I am the sun, I am the new year está concebida como un patio de recreo para una revolución alegre. Inspirándose en el espíritu de Dadá, Marcel Duchamp y Federico García Lorca, la exposición rechaza el autoritarismo y sus sistemas antinaturales de opresión, mientras dialoga con la inquietante presencia de fantasmas históricos.
Estas tensiones se despliegan a través de una serie de escenarios simbólicos: la pista de baile, el tablero de ajedrez, las profundidades del mar y la superficie de la luna. Cada uno funciona como un territorio donde el juego, el deseo, la estrategia y la extrañeza conviven, invitando al espectador a moverse entre la celebración y la confrontación.
Lejos de proponer una narrativa única, la muestra abraza la contradicción como forma de resistencia. En ese gesto, la alegría no aparece como evasión, sino como una fuerza radical capaz de desestabilizar estructuras heredadas y abrir nuevas maneras de imaginar la libertad.
















