La comunicación está muy vinculada al crimen, la investigación y la psicología. En muchas ocasiones el propio acto de comunicarse constituye un crimen en sí mismo. Cartas para extorsionar, amenazas verbales, intimidación telefónica, gestos lascivos que implican acoso sexual…
La comunicación verbal y no verbal, en cualquiera de sus soportes, puede entenderse como un delito. Pero también puede verse como la única pista y línea de investigación con la que resolver un caso. En numerosas ocasiones, los investigadores se enfrentan a casos donde las únicas pruebas son cartas, mensajes escritos o grabaciones de voz. Y con lo que deben tratar de identificar al criminal.
Esa identificación del criminal suele darse mediante la elaboración de perfiles, en los que, en base al mensaje o comunicación que el criminal realizó, se infieren rasgos demográficos y de personalidad del autor del mensaje y del crimen.
Cada soporte y tipo de comunicación tiene sus propias herramientas para llegar a esa inferencia de rasgos del criminal y la consecuente elaboración de un perfil. La comunicación verbal oral tiene la fonética forense, la escritura, el análisis caligráfico forense y el análisis lingüístico forense y la no verbal, el análisis del lenguaje corporal y las expresiones faciales.
De entre todas las técnicas que vinculan la comunicación con la investigación y los rasgos de personalidad, hoy quiero profundizar en una en concreto. Una que está arraigada en el imaginario colectivo gracias a algunos de los detectives más célebres de la cultura popular, pero que actualmente está considerada como una pseudociencia sin validez: la grafología.
¿Se puede conocer el carácter y la personalidad de un individuo observando la forma en que escribe a mano? La grafología afirma que sí. ¿Cómo? He aquí una lista de ejemplos:
Mayúsculas enormes y florituras. Denotan gran ego.
La letra “T”. Si un individuo dibuja la línea horizontal en la parte superior de la línea vertical, es alguien dominante, mientras que si la dibuja en la parte inferior, es alguien sumiso.
Conexiones entre letras por la parte inferior. Inteligencia.
Inclinación de los renglones hacia abajo. Depresión.
Inclinación de los renglones hacia arriba. Venga, seguro que lo adivináis.
Usar números como letras. Deshonestidad.
Letras inclinadas, alargadas y poco espaciadas. Personalidad agresiva.
Y por si ello no fuera suficiente, la propia elección de la herramienta que uno emplea para escribir a mano también arroja información sobre la personalidad del individuo:
Rotuladores de punta gorda o *”plumones”. Como no podía ser de otra manera, para la grafología, un individuo que escoge escribir con este tipo de utensilio se caracteriza por su fuerza de carácter. Escribir con rotuladores de punta gruesa supuestamente dice de nosotros que somos gente firme en la toma de decisiones, por tener una gran fuerza de voluntad, ganas de llamar la atención, extroversión, comodidad en la polémica y anhelo de influencia. El análisis de textos realizados con este utensilio facilita la identificación de rasgos, pero dificulta analizar el grado de presión en la escritura.
Bolígrafos y rotuladores de punta mediana. Practicidad, equilibrio, a caballo entre la privacidad y la extroversión. Ajeno a la opinión de los demás. No tiene miedo a equivocarse. Me pregunto qué peso tendrá el tipp-ex en esta disciplina.
Pluma o bolígrafo de gel. Un individuo que se decanta por este tipo de herramienta rezuma sensibilidad y mayor sentido del tacto. Tendencia a ser más expresivo tanto en su vertiente escrita como en su vertiente no verbal. Sensualidad y alta estima. A la hora de analizar la escritura, este tipo de herramientas favorecen una mayor expresividad y una menor contención.
Lápices. Claridad y perfeccionismo. Atención al detalle. Falta de formalidad e inmadurez.
(Maryfer Centeno y Carlos Marin, 2018)
¿Eso es todo? ¡Obviamente no! Tenemos las formas y el soporte, pero ¿qué hay del color de la tinta?
Amarillo. Simboliza la alegría, la euforia, el optimismo e incluso el hedonismo. Dinamismo y versatilidad. Anhelo de brillar.
Azul. Cercanía y calidez. Equilibrio psicológico, temperamental y emocional. El color más usado. El punto medio. Lo común. Lo bueno.
Blanco. No existe la tinta blanca.
Gris. La mezcla entre el negro y el blanco. La neutralidad. Lo camaleónico.
Verde. Poco habitual. Y por tanto si alguien lo usa, busca destacar y llamar la atención.
Negro. Lo clásico. Elegancia, formalidad, diplomacia y tradicióRojo. Fuerza y vitalidad. Quien lo usa destaca por su búsqueda de atención, intensidad sexual y agresividad. Suele ser usado por profesores para corregir.
Rosa. Para sorpresa de nadie, el color rosa para la grafología simboliza infantilismo, carácter femenino y pasivo, falta de responsabilidad y búsqueda de atención.
(Maryfer Centeno y Carlos Marin, 2018)
Estas son algunas de las ideas que la grafología defiende con mayor o menor atino y fundamento psicológico y científico. Si consultamos el post-it de la nevera de nuestro compañero de piso o cotilleamos los apuntes del compañero de clase que nos gusta, las implicaciones y el alcance del análisis grafológico pueden ser mínimos y absurdos. Sin embargo, hay quien pretende que las conclusiones de este tipo de análisis jueguen un papel determinante en temas como la selección de personal, el análisis de la personalidad de sospechosos de delitos e incluso que tengan influencia en el enjuiciamiento de criminales.
PS: toda esta información resume los postulados de la grafología, una pseudociencia sin validez, en la actualidad. Este artículo solo pretende resumir algunos ejemplos de esta pseudociencia, no validarlos o defenderlos.















