En Kupinduka, su primera gran exposición individual institucional en Europa, Virginia Chihota (Chitungwiza, Zimbabue, 1983) despliega un cuerpo de obra que dialoga con la inquietud existencial planteada por Fernando Pessoa y la intensidad fragmentaria de Dambudzo Marechera.
La muestra reúne pinturas, dibujos, grabados y obras de gran formato sobre papel, producidas expresamente para el CAAC, y refleja una práctica profundamente introspectiva marcada por experiencias vitales como la maternidad, la pérdida, el desplazamiento, la memoria y la fe.
El concepto de Kupinduka, que en shona alude a un giro o tránsito hacia otro estado —frecuentemente espiritual—, estructura toda la exposición. Sus figuras encarnan un estado de paso, donde la fragilidad se convierte en fuerza y la inestabilidad en posibilidad de renovación. La obra de Chihota propone así un lenguaje visual de umbral, en el que el cuerpo íntimo actúa como mensajero de lo invisible. Combina pintura, dibujo y serigrafía en capas delicadas de color, línea y patrón, mostrando el cuerpo femenino, a menudo el suyo propio, fragmentado, multiplicado o disuelto, como un territorio en constante transformación.
















