Cuando un flamenco canta, en cierta manera está haciendo un llamado al silencio. Antiguamente los guitarristas comenzaban los recitales de cante con un fuerte rasgueo también para llamar la atención. En muchas ocasiones el zapateo del baile cumple la misma misión.
Esta invitación comienza con un abrir las puertas de alguna casa, llámese esta iglesia, museo, galería de arte o teatro. Todas son en parte una especie de hogar ya que allí se ha dado y se expone la revelación de la creación artística Cuando un flamenco canta, en cierta manera está haciendo un llamado al silencio. Antiguamente los guitarristas comenzaban los recitales de cante con un fuerte rasgueo también para llamar la atención.
En muchas ocasiones el zapateo del baile cumple la misma misión. Esta invitación comienza con un abrir las puertas de alguna casa, llámese esta iglesia, museo, galería de arte o teatro. Todas son en parte una especie de hogar ya que allí se ha dado y se expone la revelación de la creación artística.












