de la Salud encargó la rehabilitación del edificio al equipo de arquitectos M. Luis Corea, Edgardo Mannino y Francisco Gallardo, para convertirlo en un moderno Centro de Atención Primaria (CAP) de salud. Desde 1992 el Dispensario Central Antituberculoso está catalogado como Bien Cultural de Interés Nacional.
Pabellón de la República Española
El Pabellón de la República Española fue un edificio efímero que representaba a España en la Exposición Internacional de París de 1937. El pabellón representaba al régimen constitucional republicano español, que se encontraba sumido en la Guerra Civil contra el levantamiento fascista del general Franco; por ello, el pabellón contenía un fotomontaje con la frase del presidente de la República Manuel Azaña: “hay más de medio millón de españoles con bayonetas en las trincheras que no se dejarán pisar”. Sirvió como instrumento informativo en busca del apoyo de las potencias aliadas al gobierno legítimo de España frente a la sublevación del ejército fascista. El filósofo José Gaos fue el comisario general, y el pintor Josep Renau y el escritor Max Aub organizaron el contenido expositivo del pabellón. La producción audiovisual corrió a cargo de Luis Buñuel, nombrado coordinador de Propaganda del Servicio de la Información en la embajada de París.
El edificio fue obra de los arquitectos Josep Lluís Sert y Luis Lacasa. En él se mostró por primera vez el Guernica de Pablo Picasso. Otras obras de arte que se exponían en el pabellón fueron la escultura-móvil Fuente de Mercurio de Alexander Calder (hoy se puede ver el original en la Fundación Miró de Barcelona) y la escultura La Montserrat, de Julio González, junto con El Segador, un gran cuadro de Joan Miró actualmente desaparecido. En el exterior del pabellón destacaba una escultura de Alberto Sánchez Pérez, titulada El pueblo español tiene un camino que conduce a una estrella, una escultura de más de 15 metros de altura. Aparte de obras de arte, también se exhibían carteles propagandísticos de la época y fotos que mostraban la delicada situación del conflicto en España.
A pesar de realizarse en unos momentos de precariedad económica para la República Española y limitación en cuanto a los materiales, el pabellón destacó por su lenguaje formal que le acercaba a la vanguardia arquitectónica europea.
Una vez terminada la Exposición Internacional, en enero de 1938, los representantes del gobierno español en París no reclamaron el Guernica y fue el propio Picasso quien lo recogió y se lo llevó a su estudio. A pesar del valor arquitectónico del Pabellón, que algunos críticos de arquitectura destacaron, junto con el gran nivel de las obras de arte que lo acompañaban, su éxito fue relativo; el Pabellón de la República fue desmantelado, y los gritos desesperados que emitía no recibieron respuesta de ningún país para salvar a la joven república democrática que se desangraba en los campos de batalla.
En 1992, con motivo de los Juegos Olímpicos, el Ayuntamiento de Barcelona construyó una reproducción del Pabellón de la República Española, en el distrito de Horta-Guinardó, cerca de una de las áreas olímpicas de la ciudad. Se trata de una réplica exacta, encargada a los arquitectos Miquel Espinet, Antoni Ubach y Juan Miguel Hernández León, en la que se utilizaron los mismos materiales y tan sólo se añadieron un ascensor y un gran sótano. Se intentó que, durante los Juegos Olímpicos de Barcelona, el Pabellón alojara el Guernica de nuevo, aunque presiones políticas impidieron el regreso del icónico cuadro. Aun así, el 22 de marzo de 2002 se incorporó al patio del edificio una reproducción de gran calidad del Guernica, del tamaño original, ubicada en el mismo espacio de 1937.
Actualmente, el Pabellón de la República aloja el Centro de Estudios Históricos Internacionales y la Biblioteca del Pabellón de la República, que dispone de uno de los fondos más importantes a nivel mundial sobre la Segunda República Española, Guerra Civil, franquismo, exilio y transición democrática en España y Catalunya.
Conclusiones
A partir de 1929, varios acontecimientos propician un cambio radical en el panorama arquitectónico de Barcelona. Uno de ellos es la construcción del Pabellón Alemán de Mies van der Rohe en la Exposición Internacional de Barcelona de 1929, que coincide con la exposición en la Galería Fayans de los primeros trabajos de un grupo de jóvenes e inquietos arquitectos catalanes y españoles.
En octubre de 1930, se realiza otra importante exposición en el País Vasco, y poco después se funda el GATCPAC, generalizado a toda España con el acrónimo GATEPAC. En 1931 se proclama la Segunda República Española, con una nueva cultura progresista y democrática que acogerá los postulados de la moderna arquitectura racionalista. Poco después se recupera el gobierno de la Generalitat de Catalunya, que impulsará algunas de las obras de los arquitectos del GATCPAC.
Aunque en este artículo hemos destacado tres obras concretas de arquitectos del GATPAC, la influencia en la sociedad fue mucho más elevada, por ejemplo, con la redacción del plan urbanístico Macià para todo el conjunto metropolitano barcelonés. En el GATPAC, y también fuera de él, encontramos desde arquitectos que generan obras puristas aplicando los conceptos más conceptuales del racionalismo, hasta aquellos arquitectos más eclécticos o epidérmicos.
El GATPAC murió formalmente con la Segunda República, con las ideas progresistas y democráticas. Pero muchos de los arquitectos que participaron en él continuaron su labor racionalista y su evolución en los países donde emigraron, como por ejemplo Josep Lluís Sert en Estados Unidos, donde llegaría a ser decano de la Escuela de Diseño de Harvard, entre 1953 y 1969. Germà Rodríguez se exilió en México y más tarde en Chile. Luis Lacasa se exilió en Moscú, donde vivió hasta su muerte. Josep Torres Clavé murió en 1939, durante la Guerra Civil, víctima de un bombardeo de la aviación fascista italiana que apoyaba el régimen militar sublevado. Sixte Illescas fue depurado por la "Junta Superior de Depuración” de la Dirección Nacional de Arquitectura e inhabilitado durante cinco años.
¿Cómo sería ahora la arquitectura de Barcelona y Catalunya si no hubiera triunfado la barbarie fascista en la Guerra Civil? Eso nunca lo sabremos, pero sí podemos volver a pasear por la Casa Bloc, el Dispensario Central Antituberculoso y el Pabellón de la República Española, tres obras emblemáticas del GATCPAC en Barcelona. Curiosamente, tres obras dedicadas a la vivienda social, la sanidad pública y la cultura, arquitectura racionalista, dedicada a resolver los problemas de la gente, alejada de la arquitectura historicista, dedicada a construir palacios y ministerios, con el objetivo de enaltecer el poder.
Bibliografía
Gausa, M.; Cervelló, M.; Pla, M.; Devesa, R. (2013). Guia d’Arquitectura Moderna. Ajuntament de Barcelona.
Freixa, J. (2005). Josep Lluís Sert. Edita Santa & Cole
Martínez, E. (2014). El Dispensario Central Antituberculoso. Les Pedres de Barcelona.
Centre de Recursos per a l’Aprenentatge i la Investigació. Universitat de Barcelona. (2014). L'edifici del Pavelló de la República.
Vidal, M. (2012). L’habitatge 1/11 de la Casa Bloc del GATCPAC. Serra d’Or 633, pp. 35-41. Publicacions de l’Abadia de Montserrat.
Pujol-Ferran, A.; Farrerons-Vidal, O. (2018). L'Arquitectura com a marca. En Editorial OmniaScience.















