Alguien nos ha estado mirando, a nosotros lo mismo que a nuestra preciosa tierra. Vamos desapareciendo a través del agujero oscuro de un ojo de cuya existencia ni siquiera somos conscientes. Pero a este juego puede jugar más de una persona. Y yo todavía tengo mi juguete, mi cámara que vuelve invisibles las cosas.
(Murnane, Gerald. Las llanuras)1
Andrés Orjuela nos sorprende con una serie de imágenes satelitales de la Tierra, la selva amazónica, el cosmos y los primeros montajes de la NASA para las exploraciones espaciales, todas ellas vinculadas al amanecer de la nueva frontera para la conquista humana. Las tensiones del periodo de la Guerra Fría fueron el medio propicio para una avanzada ideológica, técnica y económica, con el florecimiento de nuevas nociones de modernidad y progreso. La idea de un nuevo horizonte para la humanidad quedó plasmada en el discurso inaugural de John F. Kennedy, en 1961, donde invitó a que “juntos exploremos las estrellas,” abriendo el horizonte de una nueva era.
Las imágenes que nos propone Orjuela, provenientes de diversos archivos originales que el artista viene recolectando hace años, son cuidadosamente intervenidas tanto en su ampliación de escala como en su intervención mediante color y pintura. De la Tierra miramos las estrellas y soñamos con la conquista espacial; del espacio miramos la Tierra y nos conmueve la fragilidad del planeta azul, con su atmósfera preciosa, manto que protege las maravillas de las selvas, los océanos y toda la majestuosa diversidad del mundo natural. Todo esto, logrado por la cámara fotográfica y el desarrollo de telescopios y lentes de dimensiones siempre incrementales. A nivel terrestre, este ‘universalismo’ está entrecruzado con las prácticas coloniales. El líder indígena del Cauca, Manuel Quintín Lame, cuyos antepasados fueron parceleros de haciendas, aparece fotografiado mientras le toman una muestra de sangre; ¿o sería una vacunación? Este loop se repite una y otra vez, remitiéndonos del espacio a los confines más remotos del planeta, acumulando en el proceso sentidos diversos, exploraciones sensitivas, imaginarios y símbolos irreductibles e irremplazables. La selva se torna exótica, pero los prejuicios se mantienen.
El futuro espacial ha sido una de las grandes proyecciones de la humanidad desde los albores de la antigüedad. En el siglo XX fue una invitación a la esperanza, quizá como mecanismo de escape. Hoy las fuerzas planetarias se revelan como un presente inmediato, escenario de incertidumbre impulsado por el crecimiento global de las esferas tecno-políticas-militares que nos desafían con la amenaza nuclear global.
Ese imaginario se delimita en términos de “planetario” o “universal”; y es en ese bucle, ese ir y venir entre lo universal y los escenarios precisos donde toma forma la aspiración grandiosa a pequeña escala (Miss Universos y body-builders en busca de reconocimiento, oscuros lugares de experimentación de las ciencias del espacio). En ese punto se sitúa Orjuela. Las referencias articuladas se retroalimentan, rompiendo con el principio de causalidad lineal que dominó la ciencia hasta mediados del siglo XX. Una imagen remite a la otra, desencadenando asociaciones entre hechos diversos.
No se trata de relaciones entre diferentes realidades; es más bien un reconocimiento de que este ‘realismo’ no es sino un espejismo, literal y figurativo. Es el juego de la cámara. En palabras del premio Nobel László Krasznahorkai y siguiendo la semiótica de Peirce, “la verdad es que no existe exactamente tal cosa”, pues nuestras ideas de lo universal no dejan de girar en torno a relaciones emocionales e imaginarias; no podemos decir cuál sería el punto de vista verdaderamente ‘universal’. “De hecho, se trata de un cambio radical del concepto de realidad, es más, de la desaparición de la realidad”.
Que alguien nos ha estado mirando corresponde al ojo de la cámara, mediante la cual se han producido registros fabulosos que estimulan, reconfortan y aterrorizan. Ese es el gran enigma del agujero negro de un ojo: ¿Quién nos mira? ¿A quién miramos?
(Texto por Ana Patricia Gómez Jaramillo)
1 Antón, Jacinto. Entrevista en El país, 26, 02, 2026.















