Mediante una selección de fotografías en blanco y negro, esta muestra explora los inicios de la carrera artística de Cristóbal Hara (Madrid, 1946; Premio Nacional de Fotografía, 2022). Con veintidós años, Hara, que estudiaba Administración de Empresas en Alemania, conoció el trabajo de Henri Cartier-Bresson en España y decidió dedicarse a la fotografía. La ciudad de Cuenca sería a partir de entonces uno de los lugares de su vida.

Aquellos comienzos fueron una etapa de asombro, aventura y experimentación en la que, como escribe el propio Hara, “aprendió a fotografiar”. Lo hizo recorriendo las calles de Cuenca, captando imágenes mientras realizaba el servicio militar, y viajando por Yugoslavia, Londres o España. Después vendría su colaboración en agencias y revistas y numerosos proyectos de fotografía en color.

Estas fotografías permiten acercarse a un momento clave en la formación de su mirada, cuando la observación cotidiana y el descubrimiento de nuevos lugares alimentaban una práctica todavía en construcción. Reunidas décadas después, revelan la curiosidad y la sensibilidad de un autor que comenzaba a definir un lenguaje propio y a sentar las bases de una de las trayectorias más influyentes de la fotografía española contemporánea.