Hace un par de años, en 2023, visité la Unión Europea en Bruselas. Durante dicho suceso, alguien preguntó sobre la regulación de la inteligencia artificial. El guía explicó que, aunque Europa había establecido recientemente un marco normativo, la rapidez con que la tecnología evoluciona hacía que ese reglamento pudiera quedar obsoleto rápidamente y necesitaría actualizarse continuamente.

Hoy, en 2026, la situación es aún más compleja. La IA ha llegado a niveles que hace unos años parecían imposibles, generando imágenes, voces, videos y textos con solo escribir un prompt. Los usuarios quedan maravillados con las posibilidades que ofrece, desde crear contenido hasta resolver tareas rápidamente. Pero esta fascinación también puede ser peligrosa si alguien la usa para engañar o manipular información.

El caso de Dinamarca y la identidad digital

En 2024, un video falso que imita la imagen y la voz de la primera ministra Mette Frederiksen puso en alerta a Dinamarca. El material parecía real y mostraba cosas que ella nunca dijo. Esto demostró lo fácil que es suplantar a alguien y generar desconfianza en la gente.

Dinamarca ya aplica la normativa europea de protección de datos, pero el gobierno decidió proponer leyes adicionales para que cada persona tenga más control sobre su imagen y voz en contenidos generados por IA. Esta reforma todavía no se ha aprobado, pero la idea es que si alguien hace un video falso sin permiso, se pueda exigir que lo borren y pedir una reparación, y que las plataformas actúen rápido.

Riesgos globales y desigualdad

Un informe del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) publicado en diciembre de 2025 advierte que la IA podría aumentar las diferencias entre países ricos y pobres si no se toman medidas. La tecnología promete mejorar productividad y servicios, pero los beneficios se concentran donde hay buena infraestructura y recursos tecnológicos. Los países con menos recursos podrían quedarse atrás, creando una “gran divergencia” como la de la revolución industrial. La Organización de las Naciones Unidas enfatiza la importancia de la cooperación internacional y la inversión en educación y conectividad para evitarlo.

La cumbre global de 2026 en Nueva Delhi

El 20 de febrero de 2026 se llevó a cabo en Nueva Delhi la cumbre sobre inteligencia artificial, donde los líderes mundiales no aprobaron un tratado vinculante. Sí se emitió una declaración conjunta para garantizar que la IA sea segura, respete los derechos humanos y ayude a reducir las brechas tecnológicas. No se establecieron sanciones ni se creó un organismo supranacional, por lo que los compromisos dependen de la intención de cada país.

Aunque la declaración no tiene fuerza legal, representa un primer paso hacia la cooperación internacional en IA. La cumbre permitió a los países compartir experiencias sobre regulación, ética y avances tecnológicos, dejando claro que la coordinación futura será clave para enfrentar los desafíos de la inteligencia artificial. Analistas destacaron la importancia de mantener un diálogo continuo entre gobiernos y empresas.

Los líderes de grandes compañías tecnológicas también participaron activamente. Sam Altman, CEO de OpenAI, enfatizó la necesidad de avanzar con responsabilidad y coordinación internacional en IA, destacando la importancia de que la tecnología beneficie a la sociedad. Varias empresas, como Reliance Industries, Adani, Google, Tata y Lightspeed Ventures, anunciaron compromisos de inversión por un total de 240 000 millones USD para infraestructura de IA, centros de datos y aplicaciones innovadoras. También se formalizaron asociaciones estratégicas para expandir capacidades tecnológicas y capacitación en IA dentro de India.

Protección legal en el Perú

En el Perú, usar inteligencia artificial no significa que se pueda usar tu imagen, tu voz o tus datos sin tu permiso. La Ley 29733 protege esta información, incluso cuando la IA crea imágenes, videos o audios de alguien.

La Autoridad Nacional de Protección de Datos Personales (ANPD), junto con más de 60 autoridades internacionales, advierte sobre los riesgos de usar estos contenidos sin consentimiento.

Además, la Ley N.º 32314 establece que usar la IA para cometer delitos como suplantar a alguien, difamar o manipular su voz o imagen es un agravante, es decir, el delito se considera más serio y tiene castigos mayores.

La advertencia de un padre de la IA

El premio Nobel de Física y considerado uno de los padres de la inteligencia artificial moderna, Geoffrey Hinton, declaró en octubre de 2024 a la BBC que “dentro de 5 o 20 años, habrá una probabilidad del 50% de que tengamos que afrontar el problema de que la inteligencia artificial intente tomar el control de nuestras vidas”.

No habla desde el miedo, sino desde la experiencia de quien ayudó a construir estas herramientas. Su advertencia nos recuerda que la precaución y el pensamiento crítico son fundamentales.

Entre la fascinación y la responsabilidad

La pregunta de fondo no es si la IA seguirá evolucionando (eso es seguro), sino cuántas personas realmente saben usarla de manera ética y productiva. Muchos la usan como juego, entretenimiento o para resolver tareas rápidamente y no hay nada de malo en ello. El problema surge cuando se depende demasiado de estas herramientas y se deja de pensar, crear o aprender por cuenta propia.

La IA no reemplazará al ser humano; reemplazará, probablemente, a quienes no aprendan a usarla con responsabilidad, conciencia y pensamiento crítico.